La Tarjeta de Inspección Técnica de un Vehículo, conocida coloquialmente como ficha técnica, es el equivalente al DNI para nuestro coche. Es un documento que la mayoría de los conductores solo consulta una vez al año, o incluso cada dos, durante la inspección técnica, pero que encierra una cantidad ingente de información realmente importante.
Dónde ver la ficha técnica
Actualmente, hay dos formatos: la tradicional cartulina verde azulada (aunque también las hay de otros tonos) o el formato digital en la aplicación de miDGT. Este documento es la certificación de que el vehículo cumple con la normativa de homologación. Entenderlo no solo sirve para satisfacer la curiosidad técnica, sino que es muy importante para circular dentro de los parámetros legales.
Identificación, masas y dimensiones
Los primeros apartados de la ficha técnica se centran en la identidad física del vehículo. El dato más importante aquí es el Número de Identificación del Vehículo (VIN) o número de bastidor. Son 17 caracteres que identifican de forma unívoca al coche, indicando desde el país de fabricación hasta el tipo de motor y el año de producción. Es la primera cifra que se comprueba en cualquier inspección de seguridad para evitar fraudes.
Inmediatamente después, entramos en el terreno de las masas, un área donde suelen surgir confusiones peligrosas. Es importante distinguir entre la Masa en Orden de Marcha (MOM), es decir, lo que pesa el coche con sus fluidos y un conductor de 75 kg, y la Masa Máxima Autorizada (MMA). La MMA es el límite legal: si cargamos el coche por encima de esa cifra, estamos comprometiendo la eficacia de los frenos, la suspensión y la estabilidad, además de exponernos a una sanción grave.

Para quienes utilicen el vehículo para el transporte o el ocio activo, el código MMR (Masa Máxima Remolcable) es el dato en el que deben fijarse, ya que indica cuántos kilos puede arrastrar el coche con un remolque con o sin freno de inercia. No hacer caso a este dato no solo es ilegal, sino que puede comprometer la fiabilidad mecánica y la estabilidad del conjunto en pendientes prolongadas. Finalmente, las dimensiones (largo, ancho y vía) definen la geometría homologada y cualquier modificación en estas cotas (por ejemplo, mediante separadores o kits de carrocería) requiere una reforma de importancia que debe quedar reflejada en el apartado de observaciones. De esta manera, se deberían homologar esos cambios.
Datos de rendimiento y fiscalidad
La ficha técnica cuenta también con campos dedicados al motor. Aquí solemos encontrar el código del motor, un dato imprescindible para pedir recambios específicos, y la cilindrada, expresada en centímetros cúbicos. Sin embargo, la cifra que más dudas genera es la potencia, que aparece en el campo P.2 bajo la denominación de «Potencia neta máxima».
Es importante recordar que en la ficha técnica la potencia se expresa siempre en kilovatios (kW), no en caballos de vapor (CV). Para obtener la cifra que solemos usar comercialmente, debemos multiplicar el valor en kW por 1,36. Por ejemplo, un motor de 110 kW equivale a unos 150 CV.
En los vehículos eléctricos, este apartado puede generar cierta confusión, ya que la potencia que figura en el campo P.2 de la ficha técnica no siempre coincide con la potencia pico que el motor puede entregar durante una aceleración intensa. En muchos casos, la cifra reflejada corresponde a la denominada potencia nominal, es decir, la que el sistema puede mantener de forma constante durante 30 minutos.
La Potencia Fiscal (CVF) es un valor puramente administrativo que determina el coste del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM): en los vehículos térmicos se calcula principalmente teniendo en cuenta la cilindrada y el número de cilindros. En los vehículos eléctricos, la potencia fiscal se calcula aplicando una fórmula a partir de la potencia homologada.
Por último, no debemos pasar por alto el nivel de emisiones de CO₂. Estos datos, junto con el tipo de combustible y la normativa Euro homologada (V.9)., son los que determinan qué distintivo ambiental de la DGT le corresponde al coche y, por tanto, qué restricciones de acceso tendrá en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de nuestras ciudades.
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