Los neumáticos no son todos iguales, ni funcionan del mismo modo. Más allá de la medida, el índice de carga o el código de velocidad, el diseño del dibujo de la banda de rodadura determina en gran parte su comportamiento. Aquí es donde aparecen los neumáticos direccionales, un tipo de cubierta muy habitual en turismos modernos y, especialmente, en modelos de altas prestaciones. Su principal particularidad es que solo pueden girar en un único sentido de rotación. Pero, ¿por qué ocurre esto y qué consecuencias tiene para el conductor?
¿Cómo identificar un neumático direccional?
Un neumático direccional es aquel cuya banda de rodadura está diseñada para trabajar de forma óptima únicamente cuando gira en un sentido concreto. El dibujo suele tener una forma en «V» o de flecha, con los surcos orientados hacia adelante cuando el neumático gira correctamente.
La forma más sencilla de identificarlos es mediante el marcaje en el flanco. Todos los neumáticos direccionales incluyen una flecha acompañada de la palabra «Rotation» o «Direction», que indica el sentido de giro correcto. Ese marcaje indica que montar el neumático en sentido contrario hará que no funcione como ha sido diseñado.
Este tipo de neumáticos no debe confundirse con los asimétricos. En los direccionales no existe una parte que debe ir en el exterior del coche y otra en el interior, sino únicamente un sentido de rotación válido.

Importancia del sentido de giro
La razón principal por la que un neumático direccional solo puede girar en un sentido es la gestión del agua. El dibujo está diseñado para evacuar grandes cantidades de agua de forma eficiente cuando el neumático gira correctamente, reduciendo el riesgo de aquaplaning.
Al rodar en el sentido previsto, los canales centrales y laterales recogen el agua y la expulsan hacia los lados y hacia atrás. Si el neumático se monta al revés, el agua no se evacua con la misma rapidez y puede acumularse bajo la huella, perdiendo mucha adherencia sobre mojado.
Además de la evacuación de agua, el sentido de giro también influye en otros aspectos:
- Estabilidad a alta velocidad, ya que el dibujo está optimizado para soportar cargas y deformaciones en una dirección concreta.
- Tracción en aceleración, especialmente en vehículos potentes o con tracción delantera.
- Nivel de ruido y vibraciones, que pueden aumentar si el neumático trabaja fuera de su orientación correcta.
Por todo ello, circular con neumáticos direccionales montados al revés incluso puede llegar a comprometer la seguridad del conductor.
Ventajas e inconvenientes
Los neumáticos direccionales destacan, sobre todo, por su comportamiento en condiciones de lluvia intensa. En carreteras mojadas ofrecen, por lo general, una gran capacidad de drenaje y una respuesta predecible, lo que explica su uso frecuente en neumáticos deportivos y en muchos modelos de invierno. También suelen ofrecer una buena estabilidad en recta y una sensación de dirección más precisa.
Sin embargo, con respecto a otros neumáticos, tienen un inconveniente a la hora de rotarlos. En un vehículo con neumáticos direccionales, no es posible intercambiar las ruedas de un lado a otro manteniendo el mismo neumático, ya que cambiaría el sentido de giro. Para hacerlo correctamente, habría que desmontar el neumático de la llanta y volver a montarlo, lo que dificulta la operación.
En cuanto al desgaste, no necesariamente es mayor que en otros diseños, pero sí puede ser irregular si la alineación no es correcta o si se circula con presiones inadecuadas, pero esto realmente ocurre con cualquier neumático moderno.
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