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Al inspeccionar el flanco exterior de un neumático de turismo, más allá de la medida dimensional, el índice de carga y el código de velocidad, suele figurar una inscripción estandarizada precedida por las siglas UTQG (Uniform Tire Quality Grading). Este sistema de clasificación, instaurado originalmente por el Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT) a través de la NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration), se ha consolidado como un estándar informativo para comparar el rendimiento relativo entre distintas cubiertas.

En esta entrada desgranamos la metodología de ensayo que define cada uno de los tres parámetros del UTQG y los límites que deben considerarse al interpretar estos datos en condiciones reales de circulación.

Índice de desgaste relativo

El Treadwear se determina mediante un ensayo normalizado en el que el neumático se compara con un neumático de referencia sobre un recorrido establecido, bajo condiciones controladas.

La cifra asignada toma como referencia un neumático de control estandarizado con un índice base de 100:

  • Un neumático con un valor Treadwear 200 está proyectado para durar teóricamente el doble que el neumático patrón bajo idénticas condiciones de prueba.
  • Un neumático con Treadwear 400 o superior triplica o cuadruplica dicha durabilidad teórica.

En términos generales, una cifra baja (entre 140 y 240) es propia de compuestos blandos orientados a vehículos deportivos, donde se prioriza la adherencia mecánica y la precisión de guiado a costa de una degradación acelerada del caucho. Por contra, los neumáticos de turismo convencionales y de baja resistencia a la rodadura suelen registrar valores entre 400 y 600.

No obstante, este índice tiene una limitación técnica clave: la asignación final del valor la realiza cada fabricante tras extrapolar los datos del ensayo oficial. En consecuencia, el Treadwear resulta sumamente fiable para comparar modelos dentro de la gama de una misma marca de neumáticos, pero puede presentar ligeras discrepancias relativas al contrastar cubiertas de distintos fabricantes sometidas a diferentes filosofías de calibración.

Tracción y temperatura

Los dos parámetros restantes del código UTQG evalúan la capacidad de agarre en línea recta sobre firme húmedo y la resistencia a la degradación térmica provocada por la rodadura continua a alta velocidad:

  • Tracción: Se califica mediante las letras AA, A, B y C, siendo AA el nivel más alto. Esta prueba mide exclusivamente el coeficiente de fricción longitudinal del neumático durante una frenada en recta sobre superficies controladas de asfalto y hormigón mojados, sin que intervengan los sistemas antibloqueo (ABS). Es fundamental recalcar que esta prueba no evalúa la adherencia transversal en curva, la resistencia al aquaplaning ni el comportamiento sobre nieve o hielo.
  • Temperatura: Se clasifica con las letras A, B o C, donde A representa el nivel más alto. La prueba se realiza en un banco dinamométrico de laboratorio y evalúa la resistencia del neumático a la generación y acumulación de calor bajo condiciones controladas. La calificación C corresponde al nivel mínimo exigido por la normativa estadounidense, mientras que B y A representan niveles superiores de resistencia térmica.

La lectura conjunta de estos tres parámetros permite hacerse una idea de la resistencia al desgaste, la capacidad de frenado sobre mojado y la resistencia térmica del neumático. No obstante, el UTQG no describe todas sus prestaciones y no sustituye a una comparación más amplia de comportamiento en seco, curva, aquaplaning, ruido o resistencia a la rodadura.