En el contexto actual de transición hacia la movilidad sostenible y la progresiva implantación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), la adaptación de automóviles térmicos a combustibles alternativos representa una fórmula para prolongar la vida útil del vehículo y rebajar los costes operativos. La conversión a Gas Licuado del Petróleo (GLP o autogás) permite que el automóvil funcione como vehículo bifuel, manteniendo el sistema original de gasolina.
Mediante la integración de un depósito secundario, rampas de inyectores específicas y una centralita de gestión electrónica complementaria, el motor puede alternar de manera automática o mediante un conmutador en el puesto de conducción entre gasolina y gas según las necesidades de uso.
Si en un artículo pasado ya explicamos qué es exactamente el GLP, qué vehículos lo equipan de serie y cuánto ahorro supone, en este el foco va puesto en los trámites, proceso y homologaciones que deben pasarse.
Todos los trámites legales
La transformación a autogás constituye una modificación estructural regulada por el Manual de Reformas de Vehículos. Para que el conjunto sea legalmente apto para circular por vías públicas, el montaje debe realizarse en un taller autorizado empleando un sistema de adaptación homologado conforme al Reglamento CEPE/ONU R115 y componentes del sistema de GLP homologados conforme al R67.

Una vez finalizada la instalación, el taller emite el certificado de taller y se debe disponer del correspondiente informe de conformidad, emitido por el fabricante del vehículo o por un servicio técnico de reformas de vehículos designado. Con esta documentación técnica, el vehículo debe someterse a una inspección extraordinaria en la estación de ITV para comprobar que la instalación cumple los requisitos reglamentarios, incluidos aspectos como la correcta fijación del depósito, la estanqueidad y el estado de los componentes del sistema. Tras superar la inspección, la reforma queda anotada formalmente en la tarjeta de Inspección Técnica del Vehículo (ficha técnica), paso imprescindible tras el cual se debe notificar la modificación a la compañía aseguradora para mantener la plena cobertura de la póliza.
Costes de instalación y rentabilidad
El desembolso económico para transformar un turismo de gasolina a GLP en España oscila habitualmente entre los 1500 y los 3000 euros, una horquilla que varía en función del número de cilindros de la mecánica y de la complejidad de su sistema de alimentación.
Desde el punto de vista del consumo, el GLP presenta una menor densidad energética respecto a la gasolina, lo que incrementa el consumo volumétrico del motor entre un 10 % y un 20 %. Sin embargo, con un precio medio actual del GLP cercano a 1,08 €/l, frente a unos 1,75 €/l de la gasolina 95, el coste por kilómetro puede ser aproximadamente un 30 % inferior.
Más allá del ahorro por kilómetro, la homologación permite que los los turismos y comerciales ligeros de gasolina adaptados a GLP pueden obtener el distintivo ECO si cumplen los requisitos de la etiqueta C, es decir, si son Euro 4, Euro 5 o Euro 6. Este distintivo puede proporcionar ventajas frente a los vehículos con etiquetas menos favorables en determinadas ZBE y sistemas de estacionamiento, aunque las condiciones concretas dependen de la regulación de cada municipio.
No todas las arquitecturas mecánicas presentan la misma idoneidad para esta transformación. Mientras que los motores de inyección indirecta multipunto admiten kits tradicionales con total fiabilidad y costes ajustados, las mecánicas modernas de inyección directa (GDI, TSI, PureTech) requieren sistemas avanzados que inyectan una pequeña proporción residual de gasolina durante el funcionamiento con GLP. Esta estrategia permite preservar el funcionamiento y la temperatura adecuada de determinados componentes del sistema de inyección original. Asimismo, el usuario debe sopesar la merma de volumen útil en el maletero, ya que el depósito de gas va ubicado ahí. Para sacar el máximo partido a la instalación de GLP es necesario planificar los repostajes según la infraestructura disponible de estaciones de servicio.
Pero ese tipo de combustible (GLP) no produce ningún problema en el motor?
No soy mecánico, y en su día estuve valorando en comprar uno de estos, pero al final me decanté por un híbrido «normal» porque leí en varios sitios que el GLP a medio/largo plazo podía generar averías que en ocasiones podían ser graves (como el resecado de las vávulas).
Total, que lo que te ahorrabas por un lado, te lo podías gastar (y con creces) a medio plazo por averías.
No sé, con el nivel de desarrollo que tienen hoy en día los híbridos, no le veo ningún sentido a los GLP.