Amigas y amigos,

Qué tal todo?

Ya hace calor, ya es primavera, ya nos vamos de cabeza al verano de nueve meses al que nos hemos acostumbrado en este país. Pues vale. Hasta que mande mi partido político, esto es lo que tenemos: puto calor.

Hasta aquí mi parte meteorológico, al que les he acostumbrado desde hace ya un tiempo. Sé que lo echarían de menos si dejara de hacerlo (seguramente no, pero déjenme con mis cosas), así que aquí lo dejo.

Hoy les vengo a hablar de una serie que ha pasado bastante desapercibida y que me ha sorprendido muchísimo. Se llama Coppola, y es la historia del legendario representante de Diego Armando Maradona. Sé que a muchos de ustedes les dará absolutamente igual Diego Armando Maradona. Les puedo decir que, aunque a mí me gusta mucho el futbol, nada me podría dar más igual que la historia del representante de Diego Armando Maradona.

O eso creía yo.

La primera pista que hay que tener y que yo desconocía, es que los productores de la serie son los responsables de dos series tan cojonudas como Nada y El encargado. Maldita sea, esa gente es buena.

Total, que empecé a ver la serie sin saber nada y cuando acabó el primer episodio, pensé, ‘pero esta cosa por qué cojones es tan buena?’. Luego vi el segundo, y el tercero, y el cuarto. Y cuando llegué al quinto, que es absolutamente brillante, me pregunté por qué nadie me había informado de ella. Y me contesté a mí mismo, que la esclavitud del presente, de lo que te venden que es importante, de los fenómenos que nos dicen que tenemos que cubrir, de las gigantescas campañas de marketing de los dueños del mundo y de la idea de que si no lo has visto en una marquesina, no es importante.

Coppola se las apaña para saltarse todos esos peajes con una combinación de talento, descaro, mala hostia y un descomunal despiporre audiovisual que sería intragable en cualquier otro proyecto, pero aquí funciona como un reloj. Bueno, eso y un actor que me ha dejado los ojos como un búho cocainómano: Juan Minujín.

Reconozco (de nuevo) que yo no tenía a este tipo en mi radar y madre mía qué exhibición de recursos dramáticos que tiene el pavo. Primero te partes con él y su manera de manejarse con la humanidad, un vendedor de motos con una capacidad infinita para salirse siempre con la suya. La escena en la que convence al presidente del Napoles para que le regale a su representado (el mencionado Diego Armando Maradona) un Ferrari, provocó que me levantara del sofá y empezara a aplaudir. Y yo raramente me levanto del sofá. Ni para aplaudir, ni para nada.

No quiero contarles mucho más: creo que estamos ante una seria adictiva, tremendamente astuta, cosida más que montada, y con un acierto que podría haber sido su mayor cagada y que no desvelaré aquí, porque hacerlo sería en sí mismo un spoiler.

Tiene seis episodios y ayer me casqué cinco y me he guardado el último para hoy, como si estuviera celebrando un evento privado.

La tienen en Disney +, no sé a qué esperan.

También he visto el documental sobre Louis CK, en Movistar +. No quiero dedicarle dos o tres párrafos, así que la dejo para la próxima. Creo que es un asunto que más allá de la polémica, provoca muchísimas preguntas, muchas de las cuales no tienen respuesta.

Échenle un ojo si pueden, es un documental cojonudo.

Abrazos,

TGR