Hay elementos de confort que se anuncian a bombo y platillo, con fanfarria. Asientos con masaje, pantallas de dimensiones propias del televisor del salón o luces ambientales con más colores de los que el ojo del hombre (varón) es capaz de identificar. Y luego están los pequeños detalles. Esos que no aparecen en la nota de prensa y que, cuando te acostumbras a ellos, echas de menos inmediatamente. Uno de ellos es no tener que apagar el coche.
Durante estos días he conducido un BMW iX3 y su funcionamiento, en este aspecto, es maravillosamente sencillo. Llego al destino, me quito el cinturón, abro la puerta, salgo y me voy. Fin. No pulso ningún botón para apagar el coche. Tampoco saco el mando del bolsillo ni la acerco a ningún sitio. Cuando me alejo, el BMW iX3 se cierra automáticamente. La interacción entre el coche y yo ha terminado. Él se despide con una secuencia de luz, yo ni me giro. Algo parecido a cuando te vas de casa y tu perro tuerce la cabeza con cara de pena para ver si te lo llevas contigo.

Puede parecer una tontería. Para vagos. Pero es una tontería estupenda. Sobre todo, porque después coges otro coche, en mi caso ha sido un Nissan Qashqai, llegas a tu destino, te bajas siguiendo exactamente la misma secuencia que has interiorizado durante los días anteriores y a la mañana siguiente te avisa un vecino de que te has dejado el coche con las luces encendidas y la radio sonando.
Hay que pulsar el botón de apagado.
El Nissan Qashqai también se cierra solo al alejarte. Pero para hacerlo, antes necesita que pulses el botón del contacto. Si no, se queda encendido y, además, no se cierra cuando te alejas. Si te acuerdas, vuelves, abres la puerta, te estiras para llegar al botón, lo pulsas, sales otra vez y ahora sí puedes continuar con tu vida.

Naturalmente, todo esto supone solo unos segundos y un esfuerzo físico cercano a cero, más allá de acercar la cadera a la consola para que detecte el mando que está en el bolsillo izquierdo, cual torero. Conste que no me paga el lobby de conductores vagos, pero el confort también consiste en eliminar pequeñas acciones innecesarias.
Durante décadas ha tenido sentido realizar un gesto para arrancar y detener un coche. Había una llave que introducíamos en un clausor y girábamos. Al terminar el trayecto hacíamos el movimiento contrario, extraíamos la llave y nos la llevábamos. La secuencia era lógica.

Después llegaron las llaves manos libres. Que no son llaves sino mandos. Ya no había que sacar la llave del bolsillo, pero apareció un botón de arranque para sustituir el gesto que antes hacíamos con ella para darle vida al coche.
Y ahora tenemos coches capaces de saber si estamos sentados, si llevamos puesto el cinturón, si hemos abierto la puerta, si la llave está dentro o fuera del habitáculo y si nos estamos alejando. Algunos incluso saben que estamos mirando al pasajero en vez de a la carretera y nos reprenden por ello. Pero todavía hay modelos, muchos, a los que tenemos que comunicar expresamente que nos hemos marchado pulsando un botón. No sé qué información adicional aporta ese botón después de que me haya quitado el cinturón, haya abierto la puerta, haya salido del coche, haya cerrado la puerta y esté ya a diez metros del coche.
El BMW iX3 demuestra que se puede hacer de otra manera. Lo sé, no es el único coche que funciona así, ni tampoco el primero. Pero lo sucedido esta semana hace que sea el protagonista de este texto.
Una buena idea es la que no te das cuenta de ella
Los mejores automatismos del coche son muchas veces aquellos en los que no pensamos. Funcionan, nos acostumbramos y nos olvidamos de que existen. Como el encendido automático de luces o que se abra y cierra sola la compuerta de recarga mientras llevas la pesada manguera en la mano.
Y a ti, ¿cuál te parece que es el mejor automatismo de tu coche?
Yo no estoy convencido por este sistema, hay situaciones en las que quieres parar el coche pero no bajarte, porque estás esperando a alguien o lo que sea y no quieres seguir consumiendo batería, en ese caso hay que quitarse el cinturón y abrir la puerta y volver a cerrarla … que es mucho más trabajo que apretar un botón, así que no me parece una comodidad sino otro recorte de equipamiento para ahorrarse el coste de un botón.
Totalmente de acuerdo.
Los primeros que hicieron eso como algo habitual fueron los chinos y recuerdo muchos medios poco menos que fustigándolos, pero aún con esas considero que hay otros pequeños detalles mejores, pues esto solo supone estirar un poco el brazo cuando estás en posición de conducción.
Cuáles? Sin ir más lejos, empeñarnos en usar un mando o tarjeta para abrir el coche, abrir el maletero pulsando un botón (cualquiera sabe lo incómodo que es esperar a que tu mujer encuentre la llave dentro del bolso, o buscarla en invierno cuando llevas abrigo, guantes, fajo y refajo, ir cargado y tener que apoyar los objetos para abrir el portón), pulsar tres veces una pantalla para mover el retrovisor, subir un grado la temperatura, abrir el techo solar o encender los antinieblas…..
Toda la razón y hasta te extrañas al principio pero luego es comodísimo no tener que tocar nada ni para apagar ni empezar a conducir te sientas y ya puedes salir, tengo un smart #3
Seguramente sean la fuerza del costumbrismo y la edad las razones por las que soy reticente a confiar en este tipo de soluciones tecnológicas, por amables y cómodas que sean.
Y no es que no me pueda acostumbrar a ellas, en el trabajo llevo coches más nuevos que el mío y me hago perfectamente a ellos, y luego echas de menos estas soluciones de hecho.
Pero siempre pienso en lo que decía – y dice – mi padre: ¿y si se estropea?
Supongo que el coche tiene sistemas alternativos para subsanar un más que posible fallo de funcionamiento, – al fin y al cabo, los cierres centralizados de toda la vida también fallaban y no había más barreras detrás -, pero cuando hay tanto filtro tecnológico entre el usuario y los procesos básicos del coche, tiendo siempre a desconfiar de su fiabilidad.
Hola, todos estos equipamientos hay que pagarlos y así nos va. Mi coche ideal sería: abs, d.asistida, a/c, full airbag, faros halógenos, solo ventanilla y espejo derecho eléctricos, rueda repuesto normal y poco más.
Hay novedades que no tienen sentido, es más, creo que son un foco de averías, como por ejemplo abrir el tapón del deposito de gasolina electrónicamente o la puerta del maletero ¿tan flojos e inútiles nos hemos vuelto?. Tuve un Audi A2 que se le rompió la apertura eléctrica de la tapa del deposito de gasolina y me costó mas de mil euros arreglarlo, tenían que desmontar medio coche y cambiar una centralita electrónica que estaba bien oculta. Los retrovisores apenas se regulan salvo cambio de conductor….si se rompe uno eléctrico su cambio es mucho más caro. Ahora están saliendo coches que el retrovisor es una cámara eléctrica, ¿que sentido tiene y cuanto cuesta sustituirla?