El A6 allroad está disponible con dos motores Diesel y dos de gasolina. Los Diesel son un 2,7 l de 180 CV y un 3.0 TDI de 233 CV. Este motor de 233 CV lo estrenó el A8; antes daba 224 CV de potencia.
El 3.0 TDI puede ser la alternativa más interesante de la gama por su relación entre prestaciones, forma de dar la fuerza y consumo. Las diferencias entre el 2,7 l y el 3,0 l van más allá del la capacidad de aceleración que puede dar cada uno; el 3,0 l es un motor que tiene una buena respuesta en cualquier circunstancia. El 2,7 l, por el contrario, no es enérgico a bajo régimen y, para que acelere como cabe esperar de su potencia, hay que llevarlo a un régimen alto.
No hemos medido las prestaciones del allroad 2,7 l de 180 CV, pero sí de un A6 Avant con tracción delantera y ese motor (prueba de este coche).
Por lo que pudimos apreciar en aquella ocasión, sus prestaciones son suficientes para rodar a buen ritmo por carreteras despejadas, pero hacía falta cierta anticipación para adelantar con celeridad o para mantener un ritmo determinado en circunstancias de circulación adversas (con mucho tráfico).
A pesar de que el peso del allroad 3.0 TDI de 233 CV está cerca de las 2 Tm sin opciones, se mueve con soltura en cualquier circunstancia, incuso si va cargado. Puede acelerar mucho, tanto desde una velocidad baja como a alta velocidad. La unidad que hemos probado ha acelerado de 80 a 120 km/h casi tan rápidamente como un A6 3.2 FSI quattro de 256 CV (prueba), que es más ligero que el A6 allroad 3.0 TDI Tiptronic.
Hay otras cualidades que lo hacen especialmente agradable de utilizar, como su respuesta a bajo régimen. En ciudad, se puede circular a velocidad legal en cuarta o quinta velocidad manteniendo una capacidad de aceleración suficiente para moverse entre el tráfico.
No es tan suave como los motores de gasolina de seis u ocho cilindros, pero el interior está bien aislado de vibraciones, aunque no del todo (en parado tiene cierto hormigueo en el volante). Su sonido no recuerda al de un motor Diesel normal: tiene un sonido grave, que a mí me parece agradable.
Esta versión puede tener cambio manual o cambio automático, ambos de seis velocidades. El funcionamiento del cambio automático es tan bueno como para prescindir del manual: da mucha más comodidad en ciudad, reacciona bien en carretera y, en circulación por campo, casi siempre es mejor tener un cambio automático que manual.
El cambio automático tiene dos programas de funcionamiento completamente automáticos «D» y «S»; en cualquiera de los dos casos, las marchas entran con rapidez. No es de esos cambios automáticos en los que hay que anticiparse mucho para que seleccione una o dos marchas menos, por ejemplo, si hace falta una aceleración repentina.
En el programa «D» el cambio tiende a llevar el motor en marchas largas y a un régimen bajo. En el programa «S», a igualdad de condiciones, puede seleccionar una o dos marchas más cortas.
Lo que no hace el cambio es dar retención cuando sería deseable para no castigar los frenos, por ejemplo en una carretera de montaña entre curva y curva. Cada vez que se levanta el pie del acelerador, utiliza marchas más largas (sobre todo en «D»).
Para mantener un mayor control sobre la marcha es posible utilizar el cambio en modo manual, mediante la palanca en modo secuencial. Opcionalmente, puede tener unos mandos detrás del volante (que giran con él) para seleccionar manualmente las marchas.
El consumo me parece bajo para un coche de estas características. Puede consumir sobre 10 l/100 km en un recorrido exclusivamente de ciudad y no demasiado denso (para hacer una media de unos 25 km/h). En carretera gastó 7,7 l/100 km para recorrer 300 km a partes iguales por autovía y carretera rápida de doble sentido con ciertos cambios de ritmo y alguna aceleración a fondo. Un consumo así supone que la autonomía puede ser de unos 1.000 km sin tratar de ir gastando lo menos posible. El depósito de combustible tiene 80 l, según el manual; nosotros hemos llegado a meter 78 l cuando la autonomía del ordenador era 0.
El consumo máximo que hemos obtenido ha sido 19 l/100 km que, si bien puede parecer alto en términos absolutos, no lo es para las características de este coche. Uno consumo así es poco representativo para una utilización normal, porque corresponde a un recorrido por carretera lenta de montaña aprovechando sistemáticamente casi toda la capacidad de aceleración.
La resistencia de los frenos al calentamiento es suficiente para utilizarlos con frecuencia y sin demasiada preocupación.