Toyota C-HR+ (2026) - Un C-HR eléctrico que no es un C-HR y con hasta 607 km de autonomía homologada | Impresiones del interior

El salpicadero y la consola central del C-HR+ tiene un diseño prácticamente idéntico al del bZ4X y, por tanto, comparte tanto los puntos positivos como los negativos con aquel. El aspecto más llamativo está en la disposición de los mandos del puesto de conducción, que es un concepto similar al i-cockpit de Peugeot. Es decir, el volante tiene un diámetro inferior a lo habitual (aunque aquí afortunadamente es redondo) y la instrumentación se ve por encima de este, no a través (imagen).

Es una configuración que puede que no sea del agrado de todo el mundo porque, en función del tamaño y la postura adoptada, parte de la instrumentación puede quedar oculta a la vista. A mi, que mido 1,83 cm de estatura y llevo el asiento lo más bajo posible, no me supuso un problema, pero a otros compañeros de menor estatura sí. Con todo, la posición me parece mucho más natural que la de los citados modelos de Peugeot con i-cockpit (y es una sensación que también tuve con el bZ4X y con el Subaru Solterra, su primo-hermano).

Foto de - toyota c-hrplus 2026

Distribución de mandos aparte, la postura al volante con el C-HR+ está a medio camino entre la de un turismo y un SUV. Las piernas no van completamente estiradas, pero tampoco van tan flexionadas como, por ejemplo, un Corolla Cross (por poner un ejemplo de SUV de tamaño similar y de la misma marca). 

Como es norma hoy en día, en el salpicadero hay dos pantallas: una de 7 pulgadas que hace las veces de intrumentación y otra de 14 pulgadas que sirve para manejar el sistema multimedia. La primera cumple con su cometido, sin más, pero está varios puntos por debajo de la que ofrecen la mayoría de sus alternativas. No es tanto una cuestión de tamaño, sino de posibilidades de personalización (prácticamente nulas), resolución o incluso diseño de los menús (parecen de un coche de hace una década).

La del sistema multimedia está lejos de ser una referencia, pero es mucho más satisfactoria que la de la instrumentación. La resolución es alta, la visibilidad buena y responde a las pulsaciones con los dedos con rapidez suficiente. Los menús no están especialmente bien estructurados, pero una vez tenemos localizadas las funciones más habituales, su manejo es relativamente sencillo y agradable. La conexión con los sistemas Android Auto y Apple CarPlay es inalámbrica.

Foto de - toyota c-hrplus 2026

Para el manejo del climatizador, Toyota ha decidido utilizar tanto botones físicos como superficies táctiles. Y todo ello integrado en la parte inferior del sistema multimedia (imagen). No es la solución ideal desde el punto de vista de la ergonomía (en marcha, cuesta acertar a pulsar en la superficie correcta para, por ejemplo, subir la velocidad del ventilador), pero no es de las peores (al menos hay algún mando físico). 

Entre los dos asientos delanteros hay una consola muy voluminosa y de tipo «puente» (es decir, con un gran hueco portaobjetos en su parte inferior) con dos superficies para la recarga de teléfonos de forma inalámbrica, el selector del cambio y varios botones para seleccionar los distintos modos de conducción y el freno de estacionamiento.

En estas plazas hay huecos suficientes para depositar los enseres habituales que llevamos en el día a día, como el teléfono móvil, las llaves o la cartera. Especialmente amplio es el que hay bajo la consola que separa los asientos delanteros (aunque su acceso no es óptimo); el que hay bajo el reposabrazos central o los de las puertas son algo más pequeños. Lo que no tiene es una guantera frente al asiento del pasajero, una carencia que igualmente está presente en el bZ4X y que, según Toyota, se debe a la ubicación de la bomba de calor del sistema de climatización

Los materiales utilizados para el recubrimiento del habitáculo son los habituales en Toyota. Es decir, no son en absoluto lujosos, pero causan una sensación de calidad correcta y, además, están muy bien ensamblados entre sí. A este respecto tambien es equivalente al bZ4X y está un punto por encima del C-HR (a secas, el híbrido).

Foto de - toyota c-hrplus 2026

Espacio para los pasajeros y maletero

Las plazas traseras del C-HR+ hay espacio suficiente para que dos adultos de estatura media viajen con comodidad. Hemos medido 74 cm de espacio para las piernas, 139 cm de anchura entre puertas y 94 cm de altura libre al techo. Un Škoda Elroq, que mide prácticamente lo mismo (hay 3 cm de diferencia en cuanto a longitud) e igualmente es eléctrico, tiene prácticamente el mismo espacio disponible en sentido longitudinal, un poco menos entre puertas y más altura libre al techo. Un Peugeot E-3008 tiene menos espacio en todas las cotas salvo en altura libre, que es casi idéntico (hay un cm de diferencia), mientras que un Ford Explorer es más amplio (aunque las diferencias no son grandes en ningún caso). Frente al bZ4X, el C-HR+ tiene 6 cm menos de espacio longitudinal, 1 cm menos de anchura y 2 cm más de altura hasta el techo. Mediciones del interior.

Los pasajeros de estas plazas tienen a su disposición un par de salidas de aire en la consola que hay entre los dos asientos delanteros, dos tomas USB de tipo C, un par de revisteros, un reposabrazos abatible en el respaldo de asiento central, un plafón de iluminación, huecos portaobjetos en cada una de las puertas y unos respaldos con ajuste en inclinación (aunque con poco recorrido; imagen). Además el piso es completamente plano, lo cual facilita el paso de un extremo al otro de la banqueta.

Foto de - toyota c-hrplus 2026

El maletero (sólo lo hay trasero) tiene 416 litros de capacidad y cuenta con un pequeño doble fondo donde, por ejemplo, dejar el cable de recarga. Es un volumen muy inferior a los 550 litros que ofrece el Jeep Compass o el Volkswagen ID.5, pero también mayor que los 340 litros de un Mercedes-Benz EQA o los 363 l de un Lexus UX.

Sus formas no son del todo regulares porque los pasos de rueda (que no están tapizados, como en otros modelos de Toyota) son muy voluminosos y porque el piso describe una ligera pero apreciable pendiente