El K39, un modelo de 1000 CV inspirado en los prototipos de resistencia de los años 70 y 80
La pequeña firma italiana Kimera Automobili ha desvelado el K39, un hiperdeportivo desarrollado sobre una plataforma completamente nueva y equipado con un motor V8 biturbo creado por Koenigsegg. El modelo supone un salto importante respecto a los anteriores EVO37 y EVO38 de la marca, tanto por potencia como por ambición técnica.
El proyecto combina un diseño inspirado en los prototipos «Silhouette» del Mundial de Resistencia de finales de los años 70 y principios de los 80 con soluciones aerodinámicas modernas y una orientación claramente enfocada a la competición. Además de la versión homologada para carretera, Kimera prepara una configuración específica para la subida a Pikes Peak.
Un V8 de Koenigsegg
El dato más llamativo del K39 es su motor. Kimera ha recurrido a Koenigsegg para desarrollar un V8 biturbo a medida que entrega 1000 CV y 1200 Nm.
Es un gran salto con respecto a los motores de cuatro cilindros utilizados por Kimera en el EVO37 y EVO38. Con este nuevo planteamiento la marca entra de lleno en el territorio de los hiperdeportivos, si bien asegura que las prestaciones extremas no están reñidas con una respuesta utilizable y precisa. Más vale que así sea, pues todo el torrente de energía del motor llega únicamente a las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual.

El K39 tiene un chasis monocasco de fibra de carbono y una carrocería fabricada íntegramente en este material. Según Kimera, el coche ha pasado «innumerables horas» en túnel de viento virtual para optimizar la eficiencia aerodinámica.
La estética mantiene referencias claras a modelos históricos de competición ligados a Martini Racing y al Grupo B, aunque el K39 no es un restomod convencional. La propia marca lo define como un proyecto completamente original inspirado en aquella época dorada del automovilismo.
Pikes Peak como objetivo y escaparate tecnológico
Kimera ha confirmado que el K39 contará con una configuración específica para competir en Pikes Peak, una de las pruebas más exigentes del automovilismo mundial (se trata de un recorrido de 20 kilómetros en el que se asciende casi 1500 metros hasta la cima). La subida estadounidense se ha convertido en el eje del desarrollo del modelo y en el escenario elegido para demostrar sus capacidades aerodinámicas y mecánicas.

La estrategia recuerda a otros fabricantes que han utilizado competiciones extremas para reforzar su imagen tecnológica y atraer clientes de muy alto poder adquisitivo. En foros especializados y redes sociales, parte de la comunidad compara ya el trabajo de Kimera con empresas como Singer y Gunther Werks, aunque también existen críticas hacia el creciente enfoque «retrofuturista» de este tipo de vehículos.
Más allá de las cifras, el K39 refleja una tendencia cada vez más visible en el mercado: pequeñas compañías capaces de desarrollar hiperdeportivos exclusivos con identidad propia, apoyándose en colaboraciones técnicas de primer nivel y producciones muy limitadas. El impacto comercial será reducido en términos de volumen, pero el efecto de imagen puede ser importante para consolidar a Kimera como una referencia dentro del nicho de los deportivos artesanales de lujo.
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