En marzo de 2026, Mazda comenzará a entregar las primeras unidades del CX-5 de tercera generación. Sigue siendo un SUV, como en las dos generaciones previas, pero ahora tiene una carrocería más grande —llega a los 4,69 m de longitud; 11,5 cm más— que da como resultado unas plazas traseras más amplias y un maletero de mayor capacidad. Dinámicamente también ha cambiado de manera notable: es mucho más confortable y rueda con más suavidad, pero ya no tiene el tacto tan característico que ofrecía hasta la fecha, que era una de las señas de identidad de la marca. Sobre estos y otros asuntos hablamos en profundidad en las impresiones del interior y en las de conducción.
El CX-5 2026 está al a venta desde 30 995 euros, que es menos de lo que costaba el modelo anterior en su versión más sencilla. También es más asequible que muchas de sus alternativas, entre las que están los Audi Q3, BMW X1, Ford Kuga, Hyundai Tucson, Kia Sportage, Opel Grandland, Renault Austral, Toyota RAV4 o Volkswagen Tiguan, entre otras muchas (listado de SUV de entre 4,5 y 4,7 metros de longitud). Todos los precios.
Gama y versiones
Inicialmente, el CX-5 solo se puede pedir con un motor de gasolina atmosférico de cuatro cilindros y 2,5 litros de cilindrada, el mismo de los Mazda3 y CX-30 (aunque con pequeñas modificaciones). Desarrolla 141 caballos entre 4500 y 5000 rpm y 238 Nm entre 3500 y 3750 rpm y lleva asociado un sistema de hibridación ligera a 24 V que le permite llevar el distintivo medioambiental ECO de la DGT.
Resulta llamativo que el único motor disponible al inicio de la comercialización sea menos potente que el básico de la gama anterior (2.0 de 165 CV, 24 CV más), pero como tiene más par a bajas y medias revoluciones, se mueve con cierta agilidad y no se siente claramente más lento (salvo que se suba mucho de vueltas, donde sí que «pierde fuelle» frente al anterior). Es decir, es un motor menos puntiagudo y más elástico con el que ya no es necesario estar tan pendiente del cambio para mantener el motor a un régimen óptimo y así obtener la respuesta esperada, que es lo que ocurría con el modelo previo.
El cambio de marchas es, precisamente, otro de los aspectos que tiene novedades en esta nueva generación, pues deja de estar disponible el manual de seis relaciones. Ahora todas las versiones llevan uno automático de convertidor de par y seis marchas similar al del CX-5 de segunda generación, aunque con una serie de cambios para que las transiciones sean «más fluidas y directas». Este cambio admite un uso manual mediante movimientos longitudinales en la palanca selectora y, en las versiones más equipadas, también mediante unas levas tras el volante. Lo que no cambia es la posibilidad de pedir versiones de tracción delantera y de tracción total.
Más adelante, ya en 2026, Mazda añadirá a la gama un sistema propulsor adicional con mayor potencia que el de gasolina inicial. Por el momento no hay mucha información acerca del mismo, más allá de que será uno híbrido no enchufable, de desarrollo propio y que recibirá el nombre de e-Skyactiv-Z.
El chasis y la suspensión de este nuevo CX-5 también tiene una puesta a punto distinta a la del modelo al que sustituye, algo que ha supuesto una notable mejora en cuanto a confort de marcha pero también un cambio importante en cuanto a tacto de conducción, hasta ahora seña de identidad de Mazda. Ahora es un coche de conducción agradable y sencilla, pero mucho más «común» y en línea con la de otros modelos contra los que compite (menos menos ágil y directo). Los cambios que Mazda ha hecho a este respecto se dan en los muelles, ahora más blandos, en las barras estabilizadoras, que tienen distinto grosor, en los amortiguadores, que son diferentes, y en los neumáticos, que tienen una «mejor relación entre agarre y resistencia a la rodadura».
Igualmente, Mazda ha añadido más material fonoabsorbente en algunos puntos de la carrocería para que llegue menos ruido al habitáculo (este era un aspecto mejorable en el modelo anterior), ha instalado unos soportes del motor que reducen las vibraciones del mismo, ha recalibrado la dirección para ofrecer un mejor tacto al conductor (ahora está más filtrada, pero sigue siendo mejor que la media) y ha modificado la programación del pedal del acelerador para que éste ofrezca una respuesta «más ágil y predecible y una aceleración sin retardo».
Equipamiento, asistentes a la conducción y otros detalles
El CX-5 2026 está disponible con cuatro niveles de equipamiento, llamados Prime-Line, Center-Line, Exclusive-Line y Homura. Desde el nivel más sencillo son de serie elementos como los faros de ledes, las llantas de aleación de 17 pulgadas, la instrumentación mediante pantalla, el climatizador automático, el sistema multimedia con Google integrado, un programador de velocidad activo o un sistema de sonido con 8 altavoces.
El acabado Center-Line añade a todo lo anterior las barras portaequipajes en el techo, los cristales sobretintados en las ventanillas traseras, tapicería de piel artificial, un Head-up Display, llantas más grandes (19 pulgadas) y portón con apertura y cierre automatizados. El acabado Exclusive-Line tiene, además, asientos delanteros y traseros calefactados, un conjunto de cámaras que generan varias vistas del coche, un sistema de sonido de Bose con 12 altavoces y asientos delanteros eléctricos.
Por último, el acabado Homura es el más completo de la gama y lleva elementos como tapicería de piel auténtica, asientos delanteros ventilados, faros led adaptativos y detalles decorativos en color negro tanto para el habitáculo como para la carrocería, entre otros detalles.
Algunas versiones, además, pueden tener otros elementos como un techo panorámico de cristal, un sistema de iluminación ambiental con siete colores a elegir o un cargador inalámbrico para el teléfono móvil.
Los asistentes a la conducción del CX-5 2026 son los habituales en vehículos de este tipo, entre los que se encuentran el mencionado programador de velocidad activo, una alerta por presencia de vehículos en el ángulo muerto (también funciona con bicicletas), un asistente en caso de emergencia (vigila la atención del conductor y, si detecta algún signo de fatiga, activa una alerta e inicia una frenada controlada y automática) o un sistema de mantenimiento de carril (en combinación con el programador de velocidad puede ofrecer un guiado semi-automático).
La primera generación de este modelo llegó al mercado en 2012 (más información) y fue actualizada tres años después, en 2015 (más información). En 2017 llegó la segunda generación (más información), que igualmente fue puesta al día unos años después, en 2022 (más información). En todos los casos tenía una carrocería de 4,55 metros de longitud, a excepción de la actualización de la segunda generación, que ganó un par de centímetros debido a los cambios hechos en los parachoques.


