Tesla Model 3 (2024) - Diez años después, sigue siendo el eléctrico a batir | Impresiones del interior
El habitáculo del Tesla Model 3 es minimalista. No hay botones, no hay nada superfluo y el único punto de información e interacción con el vehículo es una gran pantalla central. Este diseño llamó mucho la atención cuando se presentó en 2016. Fue criticado y también copiado por muchos fabricantes. A día de hoy, diez años después, se mantiene prácticamente inalterado y vigente. La actualización Highland conserva el concepto y las líneas maestras originales con pequeños cambios para mejorar la experiencia a bordo. En algunos puntos, no obstante, hubo y hay retrocesos.
La sensación de calidad que transmite el habitáculo es muy buena, sin duda superior a la de un BYD Seal y un Mercedes-Benz CLA. La mayor parte de los plásticos de recubrimiento tienen un ligero acolchado y son agradables al tacto. Hay buenos detalles, como el forro interior de los huecos de las puertas y la ausencia de plástico negro brillante. Una tira led que recorre la parte superior del salpicadero y las cuatro puertas proporciona una iluminación ambiental discreta y agradable (imagen; el color se puede elegir al gusto a través de la pantalla central). El tapizado de los asientos es un cuero artificial de tacto suave, aunque no tan fino como el de un cuero Nappa. Se puede pedir en color negro o blanco. Este último aporta más luminosidad al interior, pero se marca rápidamente por cosas como el tinte de los vaqueros.
Los asientos tienen ajustes eléctricos, se pueden colocar muy cerca del suelo y su posición queda memorizada en cada perfil de usuario creado a través del sistema multimedia. He echado en falta la regulación en altura del reposacabezas y la extensión de la banqueta, porque esta puede ser corta para algunas personas. El relleno es más firme que en el Model 3 de primera fase (de 2016 a 2024), pero igualmente cómodo. Los bordes son un poco más prominentes, lo que mejora la sujeción del cuerpo en las curvas, uno de los puntos que criticamos en su momento. Disponen de función de ventilación (novedad que Tesla introdujo con el Model 3 Highland y que no está disponible en la versión Standard) y de calefacción.
El volante está ligeramente aplanado por la zona inferior (imagen). Es de diámetro pequeño y ajustable eléctricamente, excepto en el Model 3 Standard, que se hace manualmente. La nota curiosa la pone la costura del aro, que está por detrás en vez de por el arco interior, algo que no siempre resulta grato al contacto con las yemas de los dedos.
Hasta octubre de 2025, los intermitentes se accionaban con unos botones en el radio izquierdo del volante (imagen). Esta era una solución que dificultaba la utilización de los indicadores de dirección, especialmente en giros cerrados en los que había que cruzar las manos, como en algunas rotondas y cruces. No gustó a los usuarios, a nosotros tampoco y Tesla decidió volver a colocar la tradicional palanca en la columna de dirección.
Otra palanca que desapareció de detrás del volante con la llegada del Model 3 Highland fue la de la transmisión. Ahora la selección de la marcha se realiza a través de la pantalla. Es un paso atrás en ergonomía con respecto a la palanca, pero no tan grave ni molesto como el caso de los intermitentes. En caso de fallo de la pantalla, la selección de la marcha se realiza con unos botones táctiles que hay en el techo (imagen).
El hardware y el software del sistema de infoentretenimiento son de lo mejor que hay actualmente en el mercado. La pantalla central es de 15,4 pulgadas y su resolución gráfica y la fluidez con la que cambia de un menú a otro no admiten tacha. También es elogiable la estructuración de los menús, que una vez aprendes (para lo cual no es necesario estar mucho tiempo investigando) puedes manejar con poca distracción.
No hay una instrumentación tras el volante ni un sistema de proyección en el parabrisas y echamos en falta poder disponer de al menos uno de ellos. Para consultar la velocidad, la autonomía, el estado de carga de la batería y otros datos esenciales hay que seguir desviando la vista hacia la esquina superior izquierda de la pantalla central. También me parece molesto que no se pueda visualizar la autonomía y el porcentaje de batería a la vez. O se ve un dato o se ve el otro.
El sistema de navegación es bueno y sus cálculos de rutas suelen ser acertados, pero echamos de menos que Tesla no haya integrado la compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay. No obstante, si se desea utilizar el navegador del teléfono móvil como guía, justo debajo de la pantalla hay dos superficies donde colocarlo y echarle un vistazo cuando sea necesario. Estas superficies, las dos, están pensadas para cargar sendos móviles por inducción (imagen). El punto negativo es que no disponen de ventilación para refrigerar el dispositivo móvil.
La consola que queda entre los asientos delanteros tiene dos tapas deslizables que corren con suavidad. Tras una de ellas hay un enorme hueco (con una toma USB-C y otra de mechero) y tras la segunda, hay dos posavasos (imagen). También hay un buen espacio para guardar objetos debajo del reposabrazos delantero, donde se halla un segundo USB de tipo C (imagen).
El espacio en la fila posterior de asientos es generoso y permite que dos adultos de 1,86 metros de estatura viajen holgadamente detrás de otros dos de la misma talla (tres detrás no van a ir bien por falta de anchura). Es claramente más espacioso que un BMW i4, un Mercedes-Benz CLA y un Polestar 2, mientras que un BYD Seal y un Kia EV4 son ligeramente más amplios (tabla comparativa de mediciones del interior).
Como sucede en muchos eléctricos —en todos los citados en el párrafo anterior, por ejemplo—, la altura de la banqueta con respecto al piso hace que las rodillas vayan un poco más elevadas que en una berlina de combustión y que el muslo no se apoye por completo. Quitando ese inconveniente, que no es molesto, la postura en las plazas posteriores del Model 3 es cómoda. También resulta cómoda la acción de meter y sacar a un bebé de su silla porque las puertas traseras tienen un buen ángulo de apertura y el hueco libre para maniobrar es amplio. No obstante, como el Model 3 es un coche bajo, es posible que a algunas personas les incomode doblar la espalda para hacer esta acción. En ese caso, el Model Y (o cualquier SUV eléctrico) es la solución.
Los pasajeros traseros tienen a su disposición en el centro una pantalla de ocho pulgadas (no en el Model 3 Standard) desde la que pueden realizar varias acciones (imagen e imagen). Entre otras, cambiar la orientación de las salidas de aire y la fuerza de soplado, activar la calefacción de los asientos laterales (el del centro no tiene calefacción, en el anterior Model 3 sí), mover el asiento del pasajero hacia delante o atrás (esta función se bloquea cuando hay alguien delante y el coche está en marcha) y acceder a contenido multimedia de diversas plataformas. Es posible vincular la pantalla con unos auriculares mediante Bluetooth para que el audio se reproduzca a través de ellos y no de los altavoces del coche. Otra comodidad con la que cuentan quienes vayan detrás es un reposabrazos abatible en el centro (con dos posavasos, imagen).
El Tesla Model 3 tiene dos maleteros, uno delante y otro detrás, de 88 y 425 litros respectivamente. El posterior es más grande que el del BYD Seal (400 litros), el Mercedes-Benz CLA (405 litros) y el Polestar 2 (407 l) y más pequeño que el del BMW i4 (470 l). A diferencia de todos ellos, el piso del Tesla no es completamente llano, sino que tiene dos pequeños escalones longitudinales (imagen; no suelen ser un estorbo para aprovechar el espacio). Debajo hay un hueco muy grande que se puede utilizar para llevar los cables de recarga o una maleta de cabina de avión (imagen). En ninguna parte hay ganchos ni ningún tipo de solución para colgar, por ejemplo, bolsas de compra y que los productos no se salgan en la primera curva.
El portón, que tiene accionamiento eléctrico de serie, no abre tanto como en el Model 3 anterior. La tapa queda más baja y hay que vigilar de no darse un golpe en la cabeza. Sobre todo hay que evitar las esquinas, donde los pilotos forman una arista viva peligrosa, pues puede hacer mucho daño.
El maletero delantero tiene una tapa que se abre y cierra a mano. El volumen disponible (88 litros) dobla el del Polestar 2 (41 litros), es más grande que el del BYD Seal (53 litros) y más pequeño que el del Mercedes-Benz CLA (101 litros). El BMW i4 no tiene maletero frontal. No está enmoquetado como el maletero posterior, sino que tiene un fondo de plástico (imagen), lo cual puede resultar útil para guardar en él cosas sucias, como unas botas con barro, por ejemplo. Eso sí, no tiene desagüe, por lo que a la hora de limpiarlo es mejor no inundarlo con agua. Hay un botón iluminado para la apertura de emergencia desde el interior en caso de que alguien se quede atrapado dentro (debe ser una persona muy pequeña).