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Para una gran mayoría de conductores, Google Maps se ha convertido en una herramienta de navegación muy importante desplazando en muchos casos, a los sistemas de navegación integrados de los vehículos. Su éxito está en su capacidad para procesar datos de tráfico en tiempo real y recalcular rutas de forma dinámica. Sin embargo, afrontar un viaje de largo recorrido confiando en la configuración por defecto de la aplicación puede derivar en pérdidas de conexión en zonas de mala cobertura, desvíos ineficientes o sorpresas con la señalización vial.

Antes de iniciar la marcha, conviene dedicar unos minutos a verificar tres parámetros críticos en los menús de la aplicación para garantizar una navegación precisa, fluida y adaptada a las características de la vía.

Descarga mapas y configura alertas

El primer ajuste crítico, y el que más seguridad aporta en rutas secundarias o zonas montañosas, es la descarga previa de mapas sin conexión (mapas offline). Aunque las redes móviles actuales ofrecen una cobertura muy amplia, todavía hay zonas donde se pierde la conexión de datos. Para evitarlo, se debe acceder al perfil de usuario, seleccionar «Mapas sin conexión» y seleccionar el área geográfica que abarca todo el trayecto programado. De este modo, la aplicación almacenará la cartografía en la memoria local del teléfono, garantizando que las instrucciones de guiado por satélite sigan funcionando con independencia de la cobertura.

El segundo parámetro que requiere una verificación minuciosa se encuentra dentro del menú de ajustes de navegación y afecta a las alertas acústicas de velocímetros y radares. Es importante asegurarse de que las opciones de «Avisos de radares de tráfico» y «Velocímetro» estén completamente activadas. Para ello, debe abrir los Ajustes de la aplicación (pulsando antes en la foto de perfil), acceder a Ajustes de navegación y, dentro del apartado Opciones de conducción, verificar que los selectores de ambas funciones permanezcan iluminados en color azul.

Google Maps utiliza la cartografía compartida y los reportes de los usuarios para señalar la ubicación de los cinemómetros fijos y los posibles tramos de control de velocidad. Recibir estas alertas con suficiente antelación a través del sistema de audio del vehículo (ya sea mediante Android Auto o Apple CarPlay) actúa como un recordatorio que ayuda a adecuar la velocidad a las limitaciones de la vía, evitando frenazos bruscos de última hora que pongan en riesgo la seguridad del tramo.

Conductor usando Google Maps en su coche
Foto: Freepik

Peajes y consumo

El tercer y último bloque de ajustes determina la lógica que utiliza el algoritmo de Google para calcular el itinerario. Dentro de las opciones de ruta, la aplicación permite activar o desactivar las casillas de «Evitar peajes», «Evitar autopistas» o «Evitar ferris». Estas preferencias se configuran pulsando en el icono de los tres puntos verticales de la esquina superior derecha tras seleccionar el destino, entrando en Opciones y marcando o desmarcando las casillas según las necesidades del trayecto. En este mismo menú flotante se gestiona el perfil del motor de las rutas ecológicas, permitiendo al usuario definir si su vehículo es de gasolina, diésel, híbrido o eléctrico para que el algoritmo adapte los desniveles y el consumo energético.

En algunos casos, si se mantiene activada la exclusión de peajes de forma involuntaria ante un viaje largo, el navegador puede calcular rutas mucho más largas por carreteras nacionales o secundarias, incrementando el tiempo de viaje. Por el contrario, también puede suceder que si mantenemos desactivada esta función, incurramos en gastos durante el viaje que no teníamos previstos.

Además, los vehículos actuales se pueden beneficiar de la activación de las rutas ecológicas, un parámetro donde se puede seleccionar el tipo de motor del vehículo (gasolina, diésel, híbrido o eléctrico). Al configurar este perfil, Google Maps no solo busca el camino más rápido en minutos, sino aquel cuya orografía, desniveles y densidad de tráfico habitual minimicen el esfuerzo mecánico del motor. El algoritmo calculará un itinerario optimizado que, en trayectos largos, puede suponer un ahorro de combustible o energía, aunque no siempre será la ruta más rápida.