De nuevo, esta sección se puede contar con la información que escribimos en el artículo del Renault 5 E-Tech (impresiones de conducción). El Micra es un vehículo eléctrico con un tacto de conducción que transmite calidad. Tiene una suspensión firme, que gestiona bien los movimientos de carrocería y que por norma general es cómoda ante baches. El aislamiento acústico también es bueno, por lo que aunque no es un coche ideal para grandes viajes por autopista (por su autonomía y tiempos de recarga; más información en Consumo y recarga), en estos entornos resulta agradable de conducir.
En ciudad es un coche muy satisfactorio porque nos beneficiamos de una carrocería de dimensiones contenidas y de una dirección con el peso adecuado para que cueste poco manejarla a poca velocidad, pero que va ganando aplomo según ganamos velocidad. Lo menos positivo es la visibilidad, tanto hacia delante (por la poca altura del parabrisas y la inclinación de los pilares), como hacia atrás (por lo pequeña que es la luneta). No obstante, con los sensores (delanteros y traseros) y la cámara (solo trasera; no hay delantera), la importancia de este problema se reduce mucho.
En carreteras de curvas es un coche entretenido de conducir. Es pequeño, ágil y tiene una dirección precisa que permite colocar el coche donde se quiere. Todo ello unido a la respuesta inmediata propia de los motores eléctricos, hace que sea un coche con el que te lo pasas bien en un tramo revirado. Con todo, no es un Ford Fiesta ST (el Fiesta ya no se comercializa, aunque Ford planea resucitarlo como vehículo eléctrico sobre la base del Nissan Micra / Renault 5) o un MINI Cooper, pues le falta ese toque de ligereza y viveza del eje trasero que hace de estos dos modelos una propuesta más picante para aquellos a quienes les guste la conducción deportiva.
El tacto del pedal del freno es firme y gradual. El sistema de frenada utiliza tecnología by-wire, es decir, por cable (no hay una conexión mecánica entre el pedal y el circuito hidráulico que empuja las pinzas de freno), como en el Renault 5. En lo que respecta a la frenada regenerativa, esta es regulable a través de unas levas situadas tras el volante. Hay cuatro niveles: 1, 2, 3 y One Pedal. El nivel 1 implica casi retención nula (el coche rueda prácticamente por su propia inercia) y en el extremo opuesto, One Pedal, la retención es tanta que el coche se detiene por completo en cuanto levantamos el pedal del acelerador. Los niveles 2 y 3 son intermedios.
Asimismo, hay varios modos de conducción: Eco, Normal, Sport y Perso. Este último es el que permite configurar por separado los parámetros ajustables, como la respuesta del motor al acelerador, la asistencia de la dirección, funcionamiento del aire acondicionado y iluminación ambiental interior.
El Micra de 150 CV con batería de 52 kWh reacciona con alegría e inmediatez a cada solicitud del acelerador. De acuerdo con nuestras mediciones, pasa de 40 a 120 km/h en 9,0 segundos, mientras que el tramo de 80 a 120 km/h lo solventa en 5,8 s. Es decir, que en el intervalo de 40 a 120 km/h es 0,5 segundos más rápido que su primo hermano el Renault 5 E-Tech 150 CV, mientras que en el 80 a 120 km/h le gana por 0,2 segundos.
Comparado con vehículos de combustión, es igual de rápido que modelos tan diversos como un Audi A5 Avant TDI quattro S tronic de 204 CV, un Honda Civic de 184 CV o un Toyota C-HR 200H de 197 CV.
Más allá de lo que digan las cifras, lo mejor es sentir la espontaneidad del motor y su manera de acelerar como si no le costara esfuerzo. Es especialmente agradable en ciudad, donde te da una agilidad que un vehículo urbano de combustión con caja de cambios no transmite.
Las cifras de consumo han sido mejores que las que logramos con el Renault 5 E-Tech, posiblemente por las diferentes condiciones de temperatura de los días que probamos cada coche. En la sección de Consumo y recarga damos más información.

