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La fiabilidad de un automóvil de hoy en día no depende exclusivamente de su ingeniería de origen o de la calidad de sus componentes. En gran medida, la longevidad de los sistemas de propulsión y transmisión está supeditada al uso diario y al rigor en el mantenimiento preventivo. A menudo, pequeñas costumbres al volante, que el conductor percibe como no peligrosas, generan un estrés mecánico innecesario que deriva en averías antes de lo debido.

Problemas de motor

El motor es el corazón del vehículo y, como tal, el elemento más sensible a los errores de operación. Su salud depende de un equilibrio preciso entre temperatura, lubricación y carga de trabajo.

  • Conducción a regímenes excesivamente bajos: Es perjudicial circular a bajas revoluciones y, además, exigir mucha aceleración en una marcha demasiado larga y con el motor claramente forzado.
  • Excesos en el régimen de giro: Por el contrario, estirar las marchas innecesariamente hasta un régimen muy elevado es también perjudicial. En uso normal, lo sensato es moverse en la zona media del cuentavueltas.
  • Moverse con el motor frío: Las holguras internas de los metales están calculadas para una temperatura de servicio específica. Rodar con el motor frío implica que el aceite no lubrica correctamente. Tras arrancar, no hace falta dejar el coche mucho tiempo al ralentí. Lo ideal es iniciar la marcha al poco tiempo y conducir con suavidad hasta que el motor alcance temperatura.
  • Aceleración repentina: Las demandas de potencia deben ser progresivas. Las aceleraciones bruscas o a tirones someten a la transmisión y a los soportes del motor a esfuerzos de torsión que podrían generan holguras y roturas si se hacen de forma habitual.
  • Ciclos de sustitución del lubricante: El aceite es el componente más crítico. El intervalo de cambio de aceite debe seguir el manual del fabricante, pero conviene acortarlo si el coche trabaja en condiciones severas (trayectos cortos, mucho tráfico, frío, calor, polvo o uso exigente).
  • Recorridos cortos en motores Diesel: el motor no alcanza la temperatura adecuada para hacer las regeneraciones del filtro de partículas.
  • Rigurosidad en las revisiones: Saltarse los mantenimientos o no mirar los niveles (aceite, refrigerante, líquido de frenos) puede acortar la vida del coche.

Malos hábitos con el embrague

El sistema de embrague es un elemento de fricción diseñado para acoplar y desacoplar el motor de la transmisión, pero su uso incorrecto acelera el desgaste del disco y el cojinete de empuje.

  • Recorrido incompleto del pedal: Es fundamental pisar el embrague hasta el fondo en cada cambio de marcha. Acortar el recorrido impide que el desacoplamiento sea total, forzando los sincronizadores de la caja y desgastando irregularmente el disco.
  • El pedal como reposapiés: Mantener el pie apoyado sobre el pedal, por mínima que sea la presión, provoca que el rodamiento de empuje trabaje constantemente y que el disco pueda empezar a patinar de forma imperceptible, generando un calor excesivo que lo calcina.
  • Uso innecesario en detenciones: Permanecer con una marcha engranada y el pedal pisado en un semáforo genera una fatiga innecesaria en el sistema. Al detenerse, lo correcto es poner punto muerto y soltar el pedal.

Uso de la transmisión

Una caja de cambios manual requiere una manipulación decidida pero suave, respetando los tiempos internos de los componentes que igualan las velocidades de los engranajes.

  • La palanca no es un apoyo: Reposar la mano sobre el pomo del cambio es un hábito extendido y peligroso. Esa presión constante, aunque sea ligera, se transmite a las horquillas y sincronizadores internos, provocando un desgaste prematuro de los mecanismos de selección. Además, compromete la seguridad al no mantener ambas manos en el volante.
  • Imprecisión en los movimientos: Buscar atajos o no dibujar correctamente la trayectoria en H de la palanca fuerza la timonería y los selectores. Un cambio realizado con brusquedad o sin marcar las posiciones acaba por generar holguras que dificultan el guiado de las marchas en el futuro.
  • En los coches automáticos, no es recomendable engranar la «P» antes de que el coche se haya detenido por completo.

Como ves, además de llevar un buen mantenimiento en taller, lo ideal es mentalizarse y evitar ciertos hábitos. Hacerlo así será la inversión más rentable para tu coche, y alargará su vida útil.