Si pensamos en un papamóvil, probablemente lo primero que se nos venga a la cabeza sea el Mercedes-Benz Clase G blanco utilizado actualmente por León XIV. Desde hace años, el Vaticano confía en la firma de la estrella para suministrar los vehículos utilizados por el Sumo Pontífice, los cuales cuentan con blindaje desde el atentado contra Juan Pablo II en 1981.
A pesar de ello, los diferentes Papas han seguido utilizando en determinadas ocasiones coches abiertos. Este es el caso del vehículo que hoy nos ocupa: un SEAT Panda que fue transformado en tiempo récord para la visita de Juan Pablo II a España en 1982, apenas un año después de que sufriera el antes mencionado intento de asesinato a bordo de un FIAT Campagnola.
Durante su gira española, que tuvo lugar entre los días 31 de octubre y 9 de noviembre, se celebraron actos multitudinarios tanto en el Santiago Bernabéu como en el Camp Nou. Pero la organización se encontró con un problema imprevisto: los accesos a ambos estadios eran demasiado estrechos para el papamóvil previsto por el Vaticano.

Una solución de última hora para un problema imprevisto
SEAT, que por aquel entonces era independiente (ya se había divorciado de FIAT y hasta 1986 no pasaría a estar bajo el control del Grupo Volkswagen), fue la encargada de proveer una solución, que llegó en forma de un Panda modificado artesanalmente en apenas dos semanas. Se trataba de una suerte de pick-up sin techo, ventanillas laterales ni portón.
El parabrisas era abatible; además, se instalaron barras acolchadas para que Juan Pablo II pudiera ponerse de pie. Por supuesto, el vehículo se pintó en un inmaculado tono blanco, mientras que las aletas delanteras recibieron sendos estandartes con las banderas de España y el Vaticano. Las puertas por su parte lucían el escudo pontificio.
Es interesante mencionar que se incluyeron algunas piezas de la versión tope de gama Marbella (no confundir con el futuro SEAT Marbella, que sustituyó al Panda en 1986). Esta variante se distinguía por contar con una calandra específica y unos pasos de rueda ensanchados. Los tapacubos se tomaron del Ronda Crono 1600 y estaban decorados con unas falsas palomillas en forma de cruz.

SEAT utilizó numerosas piezas del Panda Marbella
También del Panda Marbella se tomaron el volante, los asideros de las puertas y la consola central; sin embargo, los asientos delanteros eran los del modelo estándar, sin reposacabezas y con un tapizado blanco a juego con la carrocería. Como hemos indicado antes, el parabrisas se podía abatir, motivo por el que el retrovisor interior se reubicó en el salpicadero.
Puesto que no estaba blindado, este Panda tan especial solo se utilizó dentro de los estadios. El que probablemente sea uno de los papamóviles más humildes de la historia se conserva a día de hoy en la Nave A-122 de SEAT Históricos, donde la firma española tiene expuestos 240 vehículos de su extensa colección de clásicos, compuesta por un total de 375 automóviles.
Isidre López, responsable de SEAT Históricos, señala que «básicamente, lo único que se han cambiado son los neumáticos, porque después de 40 años estarían inservibles. El Papamóvil es una de las joyas que tenemos en la colección de SEAT Históricos en Zona Franca (Barcelona). La gente se sorprende al ver que hicimos un Papamóvil auténtico con la base de un SEAT Panda».
Parece sacado de un tebeo de Mortadelo y Filemón, pero por lo menos le dieron solución y menos mal que no hubo atentado. Solo recorrió unos metros.
La Seat hacía milagros y después ya ni eso. VW se la comió!!