El MINI Cooper de tres puertas eléctrico que hemos probado era el SE (218 caballos) con neumáticos 205/50 R17 (hay diferentes medidas en función del nivel de equipamiento que se elija).
Es un buen ejemplo de que a BMW le salen bien los coches de tracción delantera: son más intuitivos y fáciles de conducir cuando las cosas se complican que los de trasera. El MINI tiene una forma de rodar que recuerda claramente al Serie 1 (y, en general, a otros BMW pequeños), aunque curiosamente no tienen la misma estructura (el MINI Cooper eléctrico está hecho sobre una base hecha conjuntamente por BMW y la china GWM). Tiene poco ruido de rodadura y un tacto de coche más grande de lo que realmente es. A velocidades elevadas transmite seguridad, parece que está bien plantado y mantiene bien la trayectoria. La suspensión resulta algo dura: no es ideal para viajar por firmes irregulares, pero ayuda a que se balancee poco en las curvas.
El MINI Cooper SE transmite un ligero tacto deportivo, pero al mismo tiempo se nota que desplaza una masa elevada. Que el peso de este MINI es alto se intuye desde el volante porque, en ocasiones, parece tener una resistencia extra a la hora de iniciar el giro en carreteras lentas y medias. Tras esa impresión inicial, lo cierto es que el cambia bien de trayectoria. En consecuencia, este Cooper Electric no llega a ser un deportivo inmediato y especialmente vivo de reacciones.
A nivel dinámico, tiene un desempeño en curva no muy distinto al del Abarth 500e, salvando las diferencias de potencia. Para mi gusto, el Peugeot e-308 pone las cosas difíciles al MINI en materia de comportamiento dinámico. Es por lo menos igual de ágil en vías retorcidas (si no más) y se nota menos el sobrepeso que supone la batería respecto a las versiones que no son eléctricas.
El desempeño del MINI Cooper SE en las maniobras de esquiva y eslalon en circuito ha sido bueno. Ahí se ha puesto de manifiesto que reacciona de forma suave y fácil de controlar y que el chasis tiene una agilidad correcta.
Hay tres programas de conducción (MINI Experience Modes) llamados Core, Green y Go-Kart. Actúan no sólo sobre la respuesta del motor, sino también sobre cómo se muestra la información al conductor y la iluminación ambiental. No cambia la firmeza de la suspensión, ya que los amortiguadores no son de tipo variable.
Prestaciones
La capacidad de aceleración del MINI Cooper SE es buena para los 218 caballos de que dispone: ha necesitado 3,8 segundos para pasar de 80 a 120 kilómetros por hora, algo menos que el Kona Eléctrico de la misma potencia (4,2 s). El Mini es unos 100 kg más ligero.
Los neumáticos delanteros patinan cuando se pisa a fondo el acelerador a baja velocidad debido a que la potencia es elevada y la tracción es a las ruedas delanteras. Es lo que ocurre, en mayor o menor medida, en cualquier coche potente de tracción delantera que yo conozca, y especialmente en los eléctricos debido a la forma que tienen sus motores de entregar la potencia.
Lo peor de las cualidades dinámicas del Cooper SE son los frenos. Nuestra unidad de pruebas ha necesitado mucho espacio para detenerse desde 120 kilómetros por hora (62,8 metros, unos 11-13 más de lo que se puede considerar una buena frenada). No creo que sea por las ruedas (unas Hankook Ventus) ya que en otros ejercicios que hemos realizado con el coche, como el eslalon en circuito, el resultado ha sido bueno. Lo achaco más al funcionamiento del ABS, que es demasiado intrusivo. Actúa mucho antes de lo que sería necesario y ello alarga la frenada innecesariamente. Que no frena mucho sólo se nota cuando se pisa el pedal a fondo y de forma brusca (situación de emergencia) pero no en conducción muy rápida por montaña (normalmente no se llega a frenar a tope sino que se va modulando la presión sobre el pedal).

