El pasado abril estuve en el Salón del Automóvil de Pekín, en un viaje organizado por GWM para dar a conocer a algunos medios españoles sus productos, capacidad industrial y filosofía como fabricante.
GWM —Great Wall Motor— es uno de los muchos fabricantes chinos de automóviles. También es uno de los diez mayores por producción y, dentro de esa decena, uno de los tres de propiedad privada —en manos de la familia Wei, la del fundador—, no estatal (ni participada). Frente a los grandes fabricantes europeos, GWM es una compañía joven: existe desde hace «solo» 36 años (1990).
Cinco marcas de coches
GWM cuenta con varias marcas de automóviles: Haval, ORA, Poer, Wey y Tank. Además, tiene una marca de motocicletas y otra de camiones. Cada una está especializada en un tipo de vehículo. Haval se centra en los SUV; ORA, en modelos más urbanos; Wey tiene un SUV y una furgoneta con enfoque lujoso; Poer está dedicada a los pick-up; y Tank reúne una gama de todoterrenos.

GWM ya está presente en Europa desde 2021. De hecho, km77 asistió a la presentación del Wey Coffee 01. La diferencia es que, para los mercados español e italiano, la compañía ahora cambia de táctica: en lugar de operar mediante importadores locales, ha creado filiales en ambos países.
En esta nueva etapa, la estrategia de marcas va a ser distinta. Bajo una única marca, GWM, se comercializarán los modelos de Haval, ORA y Poer, mientras que Wey y Tank operarán como marcas independientes. La agrupación de varias enseñas bajo el paraguas de la matriz busca reforzar la imagen de GWM en un mercado cada vez más saturado de marcas.
De la larga conferencia sobre los planes de la compañía para Europa —larga no como juicio de valor, sino como unidad de tiempo— destacaría dos ideas. La primera, la insistencia de su CEO, Mu Feng, en que no tienen prisa: están dispuestos a ganarse la confianza de los consumidores a medio plazo. La segunda, una afirmación ambiciosa: su objetivo a largo plazo es situarse entre las diez marcas más vendidas en Europa. Es decir, alcanzar un volumen similar al que hoy tienen fabricantes como Nissan o MG.
La ciudad industrial de GWM
La ambición de GWM no se quedó en las palabras de un discurso. También nos enseñaron sus instalaciones en Baoding, una ciudad próxima a Pekín. Y no son pocas. Después de recorrerlas durante varias horas, empecé a sospechar que GWM no tiene unas instalaciones en Baoding, sino que Baoding tiene unas instalaciones dentro de GWM.
Allí tienen la sede central y su fábrica principal, con capacidad para producir 380 000 coches al año. También el centro de diseño y varios centros de I+D: túnel de viento, cámara anecoica para ensayos de NVH —ruido, vibraciones y aspereza—, laboratorio de bajas temperaturas, nave de ensayos de choque…
GWM también cuenta con su propia empresa de motores y cajas de cambio, HYCET Technology, aunque en algunos casos recurre a proveedores externos, como ocurre con determinadas transmisiones de ZF.

Además, visitamos otras empresas especializadas creadas por GWM: MIND Electronics, dedicada a la electrónica; SVOLT Energy, que fabrica baterías para modelos de GWM y también para otras marcas —entre ellas el grupo BMW, Renault y Stellantis—, y FTXT Energy, centrada en pilas de combustible de hidrógeno.
Por último, estuvimos en la zona de pruebas de Xushui. Allí «probamos» —yo iba de copiloto— el circuito oval, de 7,1 kilómetros de longitud y con un peralte máximo de 58 grados; varias pistas con distintos tipos de irregularidades; un pequeño circuito con curvas medias y lentas y cambios de nivel, y una enorme explanada —cuando digo enorme, es enorme— donde GWM organizó las pruebas con los ORA 5 y donde también pude conducir muy brevemente un Haval H7.
(mi) Conclusión
Todo lo comentado no garantiza que GWM vaya a cumplir su objetivo. La capacidad industrial, la tecnología y los recursos económicos no bastan por sí solos para conquistar un mercado tan competido como el europeo. Los fabricantes, por muy grandes que sean, tienen una limitación importante: ellos no compran coches. Los coches los compramos las personas, personas que ya tenemos decenas de marcas entre las que elegir. Eso sí, GWM tiene escala, medios y una estrategia a largo plazo.
N. del R.: A quien rescate este texto dentro de 20 o 30 años le pido que deje en los comentarios si el objetivo se cumplió (y que nos felicite si km77, internet y el mundo siguen existiendo).
Últimos Comentarios