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Existe la creencia de que el consumo de combustible mientras el coche está parado es prácticamente insignificante. Al fin y al cabo, el motor apenas realiza el esfuerzo necesario para vencer su propia fricción interna y mantener operativos los sistemas auxiliares. Sin embargo, en un contexto de movilidad urbana donde las retenciones y los semáforos pueden representar hasta el 25 % del tiempo de trayecto, el consumo en parado deja de ser una anécdota para convertirse en un factor determinante de la eficiencia global.

Es importante recordar que cuando el coche no se mueve, la métrica tradicional de litros cada cien kilómetros (l/100 km) carece de sentido matemático, ya que tendería al infinito. Por ello, algunos ordenadores de viaje cambian automáticamente la unidad de medida a litros por hora (l/h). Aunque las cifras parezcan bajas, se va acumulando poco a poco y tiene un peso específico en el coste por kilómetro real.

Consumo

Un motor de combustión moderno, ya sea gasolina o diésel, consume en condiciones normales de ralentí (unas 700-900 rpm) entre 0,5 y 1,2 litros por hora. Esta cifra varía en función de la cilindrada, pero sobre todo de la demanda de los sistemas periféricos. El compresor del aire acondicionado, la luneta térmica o un sistema de infoentretenimiento de alto rendimiento obligan al alternador a generar más carga, lo que se traduce en un incremento inmediato del flujo de combustible para mantener el régimen de giro estable.

La llegada masiva de los sistemas Start-Stop hace más de una década respondió precisamente a la necesidad de cortar este desperdicio energético. La pregunta ahora es: ¿vale la pena apagar el motor para una parada corta? La ingeniería actual dice que el consumo necesario para arrancar un motor que ya está a temperatura de servicio es equivalente a apenas unos pocos segundos de ralentí.

Coche parado con el motor en marcha

En los vehículos actuales con microhibridación (MHEV), esta gestión es aún más agresiva, permitiendo la marcha dejándose llevar con el motor apagado incluso antes de detenerse por completo, lo que puede reducir el consumo urbano en torno a un 10 % o 15 % en escenarios de mucho tráfico.

Importancia mecánica

El consumo en parado no solo debe evaluarse por el gasto directo en el surtidor, sino por sus efectos colaterales en la mecánica. Mantener el motor encendido durante periodos prolongados con el vehículo estacionado no es, desde luego, la condición más favorable de funcionamiento. Además, el ralentí prolongado puede favorecer la acumulación de residuos.

En paradas largas con el motor encendido y el aire acondicionado a máxima potencia, el sistema de refrigeración debe trabajar constantemente al no existir flujo de aire dinámico. Esto hace que el motor pueda alcanzar picos de temperatura a los que normalmente no se llega cuando se circula.

Por tanto, el consumo en parado sí se nota. La recomendación es que, si la detención va a superar el minuto y el coche no dispone de Start-Stop automático, probablemente lo más eficiente y saludable para la mecánica es apagar el motor.