Existe la creencia extendida entre muchos conductores de que los vehículos modernos tardan más en empañarse por dentro o eliminan el vaho de forma casi instantánea en comparación con modelos de mayor antigüedad. Esta percepción suele atribuirse a supuestos tratamientos hidrófobos aplicados al vidrio o a una estanqueidad superior de los habitáculos modernos. Sin embargo, el fenómeno físico que determina la aparición de condensación es el punto de rocío del aire interior en relación con la temperatura de la superficie del cristal.
Además, vamos a aclarar uno de los casos que más dudas genera. ¿Por qué un coche recién sacado del concesionario puede empañarse más?
Coches modernos, pero no nuevos
Una de las razones por las que muchos coches modernos pueden controlar mejor la formación de vaho está en la evolución de los sistemas de climatización automática. En muchos vehículos de generaciones anteriores, la activación de la recirculación o la selección de la temperatura correspondía enteramente al criterio manual del conductor, lo que solía derivar en saturación de humedad en el habitáculo debido a la respiración de los ocupantes.
Los sistemas de climatización más avanzados pueden utilizar sensores de humedad y temperatura del habitáculo y, en algunos casos, medir o estimar la temperatura de la superficie interior del parabrisas:
- Sensores de humedad relativa y temperatura interior: Ubicados habitualmente en la base del espejo retrovisor central o junto a la consola de mandos, miden la humedad y la temperatura del aire circundante.
- Sensor de temperatura superficial del cristal: El sistema puede utilizar un sensor específico o estimar la temperatura de la superficie del parabrisas para determinar el riesgo de condensación.

Cuando la centralita del climatizador detecta que la humedad relativa del aire interior se aproxima al umbral de condensación respecto a la temperatura del vidrio, interviene de forma proactiva. Según el sistema, puede activar el compresor del aire acondicionado, aumentar la entrada de aire exterior o dirigir una mayor cantidad de aire hacia el parabrisas sin necesidad de que el conductor pulse manualmente el botón de desempañado rápido.
Coches recién estrenados
Paradójicamente, en condiciones térmicas críticas donde el climatizador no está activo de forma continua, un coche a estrenar puede presentar una pérdida de transparencia del parabrisas que se confunde fácilmente con un empañamiento persistente. La causa está en el fenómeno que se conoce como desgasificación de plásticos.
Durante los primeros meses, distintos materiales del habitáculo pueden liberar compuestos orgánicos volátiles (COV). Algunos de estos compuestos pueden acabar depositándose sobre la cara interior de los cristales y formar una fina película:
- Esta fina capa modifica la forma en que el agua condensada se distribuye sobre el cristal y puede aumentar la dispersión de la luz, provocando una pérdida de transparencia especialmente molesta durante la conducción nocturna.
- El sistema de climatización puede eliminar el agua condensada, pero no la película de residuos adherida al cristal. Para retirarla es necesario limpiar físicamente la cara interior del parabrisas con un producto adecuado.
Por tanto, la antigüedad del vehículo no determina por sí sola su tendencia a empañarse. La condensación depende fundamentalmente de la humedad del aire interior y de la temperatura del cristal, mientras que los sistemas de climatización modernos pueden anticiparse a su aparición. En un coche recién estrenado, además, los materiales interiores pueden liberar durante un tiempo compuestos que terminan depositándose sobre el parabrisas que empeoran la visibilidad y hacen que el vaho resulte más perceptible.
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