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El Consejo de Supervisión del Grupo Volkswagen ha aprobado el conocido como Future Plan 2030, a través del cual la compañía buscará acometer la que probablemente sea la mayor reestructuración de su historia. El plan está compuesto por un total de doce puntos que buscarán incrementar la competitividad del fabricante en un panorama cada vez más desafiante debido al auge de los grupos chinos y a la transición al vehículo eléctrico, autónomo y conectado.

El acuerdo ha sido posible después de que la dirección se comprometiera con el Comité de Empresa a buscar usos alternativos a las cuatro factorías alemanas cuyo futuro pendía de un hilo debido a sus elevados costes de producción: Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm. Las dos primeras dejarán de fabricar vehículos en 2031, la tercera en 2032, y la cuarta en 2034.

Volkswagen dará más protagonismo a su negocio automotriz principal, destinando 135.000 millones de euros en inversiones e I+D en el periodo 2027-2031. Eso sí, para 2035 la empresa habrá reducido a la mitad su porfolio de modelos a nivel mundial; además, reducirá la complejidad de su oferta en un 75%, lo que significa que habrá una menor variedad de configuraciones disponibles. Los modelos supervivientes se beneficiarán de tener un menor número de variantes, ya que el mayor volumen de ventas por modelo se traducirá en más economías de escala y, por lo tanto, en unos costes menores.

Volkswagen reducirá en un 50% su oferta de vehículos a nivel mundial.

Volkswagen optimizará su estructura de producción en Europa

También se implementará un programa de excelencia operativa para optimizar el funcionamiento de departamentos clave (I+D, compras, producción, calidad, ventas…). Para agilizar la toma de decisiones, se creará una estructura de mando simplificada y más directa que permita a los equipos actuar de forma más rápida y asumir una mayor responsabilidad.

El gigante alemán estima que tiene una sobrecapacidad de producción de aproximadamente 500 000 unidades anuales en Europa, por lo que el cese de las operaciones en Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm será clave para conseguir una estructura de fabricación competitiva. En un principio, las factorías españolas del grupo (Landaben y Martorell) no se verán afectadas.

A la reducción de 50 000 puestos de trabajo acordada previamente finalmente se sumarán otros 50 000 puestos; por lo tanto, Volkswagen adelgazará su fuerza laboral en aproximadamente 100 000 empleados. La nota de prensa menciona que estos ajustes también afectarán a los puestos directivos.

Por el momento no se han dado detalles sobre el futuro de SEAT.

China y Norteamérica también se verán afectadas

En Norteamérica, Volkswagen se centrará en los segmentos más rentables, mientras que en China se adaptará a las nuevas previsiones de crecimiento del mercado e incrementará sus exportaciones a otras regiones. Por otro lado, la estructura del grupo se simplificará a través del desarrollo de un modelo evolucionado que buscará incrementar las sinergias tecnológicas «y de otros tipos», sin dar más detalles al respecto.

Por último, la cartera de inversiones se optimizará y solo se conservarán acciones en aquellos negocios que contribuyan significativamente desde un punto de vista estratégico y económico al conglomerado. Se estima que la cartera de participaciones del grupo se reducirá en aproximadamente un tercio para lograr un uso más eficiente del capital.

«Con la aprobación del Future Plan, el Consejo de Supervisión y el Consejo Ejecutivo de Volkswagen AG han demostrado que la transformación de la compañía avanza con paso firme. El Consejo de Supervisión recibió una presentación exhaustiva sobre el concepto de transformación desarrollado por el Consejo Ejecutivo. Como Consejo de Supervisión, estamos convencidos de que la implementación del Future Plan garantizará la viabilidad y la competitividad a largo plazo del Grupo Volkswagen», declara Hans Dieter Pötsch, Presidente del Consejo de Supervisión.