La Caldera de Taburiente está en el corazón de la Isla de la Palma, en la mitad norte de la isla y también al norte de la Cumbre Vieja, famosa por la reciente erupción volcánica. La caldera está rodeada por una cerco de montañas bellísimas, desde las que pueden observarse productos volcánicos cuyos nombres suenan ahora casi como comunes: piroclastos, colada tipo AA, colada tipo pahoehoe y diques o chimeneas volcánicas.

La Caldera desde El Roque
La Caldera desde El Roque



En mi viaje, para tener las vistas a la Caldera desde el Roque de los Muchachos , subí por el norte de la isla, y desde Hoya Grande tomé la LP-4 hasta el Roque de los Muchachos. En días despejados como los que me tocaron a mí, las carreteras de La Palma son exigentes con el conductor, por sus continuas curvas, fuertes pendientes, enormes precipicios y gratificantes por los paisajes. Especialmente si el coche va a ir cargado, conviene tener cuidado con la versión que se alquila. Un coche de poca potencia a bajas revoluciones puede resultar una molestia continua.

La Caldera de Taburiente
La Caldera de Taburiente

Belleza sideral

Al llegar arriba, el Observatorio del Roque de los Muchachos supone un impacto visual, incluso aunque lo esperes. Esas construcciones blanzas realizadas a 2400 metros de altitud, o los telescopios de espejos mágicos, invitan a entender, a quedarse y disfrutar, a conocer las ondas gravitacionales, los agujeros negros y los rayos gama. Y, probablemente, sin necesidad de estudiar tanto, lo que seguro que sientes es unas ganas infernales de quedarte a dormir en una camper, o en una tienda de campaña, para ver ese cielo por la noche. En mi próxima visita a La Palma, me organizaré para dormir en el Roque de los Muchachos, porque esta vez no lo tenía previsto. No sé si un hotel con ventanales en el techo sería negocio.

Caldera de Taburiente
Caldera de Taburiente

Ni nubes ni calima

Las condiciones climáticas pueden ser extremas, correspondientes a la alta montaña. En un día despejado como el que me correspondió a mí, no vi las estrellas, porque sólo estuve de día, sino las vistas de tierra y mar desde la cresta de la Caldera de Taburiente. Hacia el este, el mar y a lo lejos, el Teide. Hacia el sur y hacia el oeste, la magnífica Caldera de Taburiente vista desde lo alto.

Caldera de Taburiente
Caldera de Taburiente