Las cinco generaciones del Honda Prelude antes de su regreso en la era híbrida
El regreso del Honda Prelude ha devuelto a la actualidad uno de los nombres más importantes de la historia de Honda. Sin embargo, más allá del nuevo modelo electrificado, el verdadero legado del Prelude se construyó durante más de dos décadas en las que este coupé sirvió como banco de pruebas para algunas de las tecnologías más avanzadas de la marca japonesa.
Cinco generaciones que definieron la personalidad del Prelude
La primera generación apareció en 1978 como una alternativa más deportiva y sofisticada al Accord. Con una carrocería coupé de dos puertas y una orientación claramente dirigida al conductor, el Prelude ayudó a reforzar la imagen tecnológica de Honda en mercados como Japón, Europa y Norteamérica. Fue el primer Honda con techo solar (de chapa, no vidrio) de serie y contaba con dirección asistida.
La segunda generación, lanzada en 1982, consolidó esa filosofía. Su diseño más afilado —con faros escamoteables—y una puesta a punto más refinada permitieron al Prelude competir con algunos de los coupés más populares de la época. Supuso también la desaparición de los cromados. Fue el primer Prelude con motor de inyección (B20A DOHC 16v con inyección PGM-FI).





El gran salto llegó con la tercera generación de 1987. Fue entonces cuando Honda estrenó el sistema mecánico de dirección a las cuatro ruedas (4WS), una tecnología pionera que permitía girar también las ruedas traseras para mejorar la maniobrabilidad y la estabilidad. En aquel momento supuso una de las innovaciones más avanzadas de la industria automovilística. También estrenó en la suspensión por doble triángulo.
La cuarta generación, presentada en 1991, apostó por un diseño más aerodinámico y una mayor sofisticación técnica. La dirección a las cuatro ruedas pasó de ser un sistema exclusivamente mecánico a estar controlado electrónicamente, al igual que la dirección, cuya asistencia dejó de ser hidráulica. El sistema de distribución variable de Honda, V-TEC, hizo su aparición. Con este Prelude, Honda dijo adiós a los faros escamoteables.
Finalmente, la quinta generación de 1996 llevó esa filosofía un paso más allá. Incorporó el sistema Active Torque Transfer System (ATTS), capaz de gestionar electrónicamente el reparto de par entre las ruedas delanteras para mejorar la eficacia en conducción deportiva. En España, esta generación se comercializó con motores de 133, 185 y 200 CV (listado de precios del Prelude 1996).
Un legado tecnológico que regresa 25 años después
La producción del Prelude finalizó en 2001, poniendo fin a una trayectoria de cinco generaciones y más de veinte años de evolución. Su desaparición coincidió con el declive comercial de los coupés tradicionales, cada vez más desplazados por otros tipos de carrocería.

Ahora, 25 años después de su despedida, la marca japonesa recupera esta denominación con una sexta generación electrificada (información del Prelude 2026).
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