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La llegada de los faros con tecnología led ha supuesto uno de los mayores avances recientes en iluminación automotriz. Consumen menos energía, duran más y ofrecen una capacidad lumínica muy superior a la de tecnologías anteriores, como eran las lámparas halógenas. Sin embargo, también han traído consigo la sensación de que deslumbran más que las luces de antes.

No se trata de una percepción completamente subjetiva. Aunque los sistemas actuales deben cumplir estrictas normas de homologación, hay unos factores técnicos y de diseño que pueden hacer que la luz resulte más molesta para otros usuarios de la vía.

¿Es diferente color?

El primer elemento a tener en cuenta es la propia naturaleza de la luz led. Frente al tono más cálido de las halógenas (situado aproximadamente entre los 3000 y 3500 kelvins) y los xenón (4100 – 4500 kelvins), muchos faros led trabajan en temperaturas de color más altas, a menudo entre los 5000 y 6500 kelvins. Por tanto, vemos que es una luz más blanca.

El ojo humano percibe este tipo de iluminación como más intensa, incluso cuando el flujo luminoso está dentro de los límites legales. Además, los tonos fríos generan mayor dispersión en condiciones de lluvia o niebla ligera, lo que puede incrementar la sensación de deslumbramiento.

A ello se suma que los ledes permiten proyectar haces de luz más definidos. Mientras que las halógenas tendían a difuminar ligeramente el borde del haz, los sistemas modernos crean cortes muy nítidos entre la zona iluminada y la oscura. Este contraste puede resultar más agresivo para quien circula en sentido contrario.

Importancia de la altura

No todo depende del tipo de faro, ya que el diseño de los vehículos actuales también influye de forma decisiva. El auge de los SUV y los crossover ha elevado la altura media de los puntos de iluminación respecto al suelo. Cuando un coche con faros situados más altos se cruza con un turismo más bajo, la luz incide más directamente en la línea de visión del conductor.

La correcta regulación del haz es otro aspecto clave porque incluso una desviación mínima puede provocar molestias importantes. Muchos vehículos incorporan sistemas automáticos de nivelación que ajustan la altura en función de la carga, pero si el mecanismo falla o el reglaje no es el adecuado, el riesgo de deslumbrar aumenta. En otros coches, el reglaje es eléctrico mediante un mando que hay en el salpicadero.

También conviene recordar que una suspensión en mal estado, una carretera bacheada o circular habitualmente con el maletero muy cargado puede alterar el ángulo del vehículo sin que el conductor sea plenamente consciente.

Diferentes tipos de iluminación. Imagen de km77

¿Son menos seguras?

Pese a estos problemas, los faros led mejoran de forma clara la visibilidad nocturna para quien los utiliza. Permiten detectar obstáculos antes, ofrecen una iluminación más uniforme del arcén y reducen la fatiga visual en trayectos largos.

Además, las tecnologías más avanzadas han dado lugar a sistemas matriciales o adaptativos capaces de apagar segmentos concretos del haz para no molestar a otros conductores mientras mantienen iluminado el resto de la carretera. Bien calibrados, estos sistemas son un salto importante en seguridad. Los faros de xenón también disponían de soluciones para dejar en sombra a otros conductores, si bien usaban una tecnología distinta y no lo conseguían de forma tan precisa como los de led.

El problema más evidente aparece cuando el mantenimiento no es el adecuado. Un faro mal ajustado, sea led, de xenón o halógeno, siempre será un riesgo.

Por otro lado, la mayor sensibilidad social hacia el deslumbramiento también influye. Hoy existe más conciencia sobre la seguridad vial y, en consecuencia, se presta más atención a cualquier elemento que pueda comprometerla.

Cómo evitar que deslumbren

Por tanto, como usuarios, la clave está en garantizar que los faros de led funcionen como fueron diseñados. Para ello, sería adecuado:

  • Revisar periódicamente la regulación de los faros.
  • Evitar modificaciones no homologadas.
  • Mantener en buen estado los sistemas de suspensión.

Importancia de los lavafaros

Los lavafaros son claves en la prevención del deslumbramiento por una cuestión de física óptica pura, ya que la suciedad depositada sobre la lente actúa como un difusor de la luz. Cuando el cristal de un faro led se cubre de una fina película de polvo, barro o salitre, el haz de luz deja de seguir la trayectoria precisa determinada por el proyector. Estas partículas sólidas provocan un fenómeno de dispersión, desviando los fotones en ángulos no deseados y enviando parte de la luz por encima de la línea de corte. Esto hará que el faro deje de iluminar solo la carretera para proyectar un resplandor difuso y cegador directamente hacia los ojos de los conductores que circulan en sentido contrario.

Por este motivo, la normativa europea de homologación ha exigido históricamente que los sistemas de iluminación que superan los 2000 lúmenes de flujo luminoso incorporen obligatoriamente lavafaros y nivelación automática. Mientras que en los antiguos faros halógenos la potencia era insuficiente para que la suciedad generara un deslumbramiento importante, en los sistemas led de alto rendimiento la limpieza es un requisito de seguridad activa. Aunque hoy vemos que algunos fabricantes montan ledes de menor intensidad para esquivar esta obligatoriedad y abaratar costes, los sistemas más potentes y sofisticados siguen confiando en el agua a presión para garantizar que el haz mantenga su geometría original.