La compra de un coche de segunda mano suele atraer por su precio más bajo y la amplia oferta disponible, pero también implica una serie de riesgos cuando no se conoce el historial del vehículo. Para no tentar a la suerte, la DGT permite solicitar un informe oficial que recoge información clave sobre la vida del coche: titularidad, cargas, kilometraje registrado, historial de inspecciones técnicas, incidencias, situación administrativa, bajas o incluso si figura como vehículo robado.
Solicitarlo no es obligatorio, pero sí es muy recomendable. Este informe da datos interesantes y ayuda a confirmar si lo que se anuncia coincide con la realidad. En muchos casos, incluso descubre detalles que podrían cambiar por completo la decisión de compra, o el precio, como un embargo pendiente, limitaciones a la transferencia o un historial de siniestros que no había sido comunicado por la otra parte.
Al ser un documento emitido por la administración, su validez no depende de interpretaciones. Esto lo convierte en una herramienta esencial para el mercado de ocasión, especialmente en operaciones entre particulares.
Tipos de informes y cómo solicitarlos
La DGT ofrece varios tipos de informes, cada uno pensado para un uso concreto:
- Informe reducido: Es gratuito y proporciona información esencial sobre la situación administrativa del vehículo, útil para una primera valoración.
- Informe completo: Tiene un precio de 8,67 euros y es el más recomendable antes de comprar un coche de segunda mano. Incluye una descripción detallada del vehículo, su historial de ITV, kilometraje registrado, cargas o embargos, datos técnicos, número de titulares anteriores y anotaciones relevantes sobre siniestros o incidencias.
También existen informes más específicos, como el de cargas, el de datos técnicos o el de vehículos a nombre de una persona, pero el comprador suele necesitar únicamente el completo. Es el más valioso para determinar si el vehículo puede transferirse sin impedimentos y si ha tenido un uso o mantenimiento coherente con lo declarado por el vendedor.

Por otro lado, también se puede pedir el Informe de vehículos sin matricular, que recopila información sobre un vehículo que aún no tiene matrícula asignada. Sirve, por ejemplo, para verificar la identidad o cargas de un coche importado o de uno que aún está pendiente de matriculación. Y el Informe de titularidad de vehículos, que muestra si el solicitante ha sido titular de un vehículo dentro de un rango de fechas determinado, pudiendo incluir hasta un máximo de diez vehículos.
Pasos para pedir el informe
La forma más rápida es a través del servicio online de la DGT, disponible en su sede electrónica. Para ello, es necesario:
- Identificarse con Cl@ve, certificado digital o DNI electrónico.
- Pagar la correspondiente tasa, identificada como la 4.1, cuyo coste es de 8,67 € para el informe completo. Además, deberás introducir la matrícula del vehículo, y el sistema generará el informe en formato PDF.
Si no se dispone de identificación electrónica, también puede solicitarse de manera presencial en cualquier Jefatura de Tráfico mediante cita previa. En este caso, basta con aportar la matrícula y abonar la misma tasa. El informe se entrega en el momento.
Es importante destacar que cualquier persona puede solicitarlo, sin necesidad de ser titular del vehículo. Esto hace posible consultar la información antes de avanzar en la negociación y evita depender exclusivamente de la documentación que quiera aportar el vendedor.
Más allá de la información técnica o administrativa, el valor real del informe está en su capacidad de alertar al potencial comprador de problemas que tiene el coche y que podrían suponer gastos adicionales o incluso impedir la transferencia del vehículo. Un coche con un embargo, por ejemplo, puede venderse, pero no puede cambiar de titular hasta que se resuelva la carga. Un vehículo con limitación de disposición tampoco puede transferirse de inmediato, y un coche declarado siniestro puede presentar daños estructurales que afecten gravemente a su seguridad.
Es muy importante, por tanto, conocer estos aspectos antes de cerrar ningún acuerdo.
Pues mira, justo el año pasado estuve a punto de comprar un SUV diésel que parecía una ganga, y menos mal que alguien me insistió en pedir el informe completo de la DGT. Me costó 8,67 euros y unos minutos con el móvil, pero aquel PDF me ahorró un disgusto gordo: el coche tenía anotado un embargo por impagos del anterior dueño y no se podía transferir. Me dio rabia perder la tarde, pero más rabia me habría dado quedarme con un coche que no podía poner a mi nombre. Desde entonces, recomiendo a todo el mundo que lo haga, aunque el vendedor parezca de confianza; de hecho, ahora cuando veo el informe, lo guardo digitalizado y uso https://pdffly.com/es/pdf-a-jpg para convertir esas páginas a JPG y tenerlas siempre a mano en el móvil, porque nunca sabes cuándo vas a necesitar consultar los datos de la ITV o el kilometraje registrado sin tener que buscar el archivo original. Para mí es tan imprescindible como la prueba de conducción, porque los papeles no engañan y la DGT no tiene intereses en venderte el coche.
Pues mira, justo el año pasado estuve a punto de comprar un SUV diésel que parecía una ganga, y menos mal que alguien me insistió en pedir el informe completo de la DGT. Me costó 8,67 euros y unos minutos con el móvil, pero aquel PDF me ahorró un disgusto gordo: el coche tenía anotado un embargo por impagos del anterior dueño y no se podía transferir. Me dio rabia perder la tarde, pero más rabia me habría dado quedarme con un coche que no podía poner a mi nombre. Desde entonces, recomiendo a todo el mundo que lo haga, aunque el vendedor parezca de confianza; de hecho, ahora cuando veo el informe, lo guardo digitalizado y uso https://pdffly.com/es/pdf-a-jpg para convertir esas páginas a JPG y tenerlas siempre a mano en el móvil, porque nunca sabes cuándo vas a necesitar consultar los datos de la ITV o el kilometraje registrado sin tener que buscar el archivo original
Pues mira, justo el año pasado estuve a punto de comprar un SUV diésel que parecía una ganga, y menos mal que alguien me insistió en pedir el informe completo de la DGT. Me costó 8,67 euros y unos minutos con el móvil, pero aquel PDF me ahorró un disgusto gordo: el coche tenía anotado un embargo por impagos del anterior dueño y no se podía transferir. Me dio rabia perder la tarde, pero más rabia me habría dado quedarme con un coche que no podía poner a mi nombre. Desde entonces, recomiendo a todo el mundo que lo haga, aunque el vendedor parezca de confianza; de hecho, ahora cuando veo el informe, lo guardo digitalizado y uso https://pdffly.com/es/pdf-a-jpg para convertir esas páginas a JPG y tenerlas siempre a mano en el móvil, porque nunca sabes cuándo vas a necesitar consultar los datos de la ITV o el kilometraje registrado sin tener que buscar el archivo original/