El habitáculo del Mazda CX-6e está preparado para transportar a cinco pasajeros. El espacio disponible en las plazas posteriores es amplio para las piernas, correcto para la cabeza y no especialmente generoso entre puertas considerando la anchura de la carrocería (1,94 metros; no hemos podido tomar mediciones del interior). Dos adultos de 1,85 metros viajarán sin agobios detrás de otros dos de estatura similar.
Hay poca diferencia de altura entre el suelo del habitáculo (que es completamente llano) y el inicio de la banqueta posterior. Para las personas con piernas largas esto puede resultar incómodo, pues sus rodillas se situarán claramente por encima de la línea de la cadera. En la consola central trasera hay una única rejilla de ventilación (lo habitual en otros coches de su segmento es que haya dos, así se evitan discusiones entre los pasajeros) y una pantalla desde la que se puede regular el climatizador (temperatura y fuerza del ventilador), la posición de la cortinilla del techo solar y desplazar el asiento del acompañante en el recorrido longitudinal.
En la fila delantera el elemento que más miradas concentra es la pantalla de 26 pulgadas con formato «ultrapanorámico» y una relación de aspecto 32:9. Esta pantalla arranca del centro del salpicadero y se extiende hasta la zona del acompañante. Se puede partir virtualmente por la mitad en dos secciones de formato 16:9 y destinar la parte izquierda al conductor y la derecha al copiloto. De esta manera cada uno puede visualizar el contenido que más le interese.
Tiene resolución 5K, una densidad de 201 píxeles por pulgadas (la misma de un Mercedes-Benz Clase S) y sus gráficos están movidos por un procesador MediaTek MT8676 (un chip de tecnología de 4 nanómetros, el primero en la industria de la automoción con transistores tan pequeños).
No he podido interactuar con el software porque el CX-6e al que me he subido era una unidad pre-serie y el sistema estaba reproduciendo en bucle una animación. No obstante, la interfaz gráfica no tiene nada de sorprendente y las acciones que se pueden realizar a través de ella son las convencionales: manejo del sistema multimedia (compatible con Android Auto y Apple CarPlay, ambos de manera inalámbrica), ajuste del climatizar y configuraciones varias de los diversos sistemas del vehículo entre otras.
La parte superior izquierda muestra de manera permanente la velocidad, la autonomía y otros datos esenciales de la conducción, al estilo de un Tesla Model Y. También como en el Model Y, tras el volante no hay una instrumentación. Pero a diferencia del Tesla, el Mazda CX-6e sí dispone de un sistema de proyección de datos en el parabrisas.
Los asientos delanteros tienen regulaciones eléctricas, un mullido confortable y están tapizados con un cuero artificial de tacto suave; no hay posibilidad de pedir cuero natural ni tela. El volante es ajustable en profundidad y altura, siempre de manera manual.
Por encima de las cabezas de los pasajeros hay un techo panorámico de cristal de 1,05 metros cuadrados. Está tratado para reducir la entrada de radiación ultravioleta y deja pasar un 35 % de la luz visible. Dispone de una cortinilla de accionamiento eléctrico.
El CX-6e tiene dos maleteros, uno delantero de 80 litros y otro trasero de 363 litros. Algunos prospectos de Mazda especifican que el maletero posterior tiene 464 litros, pero esos son medidos por encima de la bandeja, es decir, hasta el techo. Sea como fuere, 363 litros es un dato muy malo para un vehículo de las dimensiones de este Mazda (es el mismo volumen de un BYD Dolphin). Sin embargo, sucede que al observar el espacio de carga se aprecia rápidamente que algo no concuerda.
Dije más arriba que no pude medir el habitáculo, pero afortunadamente sí pude dimensionar el maletero para dar algo de luz sobre este asunto: 94 centímetros de profundidad mínima, 98 cm de anchura mínima y 48 cm de altura hasta la bandeja. El producto de estos números da un volumen real superior a 442 litros. Este es un dato más coherente con el tamaño del CX-6e que, en cualquier caso, no destaca entre la competencia. Un BYD Sealion 7 tiene un total de 578 litros (58 delante y 520 detrás), mientras que un Škoda Enyaq tiene 585 litros (no tiene maletero delantero).


