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El Citroën Ami ha cosechado un éxito mucho mayor del que muchos pronosticaban cuando debutó en el año 2020. Este cuadriciclo ligero 100% eléctrico (categoría L6e) ha logrado vender más de 50 000 unidades desde su lanzamiento; además, ha servido como punto de partida para el FIAT Topolino, que se distingue de su hermano mediante un diseño de corte retro inspirado en el Nuova 500 de 1957.

Con 2,41 metros de largo, una potencia de apenas 8 CV y una velocidad punta de 45 km/h, no estamos hablando de un vehículo precisamente prestacional; sin embargo, esto no ha detenido a los promotores del evento L.A.C.O.U.R.S.E. (L’Ami Challenge Original Ultra Racing Sport Event) a la hora de organizar una carrera protagonizada por el diminuto cuadriciclo cero emisiones.

En total se juntaron nueve unidades en el velódromo Stade Isidore Thivrier de Commentry (Francia). Los Ami participantes eran ejemplares de estricta serie salvo por un pequeño detalle: se deslimitó su velocidad máxima, por lo que podían alcanzar los 65-70 km/h. El reto consistió en dar más de 100 vueltas al trazado de 445 metros. ¿El resultado? Una carrera tan absurda como divertida que además logró captar la atención del público.

Y es que hasta un millón de personas siguieron el evento a través de la plataforma Twitch, algo especialmente meritorio si tenemos en cuenta que se anunció apenas tres días antes. Lo que empezó como una broma terminó convirtiéndose en un evento viral en el que los pilotos tuvieron que demostrar su pericia no solo al volante, sino también gestionando la energía de la batería.

Estrategia y diversión sobre potencia y prestaciones

Sobre el papel, su diminuto pack de 5,5 kWh le otorga una autonomía de 75 km, suficiente para recorrer los 44,5 km de distancia entre la salida y la meta. Pero el hecho de ir a fondo y de tener una mayor velocidad punta obligó a los pilotos a ser cuidadosos con el consumo para evitar no llegar a la meta.

Algunos participantes decidieron ser conservadores desde el principio, mientras que otros lo dieron todo nada más empezar. Los rebufos para reducir el consumo y ganar velocidad estuvieron a la orden del día, demostrando que no es necesario correr con modelos de alta potencia o prestaciones de infarto para pasar un buen rato y entretener a los espectadores; de hecho, competir con vehículos tan limitados añade un extra de dificultad.

Detrás de esta iniciativa se encuentra Sylvain Lyve, del canal de YouTube Vilebrequin. La retransmisión de la carrera estuvo cargada de humor, en línea con las campañas publicitarias realizadas por Citroën para el modelo. ¿Cómo olvidar el eslogan «Sí, parece una tostadora y por eso lo puedes comprar en Fnac«?