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Al revisar las ruedas de un vehículo, la inmensa mayoría de los turismos monta tapones de plástico negro convencionales sobre las válvulas Schrader. Sin embargo, en ocasiones es fácil ver tapones de un llamativo color verde brillante. Aunque lo pueda parecer, no se trata de una cuestión estética, ya que este distintivo responde a una convención técnica estandarizada en talleres y centros especializados de neumáticos.

El color verde identifica que ese neumático no ha sido inflado con aire atmosférico comprimido ordinario, sino con nitrógeno de alta pureza (generalmente con una concentración igual o superior al 95 % o 98 %).

¿Por qué se utiliza nitrógeno?

El aire que respiramos y que suministran los manómetros de las gasolineras ya está compuesto en un 78 % por nitrógeno, un 21 % de oxígeno y un 1 % residual de gases nobles y vapor de agua. El inflado exclusivo con nitrógeno busca eliminar casi por completo ese porcentaje de oxígeno y humedad.

La física de los gases explica los dos principales argumentos técnicos que respaldan su uso:

  • Menor tasa de permeabilidad a través del caucho: La estructura interna del neumático no es completamente impermeable, ya que los elastómeros presentan microporos por los que los gases escapan de forma natural con el paso de las semanas. La molécula de nitrógeno (N₂) es ligeramente más voluminosa y menos reactiva que la de oxígeno (O₂). En consecuencia, el nitrógeno tarda más tiempo en difundirse a través de las capas de goma de la carcasa, lo que ralentiza la pérdida pasiva de presión en reposo.
  • Estabilidad térmica sin vapor de agua: El compresor de aire de una gasolinera introduce inevitablemente condensación si no cuenta con filtros secadores de alta eficacia. El agua líquida o en vapor dentro de la rueda multiplica la dilatación volumétrica cuando el neumático se calienta por fricción con el asfalto a alta velocidad, disparando la presión interna. El nitrógeno suministrado en botella o mediante generador de membrana es un gas químicamente inerte y prácticamente anhidro (seco), lo que asegura que las presiones se mantengan mucho más estables entre frío y caliente.
  • Prevención de la corrosión interna: Al suprimir el oxígeno y la humedad, se frena la oxidación de las mallas metálicas internas de la carcasa y de la superficie de las llantas de aleación o acero, además de alargar la vida útil de las juntas de los sensores de presión TPMS.
Tapón válvula verde
Imagen generada por IA

Emergencias y comprobación rutinaria

El motivo primordial por el que los talleres montan el tapón verde es meramente informativo: sirve de aviso visible para que el mecánico o el propio usuario no mezclen de forma involuntaria aire comprimido convencional con el gas seco que aloja la cubierta.

No obstante, existe la falsa creencia de que si un neumático inflado con nitrógeno pierde presión en mitad de un viaje, está terminantemente prohibido rellenarlo con un inflador común. Desde un punto de vista de seguridad, añadir aire estándar sobre nitrógeno es completamente inocuo y prioritario ante una pérdida de presión. Lo único que ocurre al introducir aire convencional es que la pureza del nitrógeno baja del 95 % hacia el 85 % o 80 %, diluyendo parcialmente sus ventajas de estabilidad térmica, pero garantizando en todo momento que la rueda ruede con la presión de inflado correcta exigida por el fabricante.

Asimismo, el inflado con nitrógeno no exime de verificar las presiones periódicamente. Aunque el ritmo de fuga microscópica se reduce, un neumático sigue expuesto a pinchazos lentos, fugas por la junta de la llanta o fallos en el obús de la válvula, por lo que revisar la presión al menos una vez al mes continúa siendo una pauta de seguridad insustituible.