Seleccionar página


El sistema de proyección de información en el parabrisas, conocido universalmente como Head-Up Display (HUD), se ha consolidado como uno de los mejores asistentes de seguridad activa en el automóvil contemporáneo. Al proyectar datos básicos para la conducción, como son la velocidad instantánea, las indicaciones del navegador o las señales de tráfico, directamente en la línea de visión del conductor, se evita que este tenga que desviar la mirada de la carretera. Sin embargo, a pesar de la madurez tecnológica de estos dispositivos, hay escenarios muy concretos donde el conductor puede experimentar una pérdida parcial o total de la visibilidad de la pantalla flotante.

En la gran mayoría de los casos, la desaparición de la información responde a conflictos ópticos de la física de la luz o a desajustes en la geometría de la posición de conducción.

Conflicto con gafas de sol

El motivo más frecuente por el que un conductor deja de ver el Head-Up Display durante el día está directamente relacionado con el tipo de lentes de sus gafas de sol. Los sistemas HUD convencionales funcionan mediante una unidad de proyección (un módulo TFT o de diodos LED de alta intensidad oculto en el salpicadero) que emite haces de luz hacia el cristal del parabrisas. Para evitar que la imagen se duplique o se emborrone debido al grosor del vidrio, los parabrisas de los coches con HUD incorporan en su interior una lámina especial con una ligera conicidad que unifica el reflejo.

En algunos sistemas HUD, la luz proyectada puede presentar un grado de polarización. Cuando esta interactúa con unas gafas de sol polarizadas, parte de la imagen puede atenuarse o incluso desaparecer si la orientación de ambos filtros resulta desfavorable.

El HUD (Head-Up Display) es un buen colaborador para el conductor, una vez que se ha afinado a la perfección el ángulo en el que no molesta la visión de la carretera, pero permite consultarlo sin apenas desviar hacia abajo la mirada.

Cuando el haz de luz polarizada del HUD viaja desde el parabrisas hacia los ojos del conductor e impacta contra el filtro de la lente polarizada, ambos planos ópticos entran en conflicto directo. Si los ejes de polarización están cruzados a 90 grados, la lente bloquea por completo el paso de la luz de la proyección. El resultado es que, al ponerse las gafas, el conductor percibe que la pantalla flotante se desvanece por completo o reduce su brillo a niveles casi imperceptibles. Para solucionar este inconveniente, algunos fabricantes han introducido mejoras en el sistema óptico para reducir este efecto, aunque la eficacia sigue dependiendo del diseño concreto del HUD y de las gafas utilizadas.

Geometría de proyección

El segundo factor que determina que el Head-Up Display sea invisible o se muestre recortado es puramente mecánico y geométrico. A diferencia de una pantalla física integrada en el salpicadero, la imagen virtual del HUD no se genera sobre el cristal, sino que el ojo humano la percibe suspendida de forma focalizada a una distancia de entre dos y tres metros por delante del morro del coche. Para que este efecto óptico sea nítido, los rayos de luz reflejados en el parabrisas deben entrar de forma directa en un área tridimensional muy acotada del espacio.

Si un conductor cambia la altura del asiento, modifica la inclinación del respaldo o si el vehículo es compartido por personas de diferentes estaturas, las pupilas del usuario pueden quedar situadas fuera de los márgenes físicos de esta zona de visión. Si los ojos quedan demasiado altos o bajos respecto al eje de reflexión programado, la imagen desaparecerá de inmediato de su campo visual.

Por este motivo, todos los sistemas HUD incluyen en sus menús de configuración un asistente de ajuste de posición. Este ajuste desplaza la imagen virtual verticalmente (y en algunos modelos también horizontalmente) para adaptarla a la posición de los ojos del conductor.