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La Odisea de Christopher Nolan es una de las películas más taquilleras del año. La enésima reinterpretación de la milenaria epopeya de Homero es uno de los temas más comentados del momento, y no podíamos dejar pasar la oportunidad para llevarla a nuestro terreno: el automóvil. Más de un lector se preguntará de qué diantres estoy hablando, ya que en la Edad del Bronce (evidentemente) no había coches. Dejadme que me explique.

En la Odisea tienen un papel protagónico varios dioses del panteón griego, si bien en la película de 2026 el peso recae principalmente en Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra. Interpretada por la actriz estadounidense Zendaya, esta deidad era una de las más importantes de la antigua Grecia, hasta el punto de que la actual capital del país (Atenas) le debe su nombre.

Lo que seguramente muchos lectores no sepan es que uno de los automóviles más legendarios de la historia también fue bautizado en honor a esta divinidad arcaica. Estamos hablando del único e inimitable Citroën DS «Tiburón», un modelo que revolucionó el panorama cuando vio la luz por primera vez en el año 1955 debido a sus numerosos avances tecnológicos, que dejaron completamente desfasada a la competencia.

El Citroën DS estuvo en producción de 1955 a 1975.

El Citroën DS Pallas se lanzó en 1964

El DS es recordado principalmente por su sofisticada suspensión hidroneumática autonivelante, que le otorgaba un nivel de seguridad y un confort nunca antes vistos. Este ingenio no solo permitía regular la altura de la carrocería a voluntad, sino que incluso posibilitaba que el vehículo pudiera circular a tres ruedas. Tampoco podemos dejar de mencionar sus frenos de disco delanteros, así como los faros direccionales introducidos con el restyling de 1967.

En francés, las siglas DS se pronuncian como déesse: diosa. Los galos no tardaron en aupar la vanguardista berlina al Olimpo de la automoción. Citroën siempre fue muy consciente de esta conexión con lo divino, por lo que decidió ir un paso más allá en 1964 con el lanzamiento de la terminación de lujo Pallas (conocida en España como Palas). Aquí es donde entra en escena Atenea.

DS Nº8 junto al Citroën DS original.

DS Automobiles todavía utiliza la denominación Pallas

La deidad griega también era conocida como Palas Atenea (Pallas Athéna en francés), siendo este su epíteto más famoso. Por lo tanto, cuando Citroën lanzó el DS Pallas, buscaba conectar directamente a su buque insignia con la diosa de la sabiduría. Literalmente, DS Pallas se pronuncia como déesse Pallas; es decir, «diosa Palas». Un nombre que buscaba dejar claro el lugar que ocupaba el ‘Tiburón’ dentro de la industria del automóvil.

Con el tiempo, el nivel de acabado Pallas se fue extendiendo a otros modelos de la marca como el GS o el CX; además, este apellido fue recuperado más tarde por el C6, última berlina del segmento E de la firma de los chevrones. Más recientemente, DS Automobiles, el spin-off premium de Citroën, ha comenzado a utilizar la denominación Pallas para designar a uno de sus niveles de acabado.

Es interesante mencionar que en 1979 Citroën lanzó una versión del CX llamada Athena. Este nombre, que también se utilizó en los BX y los Xantia, era mucho más directo que Pallas. Pero es que las sutilezas no se estilaban demasiado en los años 80.