El Omoda 7 es un SUV de cinco plazas cuya carrocería mide 4,66 metros de longitud, 1,88 m de anchura y 1,67 m de altura; la distancia entre ejes es de 2,72 m. Se comercializa únicamente una versión híbrida enchufable (llamada SHS) con 279 CV y 92 km de autonomía eléctrica. Como comentamos un poco más abajo, es un vehículo amplio y de conducción agradable. Está en venta por 40 900 euros. Fichas de datos, precio y equipamiento.
Existen varias alternativas de características similares con un precio inferior (listado comparativo). Tres de ellas son el MG HS PHEV, el Ebro s700 PHEV (misma plataforma y mismo sistema impulsor que el Omoda) y el Ford Kuga PHEV. Como se puede observar en esta ficha comparativa, el Omoda es de los que más autonomía eléctrica tiene y, junto con el Ebro, es el único que puede cargar con corriente continua. También hay modelos más caros, como el Toyota RAV4, el Mitsubishi Outlander y el Renault Rafale (ficha comparativa).
Primeras impresiones de conducción e interior
Una vez haces cinco o seis frenadas y te acostumbras al tacto del pedal del freno —es el típico que se hunde con muy poca fuerza al principio y luego se vuelve un poco más firme—, la conducción del Omoda 7 es totalmente placentera. Este es un híbrido en el que el responsable principal de la impulsión es un motor eléctrico. Y, como es característico de estos, responde al acelerador con instantaneidad y contundencia. Según Omoda, el 7 SHS acelera de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos. En esta primera toma de contacto no hemos podido verificar este dato, pero la sensación es que cumplirá con él e incluso que lo mejorará (cuando probemos un Omoda 7 SHS más a fondo, lo confirmaremos).
En modo eléctrico (EV), el motor de combustión no interviene ni aunque se pise a fondo el acelerador, siempre que la batería esté por encima de un 15 % aproximadamente. En modo híbrido (HEV), el motor de combustión trabaja en segundo plano, sin molestar, apoyando al eléctrico en aceleraciones o cargando la batería, según lo exijan las circunstancias. La autonomía eléctrica homologada de 92 kilómetros es un objetivo alcanzable si se conduce con suavidad, anticipación y por carreteras favorables. Con una conducción despreocupada por el consumo podremos hacer unos 60 km con una carga completa de la batería.
La suspensión es confortable y el habitáculo está bien aislado del ruido exterior. Las ventanillas delanteras son laminadas y con el nivel Premium es de serie un sistema de cancelación activa del ruido (una tecnología que utiliza micrófonos para captar ruidos externos y generar ondas sonoras invertidas que los anulan). El ambiente sería todavía más agradable si los sistemas de ayuda a la conducción fueran menos molestos. Cada uno emite su pitido, de diferente tono e intensidad. Parecen pájaros macho compitiendo por atraer la atención de la hembra, en este caso del conductor. Con tanto «canto», al final no sabes de qué te está alertando el coche. Estos sistemas se pueden desconectar, cierto, pero es un fastidio tener que hacerlo porque cada vez que te subes al coche, debes navegar por una serie de menús de la pantalla central. La solución de Renault de desconexión de las ayudas más molestas mediante una doble pulsación de un botón físico (real, mecánico) es un ejemplo que algunos fabricantes deberían seguir.
Los asientos delanteros del Omoda 7 tienen un mullido confortable y llevan los reposacabezas integrados con el respaldo. De serie cuentan con ajustes eléctricos y si se adquiere el nivel de equipamiento más alto (Premium), incluyen también función de calefacción y ventilación. He echado en falta la posibilidad de colocarlos más cerca del piso, para ir con las piernas un poco más estiradas.
En el salpicadero hay dos pantallas (instrumentación y multimedia) y muy pocos botones. El nivel de equipamiento Premium añade de serie un sistema de proyección de datos en el parabrisas (Head-Up Display). La pantalla central es de 15,6 pulgadas. A través de ella se realizan multitud de funciones, desde cambiar los ajustes del climatizador y la activación/desactivación de los sistemas de ayuda a la conducción, hasta la regulación de los espejos retrovisores. Tiene una calidad gráfica muy buena y una velocidad de procesamiento muy rápida (lleva un chip Snapdragon 8155).
Con el nivel de equipamiento Premium esta pantalla central se puede mover mediante un mecanismo eléctrico hacia la zona del pasajero (imagen). Para activar esta función hay que poner cuatro dedos sobre la superficie de la pantalla y deslizarlos horizontalmente en dirección a la zona del acompañante; para devolver la pantalla a la posición central, hay que hacer lo mismo pero deslizando los cuatro dedos hacia la zona del conductor. Este mecanismo impide que haya una guantera delante del acompañante. Con el nivel Pure la pantalla central es fija y no se pierde la guantera. Por el momento, no es posible pedir un Omoda 7 Premium sin pantalla deslizante y con guantera.
La calidad del interior es reseñable. Hay muchas zonas cubiertas con un símil de cuero de tacto suave y mullido y el encaje de las piezas parece sólido. Nada cruje al pasar sobre asfalto en mal estado. En la zona de la consola central hay dos superficies diseñadas para depositar un teléfono móvil, aunque solo la que está más próxima al conductor sirve para cargar por inducción (potencia de 50 W). Tiene una ranura de ventilación, pero debe soplar poco aire porque el móvil se calienta a un ritmo endiablado.
A los asientos posteriores se accede con facilidad a través de unas puertas de tamaño generoso y que abren en un ángulo grande (no llega a 90 grados). En esta fila hay mucho espacio para las piernas. Hemos medido 75 cm, que es más de lo que ofrece un Opel Grandland. En el Ebro s700 y en el Ford Kuga hay un centímetro más. En el Omoda 7 la fila posterior no se puede deslizar, una función de la que sí dispone el Kuga.
La anchura entre puertas es superior a la del Kuga, idéntica a la del Ebro s700 e inferior a la del Mitsubishi Outlander. El espacio hasta el techo es justo para que una persona de 1,86 metros pueda estirar el cuello. Si se requiere más altura, el Ford Kuga y el Mitsubishi Outlander son mejores alternativas. Tabla de mediciones interiores.
El maletero tiene un volumen de 401 litros VDA medidos hasta la bandeja. Los 537 litros que Omoda pone en los textos informativos de este modelo, son medidos hasta el techo. Nosotros hemos medido una profundidad, una anchura y una altura mínimas de 94, 97 y 41 centímetros respectivamente. El producto de estos valores da un volumen mínimo de 374 litros. Teniendo en cuenta que en la parte más profunda y ancha hay 96 y 135 cm, es totalmente factible que el volumen final sea esos citados 401 litros.
La base del maletero se puede levantar, pero no colocar en diferentes niveles. Debajo de él hay una pieza de polipropileno expandido con algunos pequeños huecos para guardar, por ejemplo, el kit de reparación de pinchazos y los triángulos de señalización.
Motor y batería
Omoda se refiere al sistema híbrido enchufable del 7 con el pomposo nombre de Super Hybrid System (SHS). Es el mismo del Jaecoo 7 SHS, algo que no es casual pues Omoda y Jaecoo pertenecen a la empresa Chery. Como su autonomía eléctrica es de 92 kilómetros, este vehículo puede portar el distintivo ambiental 0 Emisiones. La tracción es en las ruedas delanteras.
El sistema de impulsión está compuesto por dos máquinas eléctricas —204 CV y 82 CV— y un motor de combustión —143 CV—. La máquina eléctrica de 204 CV es la principal responsable de mover el vehículo. La otra, de 82 CV, tiene por misión generar energía para cargar la batería (el motor de 204 CV también puede funcionar como generador). El motor de combustión —gasolina de ciclo Miller, con cuatro cilindros, 1,5 litros y un turbocompresor— apoya al motor eléctrico 204 CV en la impulsión y mueve al de 82 CV para recargar la batería. El conductor puede elegir entre tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport.
La batería tiene una capacidad de 18,4 kWh, es de química LFP (de CATL) y admite cargas con corriente alterna de hasta 6,6 kW (25 a 100 % en 2 horas y 40 minutos) y con corriente continua de hasta 40 kW (30 a 80 % en 20 minutos). Dispone de la función V2L (Vehicle to Load) para suministrar energía a consumidores externos.
Equipamiento y otros detalles
Hay dos niveles de equipamiento: Pure y Premium. En el primero están incluidos elementos como el climatizador de dos zonas, la calefacción para el volante, el cargador de teléfonos por inducción de 50 W, la pantalla central de 15,6 pulgadas (sin función de deslizamiento), la cámara de visión trasera y unas llantas de 19 pulgadas. La conectividad inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay también es de serie.
Premium añade a todo lo comentado un sistema de proyección de información en el parabrisas (HUD), un juego de cámaras para dar una visión de 360 grados, tapicería de cuero sintético, asientos delanteros con calefacción y ventilación, automatismo para la apertura del portón del maletero y techo panorámico de cristal deslizante. Además, con Premium las llantas son de 20 pulgadas y la pantalla central dispone de la función de desplazamiento que hemos comentado más arriba.
Para la segunda mitad de 2026, Omoda tiene previsto añadir un sistema de aparcamiento remoto. Con él, el coche realizará las maniobras necesarias para ocupar una plaza de estacionamiento con el conductor fuera del vehículo. Lo único que tendrá que hacer este es mantener pulsado un botón de la llave-mando y supervisar que la operación se está ejecutando correctamente. Un uso práctico de este sistema es aparcar el coche en una plaza que, por el motivo que sea, te impide abrir la puerta.
El Omoda 7 se sitúa por tamaño y precio entre el Omoda 5 y el Omoda 9. Está construido sobre la plataforma T1X y en otros mercados se comercializa una versión con un motor de gasolina de 1,6 litros y entre 150 y 184 CV.




