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Elegir un neumático no es solo acertar con las medidas o el tipo de goma. Entre los datos grabados en su flanco hay uno que suele pasar desapercibido para muchos conductores y que, sin embargo, afecta directamente a la seguridad de la conducción, el comportamiento del coche y la legalidad: el índice de carga.

El índice de carga es un código numérico que indica el peso máximo que puede soportar cada neumático cuando circula a la velocidad homologada. No se muestra en kilogramos directamente, sino mediante un número que corresponde a un valor concreto recogido en tablas normalizadas a nivel internacional. Por ejemplo, un índice de carga 91 equivale a 615 kg por neumático, mientras que un 95 soporta hasta 690 kg.

Este dato siempre aparece junto al código de velocidad. En un neumático marcado como 205/55 R16 91V, el «91» es el índice de carga y la «V» la velocidad máxima para la que está homologado. Ambos valores forman un conjunto inseparable y deben cumplir, como mínimo, con las especificaciones del vehículo.

Cómo saber el índice de carga de tu coche

El fabricante del vehículo define el índice de carga mínimo que deben montar los neumáticos, teniendo en cuenta el peso del coche, su reparto de masas, la capacidad de carga y los márgenes de seguridad. Esta información aparece en la ficha técnica, en la pegatina situada normalmente en el marco de la puerta del conductor o en el manual del vehículo.

Es importante destacar que el índice de carga indicado es el mínimo legal. Se pueden montar neumáticos con un índice superior, pero nunca inferior. Instalar un neumático con menor capacidad de carga supondría un incumplimiento de la homologación del vehículo.

En coches familiares, SUV o vehículos que transportan carga con frecuencia, este aspecto cobra especial relevancia. Un neumático con índice insuficiente puede verse sometido a esfuerzos para los que no está diseñado, especialmente cuando el coche va cargado o circula a altas temperaturas.

Imagen de Freepik

¿Qué ocurre si se circula con un índice de carga incorrecto?

Circular con neumáticos cuyo índice de carga es inferior al homologado tiene varias consecuencias:

  • La más evidente es el aumento del riesgo de fallo estructural del neumático. El exceso de carga provoca mayor deformación, incremento de temperatura y, en casos extremos, puede acabar en un reventón.
  • El comportamiento dinámico del vehículo se ve alterado. La dirección puede volverse más imprecisa, la frenada menos eficaz y la estabilidad en curvas se resiente, sobre todo en maniobras de emergencia.
  • Desde el punto de vista legal, dará problemas al pasar la ITV, donde se considera defecto grave. También puede dar lugar a una sanción si un agente detecta que los neumáticos no cumplen con la homologación del vehículo.
  • En caso de accidente, una aseguradora podría incluso intentar evadir la cobertura si se demuestra que el coche no circulaba conforme a las especificaciones técnicas.

Relación entre el índice de carga y la presión de las ruedas

El índice de carga está directamente relacionado con la presión de inflado. Las tablas de los fabricantes de neumáticos establecen el peso máximo que puede soportar cada rueda a una presión determinada. Circular con presiones inferiores a las recomendadas reduciría la capacidad de carga del neumático, incluso aunque el índice sea el correcto.

Por este motivo, respetar las presiones indicadas por el fabricante del vehículo es tan importante como montar el neumático adecuado. Un neumático con índice correcto, pero baja presión, puede comportarse en la práctica como uno con índice insuficiente.

En algunas situaciones muy específicas, como puede ser al viajar con el coche muy cargado, el fabricante suele recomendar un aumento de presión para mantener la capacidad de carga y la estabilidad.