Un automóvil en correcto estado mecánico y con sus reglajes de fábrica debe mantener una trayectoria recta y estable sin requerir correcciones continuadas sobre la dirección, siempre que circule en un plano horizontal sin viento lateral. Sin embargo, una queja frecuente entre los conductores es percibir que, al liberar ligeramente las manos del aro en una recta, el vehículo tiende a derivar de forma sistemática hacia uno de los lados de la calzada, habitualmente hacia la derecha.
Este comportamiento suele deberse a la geometría de la carretera y desajustes mecánicos en el tren de rodaje.
Inclinación de la vía y peraltes
Antes de atribuir una desviación a un desajuste mecánico en el chasis, es fundamental considerar la influencia del firme, ya que las carreteras no son superficies perfectamente planas en sentido horizontal. Por normativa de ingeniería civil, las carreteras presentan una pendiente transversal destinada, entre otras funciones, a facilitar la evacuación del agua, habitualmente del orden de unos pocos puntos porcentuales.
El objetivo primordial de esta cota transversal es garantizar la evacuación rápida de la lámina de agua de lluvia y evitar la formación de balsas que propicien el aquaplaning. No obstante, este desnivel introduce una componente lateral que actúa de forma permanente sobre el centro de masas del coche:
- Fuerza lateral inducida: Al transitar por el carril derecho de una autovía con pendiente hacia la cuneta, el peso del vehículo genera una fuerza transversal neta que empuja el conjunto hacia la pendiente descendente.
- Comprobación empírica: Si la desviación se debe exclusivamente al bombeo del asfalto, al circular por el carril izquierdo de una calzada de sentido único o en una vía de doble sentido despejada donde la pendiente caiga hacia el lado contrario, el vehículo debería tender a derivar hacia el lado contrario.

Si el coche tiende a desviarse hacia el mismo lado con independencia de la inclinación del carril por el que rueda, el origen radica probablemente en el tren de rodaje o en la interacción de los neumáticos con el asfalto.
Otros factores mecánicos
Cuando la causa es mecánica, el origen suele encontrarse en una alteración de las cotas geométricas de la suspensión delantera o trasera, o bien en un desequilibrio en las ruedas:
- Desajuste de convergencia y ángulo de avance: El ángulo de avance es la inclinación del eje de pivote de la dirección respecto a la vertical. Si existe una diferencia notable de avance entre el lado izquierdo y el derecho (por ejemplo, tras impactar contra un bache profundo o golpear un bordillo), el vehículo tenderá a desviarse hacia el lado que tenga menor ángulo de avance. Una geometría incorrecta de convergencia, tanto en el eje delantero como en el trasero, también puede provocar un volante descentrado o una tendencia anómala de la trayectoria.
- Diferencial de presión de inflado: Una rueda delantera que ruede con varias décimas de bar por debajo de la especificada presentará mayor deformación y resistencia a la rodadura. Esta diferencia puede contribuir a que el vehículo tienda a desviarse hacia el lado del neumático con menor presión.
- Fuerza residual de conicidad en el neumático: Durante el proceso de vulcanización y bobinado de las lonas de acero internas de la carcasa, pueden producirse tolerancias mínimas que le den a la banda de rodadura un comportamiento cónico. Al rodar en carga, el neumático genera un empuje lateral intrínseco. Si dos neumáticos del mismo eje tienen patrones de desgaste desigual o una deformación interna en sus cinturones de refuerzo, provocarán una deriva continua hacia un costado que solo se solventa permutando las ruedas entre ejes o sustituyendo el neumático afectado.
Últimos Comentarios