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En la mayoría de los turismos actuales hay una pequeña pieza en la parte trasera del techo, generalmente centrada y de forma trapezoidal o triangular. Popularmente, se conoce como aleta de tiburón, y aunque en ocasiones se asocia a una cuestión estética, su función principal es la de albergar y proteger distintas antenas del vehículo.

Lejos de ser un simple elemento de diseño, esta pieza forma parte del sistema de comunicaciones del coche. En los vehículos modernos, sobre todo aquellos que se consideran conectados, es decir, con acceso a internet, reúne varias funciones. Anteriormente, para esas características se necesitaban antenas independientes, como las clásicas varillas metálicas, pero hoy se integran en este compacto módulo.

Agrupa varias antenas

La aleta de tiburón es, en esencia, una carcasa que contiene diferentes antenas. Dependiendo del equipamiento del vehículo, puede integrar:

  • Antena de radio AM/FM.
  • Antena para señal DAB (radio digital).
  • Antena GPS para el sistema de navegación.
  • Antena para conexión de datos (4G/5G) en coches con servicios conectados.
  • En algunos casos, antenas asociadas a sistemas de emergencia automática (eCall).

La tendencia a centralizar todas estas funciones responde a dos motivos principales: simplificar el diseño exterior y mejorar la calidad de recepción. Al situarse en el punto más alto del vehículo, la antena tiene menos interferencias provocadas por la carrocería, lo que resulta en una señal más estable.

Además, integrar varias antenas en una única carcasa reduce el número de perforaciones en la chapa del techo y simplifica el cableado interior. Esto mejora tanto la estanqueidad como el proceso de fabricación.

Aerodinámica y diseño

Aunque la función principal es técnica, su forma de aleta atiende a una serie de razones. Frente a las antiguas antenas de varilla, que podían generar resistencia al aire y ruido aerodinámico, la aleta de tiburón tiene un perfil optimizado para minimizar turbulencias.

En términos absolutos, su influencia en el coeficiente aerodinámico es pequeña, pero forma parte de un conjunto de detalles que los fabricantes cuidan para reducir consumos y ruidos a alta velocidad. En coches eléctricos, donde el aislamiento acústico es más exigente por la ausencia de ruido mecánico, este tipo de elementos cobra aún más importancia.

Desde el punto de vista del diseño, la aleta también permite un techo más limpio a nivel estético. Al eliminar la antena tradicional, se consigue una línea de techo más estilizada y simple. En muchos modelos se pinta en negro brillante o en contraste con la carrocería, integrándose con el techo panorámico o reforzando una imagen más moderna.

¿Todos los coches la necesitan?

No necesariamente. En vehículos básicos o con equipamiento reducido, algunas funciones pueden integrarse en el parabrisas o en lunas traseras mediante antenas impresas. Sin embargo, cuando el coche incorpora navegación, conectividad permanente y servicios remotos, lo habitual es recurrir a un módulo específico en el techo.

También hay diferencias según el segmento. En utilitarios antiguos era frecuente encontrar antenas de varilla fijadas al techo o incluso ubicadas en la aleta delantera. Hoy, en cambio, la aleta de tiburón se ha generalizado en prácticamente todos los segmentos, desde compactos hasta SUV y berlinas.

¿Afecta si se daña o si se sustituye?

Sí. Aunque externamente parezca una pieza decorativa, un golpe o una sustitución incorrecta puede afectar a la recepción de señal. Si se deteriora la carcasa o se compromete la estanqueidad, puede entrar agua y provocar fallos en los sistemas de navegación o conectividad.

También es importante tenerlo en cuenta al instalar accesorios como cofres de techo o barras portaequipajes (las comúnmente llamadas bacas). Una mala colocación podría interferir con la señal o incluso dañar físicamente la antena.

En caso de sustitución, conviene montar una pieza compatible con las especificaciones del vehículo. No todas las aletas son iguales y varían en función del número de antenas que integran y de la tecnología de comunicación que soportan.