Seleccionar página


En el escenario actual de la movilidad, donde la electrificación total no siempre se adapta a las necesidades o presupuestos de todos los usuarios, los carburantes gaseosos se mantienen como una alternativa lógica para obtener la etiqueta ECO de la DGT.

Tanto el GLP (Gas Licuado del Petróleo) como el GNC (Gas Natural Comprimido) permiten una reducción significativa de los costes operativos y de las emisiones contaminantes de los vehículos frente al uso de carburantes tradicionales, aunque sus características técnicas y su viabilidad comercial en España son muy distintas.

Ambas tecnologías se basan en motores de gasolina que han sido adaptados para funcionar también con otro carburante. Esto significa que el vehículo dispone de dos sistemas de almacenamiento y alimentación independientes, permitiendo al conductor alternar entre gas y gasolina de forma automática o manual. Sin embargo, antes de decidirse por uno de ellos, es fundamental comprender que no son carburantes intercambiables, ya que un coche diseñado para GLP no puede repostar GNC, y viceversa.

Diferencias entre GLP y GNC

El GLP, también conocido como Autogás, es una mezcla de butano y propano que se almacena en estado líquido a presiones relativamente bajas (entre 5 y 10 bares según temperatura). Por el contrario, el GNC es esencialmente metano que se almacena en estado gaseoso a una presión muy elevada, en torno a los 200 bares. Esta diferencia física condiciona el diseño de los depósitos: mientras que el GLP suele utilizar recipientes toroidales que en algunos casos se pueden alojar en el hueco de la rueda de repuesto (si existe) sin sacrificar apenas maletero, el GNC requiere cilindros pesados y voluminosos que suelen comprometer más el espacio de carga.

Depósito de un coche de gas

En España, el GLP se usa mucho más que el GNC. De las más de 12.000 estaciones de servicio disponibles, aproximadamente 900 suministran GLP, frente a las apenas 130 que ofrecen GNC. Esta limitación ha provocado que la oferta de turismos de pasajeros de GNC haya desaparecido del mercado español, después de que el Grupo Volkswagen y Fiat (los fabricantes que más han apostado por esta tecnología los últimos años) cesaran la comercialización de esos coches. En cambio, el GLP goza de salud comercial, liderada por marcas como Dacia y Renault.

¿Cuánto se ahorra realmente?

La principal motivación para adquirir un vehículo de gas es el ahorro en el coste por kilómetro. A pesar de que un motor consume más litros de gas que de gasolina para realizar el mismo trabajo (debido a la menor densidad energética del gas), la diferencia de precio compensa la balanza. Con el precio del GLP situado en torno a los 0,90 €/l frente a los 1,75 €/l de la gasolina de 95 octanos, el ahorro es significativo.

Esta brecha de precios no es una cuestión de costes de producción, sino de términos fiscales. El GLP (Autogás) se beneficia de una carga impositiva mucho menor en comparación con la gasolina o el gasóleo. En concreto, el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos está bonificado para este combustible, ya que la administración pretende incentivar el uso de carburantes con menores emisiones de óxidos de nitrógeno y partículas, facilitando así una transición energética más accesible para el bolsillo del usuario.

Si el vehículo no sale de fábrica con el sistema instalado, existe la posibilidad de transformar un coche de gasolina mediante un kit de conversión, cuyo coste puede oscilar entre 2000 y 3000 euros. Además del beneficio económico, estos vehículos emiten un 20 % menos de ‭dióxido de carbono y hasta un 60 % menos de óxidos de nitrógeno que sus equivalentes de gasolina, lo que en muchos casos les otorga el derecho a la etiqueta ECO y sus consecuentes ventajas en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).

¿Es posible transformar un motor Diésel?

Aunque lo habitual es transformar motores de gasolina, la conversión de un diésel a GLP es técnicamente posible, aunque bajo una lógica distinta. En lugar de ser un sistema bifuel (donde eliges un combustible u otro), se convierte en un sistema dual-fuel. El motor sigue necesitando gasóleo para la ignición por compresión, pero el sistema inyecta gas para sustituir una parte del diésel, optimizando la combustión. En este caso, normalmente no se obtiene la etiqueta Eco de la DGT.

Oferta de modelos nuevos de GLP en España

A día de hoy, la disponibilidad de modelos nuevos se concentra en el grupo Renault, que ha apostado decididamente por esta tecnología como paso previo o complementario a la hibridación:

Dacia:

DFSK

DR

EVO

KGM

MITSUBISHI

RENAULT

Por tanto, el gas, y especialmente el GLP, sigue siendo la opción más económica para acceder a la etiqueta ECO. Aunque tiene sus desventajas: en algunos casos se pierde la rueda de repuesto y la red de suministro requiere planificación en viajes largos. Su bajo coste operativo lo convierte en una herramienta de movilidad a tener en cuenta para aquellos conductores que realizan un gran número de kilómetros anuales.