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Eres joven, tienes una relación estable y conduces un Škoda Fabia que por fin es tuyo tras el pago de la última cuota de un préstamo de cuatro años. Una deuda menos. Qué alegría, qué alborozo, que no pare la fiesta… ¡sorpresa, vas a ser padre!

Comienza el festival de gastos: carrito, cuna, ropa y ¿coche nuevo? «Evidentemente —te dirá el comercial del concesionario con sonrisa de tiburón— vas a necesitar mucho espacio para la nueva criatura y ese Fabia se os queda enano. Déjame que te enseñe este SUV con megapantalla…».

Skoda Fabia 1.0 TSI
Nuestro bólido por tierras segovianas

¡Me niego! No voy a caer en la trampa sentimental y del postureo automovilístico. ¿Puede una familia de un hijo o dos viajar dignamente en un utilitario de ciudad?

(Spoiler: Sí, se puede. Perfectamente).

A continuación, os cuento cómo funcionamos en mi familia a lomos de un vehículo utilitario. Mi intención es ahorrarle a algunos padres primerizos la angustia que les entra pensando que van a necesitar un coche gigante/SUV con la llegada del bebé y el esfuerzo económico que conlleva. Mi consejo es que si ya tenéis un coche pequeño —como nuestro Fabia— y os agobia pensar en todo el gasto con el que os bendecirá vuestro heredero, no os volváis locos. No os metáis en deudas innecesarias.

Esta es casi una cruzada personal, que reconozco que no está atravesando su mejor momento. Llevo ya dos derrotas en lo que va de año: mi hermana terminó cogiendo un Audi Q5 y una amiga un Kia Sportage, dejando atrás un Kia Ceed y un SEAT Ibiza respectivamente. A ver si por aquí logro salvar alguna cuenta bancaria.

Lo cierto es que la querencia del público por los SUV es irremediable. Este es un fenómeno que se aprecia tanto en el mercado nuevo, como en el de segunda mano. OcasionPlus, una empresa especializada en el sector del vehículo usado, señala en su último informe que los dos coches más buscados por el público español son el BMW X1 y el Toyota RAV4. De hecho, los SUV representan más del 40 % de su stock, como respuesta al interés de la gente por este tipo de carrocerías. No obstante, en tercera y cuarta posición de los más buscados hay dos «no SUV», el SEAT Ibiza y el Audi A3… así que todavía hay esperanza.

El Kia Sportage es un buen coche, pero no me veo con él. No lo necesito. Tengo cosas más importantes en las que gastarme más de 30 000 euros.

El bólido y la familia

Nuestro tanque de guerra familiar es un Škoda Fabia del año 2017, con el motor 1.0 TSI de 110 CV y el cambio automático DSG de 7 relaciones. Nivel de equipamiento Like (ficha técnica). Un coche que tenía todo el sentido en nuestra fase de novios, cuando no había cargas familiares.

Nos gusta este coche porque es pequeño, sencillo de conducir y está bien aprovechado. Mide menos de cuatro metros de longitud y 1,73 m de anchura, por lo que las maniobras en garajes se hacen con la gorra. Tiene un maletero muy decente de 330 litros. No voy a negar que en ocasiones nos hubiera gustado de disponer de más maletero, pero nunca hemos echado en falta equipaje en nuestros desplazamientos. El Fabia Combi hubiera sido perfecto, pero estéticamente no nos cuadra.

La plantilla actual de la familia se compone de los siguientes miembros:

  • El que escribe: 1,86 metros de altura (el piloto).
  • Mi (santa) esposa: 1,73 metros (la copiloto/sufridora).
  • La heredera mayor: cumple cuatro años en pocos días.
  • El nuevo fichaje: llegó en agosto.
  • La gata: Tiene el acceso totalmente vetado al vehículo, así que no cuenta
Skoda Fabia Getaria
En el puerto de Getaria.

Organización

En este momentos y hasta que el nuevo miembro vea la luz del  mundo, yo voy a los mandos del vehículo y mi mujer se sienta detrás de mí. El espacio que ella dispone para las piernas no es cuantioso. Para qué mentir, un poco más de cota longitudinal sería estupendo, aunque es suficiente para viajar con un mínimo de confort. Ya les gustaría a los pasajeros de Iberia volar así.   

A su derecha colocamos la sillita de bebé. Las puñeteras sillitas ocupan un copón. Menudo universo se ha montado ese sector. Un auténtico sacacuartos junto con el de los carritos de bebé. En rigor, esta necesidad de coche grande para tener más espacio no es por culpa del pobre recién nacido, que no es más grande que un langostino, sino de toda la parafernalia que le rodea.

En fin, nosotros compramos una sillita bastante compacta que nos ha dado un buen servicio durante tres años y medio. Se limpia la tela y a tirar millas. No vamos a comprar otra. Mi hija utiliza en este momento una nueva que es más liviana, que está adaptada a su estatura y que le permite utilizar el cinturón del coche como sistema de retención.

Toyota Yaris 2009
Un Toyota Yaris como este fue el coche familiar de una amiga. Cuando llegó el tercer hijo se cambiaron a un Ford S-Max. Es comprensible.

Con la llegada del nuevo bebé nos reorganizaremos. Yo seguiré en el puesto de conducción y mi mujer ascenderá de categoría pasando al asiento del acompañante. La mayor viajará detrás de mí y el «nuevo» detrás de la madre. Otra vez la madre tendrá que sacrificar algo de espacio para sus piernas para hacer hueco a la sillita, pero ya hemos comprobado que todo queda dentro de unos límites razonables.

En resumen: ¿nos gustaría disponer de más espacio longitudinal? Sí. ¿Tenemos suficiente para viajar con dignidad? También. Check.

Meter y sacar

Uno de los argumentos más manidos para hacerse con un SUV es que su mayor altura al suelo facilita la operación de meter y sacar a un niño del habitáculo. Vale, es verdad. Y si tienes 70 años (quizás sea un poco tarde para ser padre primerizo) o la espalda hecha un higo, te respeto.

Pero yo, que soy joven, me siento ágil y tengo buen tono muscular —como diría mi amigo CR7: «me tienen envidia porque soy rico, guapo y un gran jugador»— no noto la diferencia. No existe un extra de esfuerzo relevante entre sacar y meter un niño de un SUV y de una berlina. Y tú, que presumes de tus logros en el crossfit y compartes tus rutas en Strava, tampoco. Quejarse es de flojos. Check.  

Consumo viaje Portugal
Datos de ordenador de viaje tras una ruta por Portugal.

El maletero

Con nuestro humilde vehículo hemos recorrido la Península (norte, sur, interior, costa), hemos visitado varias veces Portugal y una Andorra (si no esquías, con una vale). Nunca nos ha faltado nada. Ha cabido el carrito, las maletas y hasta una cuna de viaje. El secreto está en organizar bien la carga y no llevar porquerías innecesarias que nunca utilizarás. Hay que hacer un poco de tetris, cierto, pero la satisfacción de ver cómo todo encaja y nada se desaprovecha no tiene precio.

No obstante, cada uno tiene sus manías y habrá personas que necesiten llevarse la casa a cuestas o practicar algún deporte que requiera de un instrumental voluminoso. La solución es un cofre de techo y a tirar millas. Si, el coche consumirá más y será más ruidoso, pero sigue siendo miles de euros más barato que meterte en otra financiación a siete años por un SUV gigante. Así que este apartado también ¡check!

Audi S8 2002
Si no lo hubiera vendido, este Audi S8 de 360 CV habría sido nuestro coche familiar… y probablemente nuestra ruina económica.

En definitva…

… que sí, que burro grande ande o no ande. De acuerdo. Y si no eres un tieso, adelante con el Porsche Cayenne. Pero si tu economía no es boyante, ahórrate deudas innecesarias y desvía el dinero a otras necesidades. Con un utilitario como mi Fabia, o algo un poco más grande como un Ford Focus, puedes organizar tu vida familiar diaria y tus vacaciones con menos problemas que un nuevo préstamo