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Alfa Romeo lanzará en los próximos meses dos cursos de conducción con objetivos bien distintos y dirigidos a los clientes de la marca.

La opción más sencilla es un curso de conducción segura, dirigido a usuarios de la gama convencional de Alfa Romeo. Por encima se sitúa la Experiencia de Conducción Quadrifoglio, reservada a quienes adquieran un Giulia o un Stelvio Quadrifoglio. Su objetivo es perfeccionar la técnica de conducción en circuito, algo que se hace mediante el uso de telemetría.

Alfa Romeo Giulia, Tonale, Junior y Stelvio - vista frontal

Precio y ubicación de los cursos

La Experiencia de Conducción Quadrifoglio será gratuita para los clientes «Quadrifoglio». El precio del curso de conducción segura aún no ha sido anunciado.

El centro de operaciones es el Autodromo Riccardo Paletti de Varano de’ Melegari (denominado así en homenaje al piloto italiano Riccardo Paletti), a unos 35 kilómetros de Parma. Es un circuito relativamente pequeño, de 2,35 kilómetros, que no está previsto para alcanzar velocidades muy elevadas porque no hay grandes rectas. Habitualmente lo utilizan los fabricantes de la zona (como Dallara, cuya sede se encuentra en la misma localidad) para el desarrollo de vehículos y la organización de cursos de conducción.

Para los clientes de España que decidan ir a disfrutar y aprender, las opciones más prácticas pasan por volar a Milán o Bolonia, ya que en la actualidad no hay vuelos directos a Parma.

Alfa Romeo Stelvio y Giulia - vista frontal

 Experiencia de Conducción Quadrifoglio

Este fue el curso que tuvimos la oportunidad de probar. La jornada comenzó con una sesión teórica en la que se presentó el programa y a la Scuderia de Adamich, una empresa especializada en cursos de conducción, eventos para fabricantes, presentaciones de producto y experiencias en circuito, fundada por el expiloto de Fórmula 1 Andrea de Adamich.

En esa primera parte hubo una breve explicación técnica de los vehículos que conduciríamos durante la jornada, así como algunas nociones básicas sobre cómo sentarse correctamente, cómo agarrar bien el volante y consejos para afrontar con rapidez y seguridad algunas de las zonas más exigentes del trazado.

Después llegó el momento de pasar a la acción. Uno de los ejercicios consistió en un pequeño recorrido tipo «Mickey Mouse» (un circuito improvisado con conos, lento y muy revirado, en este caso con algunas zonas mojadas). A los mandos de un Alfa Romeo Tonale PHEV, cada participante debía completar el recorrido en el menor tiempo posible y con el apoyo de un monitor que daba pautas desde el «walkie-talkie». Se trataba de una prueba eminentemente lúdica, con clasificación final y obsequio para los mejores tiempos.

Alfa Romeo Junior - lateral - posterior-

Telemetría para ir más deprisa y más fino

El plato fuerte de la jornada llegó con las vueltas al circuito, siempre acompañados por un instructor. Para ello utilizamos los Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio, Stelvio Quadrifoglio y el Junior Elettrica Veloce, la versión más potente de la gama Junior (280 CV). Este último va equipado con un diferencial Torsen (algo poco usual en coches eléctricos) para mejorar la capacidad de tracción, algo que yo creo que logra de forma clara.

La primera tanda de vueltas resultó especialmente importante porque se realizó a los mandos de un Giulia Quadrifoglio equipado con un sistema de adquisición de datos. Tras regresar a boxes, un instructor analizó de forma personalizada la información recopilada con ayuda de un ordenador.

Los datos se presentaban mediante gráficos que mostraban la velocidad, el régimen de giro del motor, la posición del acelerador, la intensidad de frenada y el ángulo de dirección. Cada una de estas curvas se comparaba con las de una vuelta de referencia realizada por uno de los instructores (todos ellos con amplia experiencia en competición y un profundo conocimiento del circuito).

La telemetría deja rápidamente al descubierto los errores del conductor y permite identificar qué aspectos deben mejorarse para reducir el tiempo por vuelta. Puede que no sea la forma más divertida de aprender a conducir rápido (quizá lo sea dar vueltas y vueltas hasta pulir la técnica, a base de ensayo y error), pero probablemente sí una de las más eficaces. De hecho, ese una herramienta esencial en competición (sin olvidar los simuladores). 

He participado en varios cursos de conducción organizados por otras marcas. En ninguno de ellos la adquisición y el análisis de datos tenían un peso tan importante como en este programa de Alfa Romeo.

Telemetría Alfa Romeo

El coco: la frenada regresiva

De todos los parámetros analizados, los que me parecieron más reveladores fueron los relacionados con la frenada y el ángulo de dirección. Frenar correctamente resultó ser, con diferencia, el aspecto más difícil de asimilar, al menos para mi.

La técnica ideal consiste en aplicar una presión elevada sobre el pedal de freno al comienzo de la frenada e ir reduciéndola de manera progresiva a medida que el coche se acerca al vértice de la curva. Así se elimina la mayor parte de la velocidad mientras el vehículo todavía circula en línea recta y, una vez iniciado el giro, se libera gradualmente la presión sobre el freno para favorecer la entrada en curva sin sobrecargar los neumáticos delanteros ni comprometer su capacidad de guiado.

La gráfica del ángulo de dirección también es especialmente ilustrativa de lo que se hace mal. En muchos casos, el error común es girar más de lo necesario, algo que resulta en una mayor pérdida de velocidad e incremento del desgaste de los neumáticos. 

Al aplicar las pautas que nos han dado los instructores (tanto el encargado de interpretar la telemetría como el que va sentado a nuestra derecha durante las vueltas al circuito), llegan los primeros resultados. Las trayectorias se vuelven más limpias, el ritmo aumenta y todo ello sin necesidad de asumir más riesgos. Poco a poco llega lo que viene a ser la llamada «conducción fina». Pero hay que ser justos, en una jornada no da tiempo a mejorar de forma drástica. Como siempre, a uno le gustaría que estos cursos de conducción fueran mucho más largos y poder practicar lo aprendido sin límite de tiempo.

En definitiva, Alfa Romeo propone una experiencia diferente orientada para quienes desean mejorar su técnica de conducción, ya sea en circuito o en carretera. ¿La recomendaría? Sin duda: no se puede desperdiciar así como así un «regalo» tan interesante.

Además, merece la pena alargar el viaje uno o dos días. El circuito de Varano de’ Melegari se encuentra en pleno corazón de la denominada Motor Valley italiana, a escasos minutos de la Dallara Academy y a poco más de una hora de los museos de Ferrari en Maranello y Módena y de la fábrica y museo de Pagani. Toda una experiencia para los aficionados a los coches.