Mazda CX-5 (2026) - Más amplio y más cómodo, pero menos Mazda | Impresiones del interior
Diseño interior y pantallas
En el habitáculo, el diseño no tiene nada que ver con el del modelo anterior (imagen del nuevo e imagen del modelo-año 2022). Siguiendo los pasos vistos en el 6e, en el salpicadero del CX-5 se han eliminado la mayoría de los botones y mandos en favor de un par de pantallas de grandes dimensiones desde donde se consultan y ajustan la mayor parte de funciones del coche. Un diseño más limpio, más moderno y más minimalista, de eso no hay duda, pero peor desde el punto de vista de la ergonomía, que era una de las señas de identidad de la marca hasta la fecha.
La de la instrumentación es de 10,25 pulgadas y la del sistema multimedia, de 12,9 o 15,6, en función del nivel de equipamiento. Son pantallas de buena calidad, con una resolución alta y con unos menús bien estructurados. Ahora bien, en el caso de la del sistema multimedia, son tantas las opciones que aglutina que requiere de un periodo de adaptación más o menos amplio para tener controladas las que se usan de una manera más frecuente. Afortunadamente, el sistema de reconocimiento de comandos vocales (Gemini), permite acceder a muchas de ellas hablando de manera natural y sin necesidad de apartar la vista de la carretera.
El sistema multimedia tiene una novedad importante. Funciona bajo el ecosistema de Google, por lo que lleva instaladas varias aplicaciones de esta empresa de forma nativa, algunas de las cuales son muy utilizadas por la mayoría en el día a día (Maps o Calendar, por ejemplo) y, por lo tanto, resultan muy familiares (funcionan muy bien). Además, también incluye el acceso a la tienda de aplicaciones Google Play, desde donde se pueden descargar, entre otras, Spotify, Waze o Netflix.
Hay otra ventaja adicional relacionada con la implementación de ecosistema Google que puede ser de mucha utilidad si el coche lo usan varias personas: los perfiles de usuario. Cada conductor puede crear uno y guardar sus preferencias en cuanto a posición de asiento y espejos, que es alog más o menos habitual, pero también en cuanto a emisoras de radio, color de la iluminación ambiental e información del head-up display (en este último caso, si lo tiene instalado), que no es del todo frecuente.
La conectividad con Apple CarPlay y Android Auto es de serie en todos los CX-5, aunque en función del nivel de equipamiento es mediante cable o de forma inalámbrica. Su funcionamiento es, por norma general, fluido, pero especialmente al arrancar el coche, requiere de un periodo de tiempo más o menos amplio para «cargar» todo el software y que funcione con normalidad (si salimos con mucha prisa no será infrecuente circular los primeros metros con el logotipo de Mazda en la pantalla y sin poder realizar ajustes).
La pantalla que hace las veces de instrumentación tiene tres modos de visualización disponibles, pero está muy desaprovechada y es claramente peor que la de modelos previos —tanto las de agujas como las que combinaban agujas con pantalla— desde el punto de vista de la claridad a la hora de mostrar la información. Además, hay carencias importantes en la misma, como por ejemplo el odómetro o los parciales reseteables de kilómetros (para consultar esos datos hay que acudir a la pantalla del sistema multimedia, lo cual no tiene demasiado sentido).
Algunas versiones pueden tener un sistema de información proyectada en el parabrisas más sofisticado que el del modelo anterior, con una fuente más clara y grande y con la posibilidad de visualizar más datos.
El volante también tiene un nuevo diseño, sin el logotipo pero con el nombre de la marca y con más botones que antes (para la selección de modos de conducción, algunos asistentes a la conducción o la activación de las cámaras perimetrales; imagen). Botones que, en algunos casos, no son «físicos», sino superficies táctiles con función háptica para confirmación de la pulsación. Su uso no supone un problema por norma general pero, de nuevo, preferimos los botones «auténticos» que tenía el modelo precedente, mucho más fáciles de localizar incluso sin mirar hacia ellos.
Espacio y maletero
A las plazas traseras se accede a través de unas puertas más grandes que las del modelo anterior y que se siguen abriendo en un ángulo muy grande, de casi 90 grados. Una vez dentro, el espacio del que disponen los pasajeros es mucho más generoso que antes, algo que tiene sentido porque los 11,5 centímetros de diferencia en cuanto a longitud de carrocería recaen en su totalidad en la batalla. Hemos medido 77 centímetros de espacio para las piernas, 141 cm de anchura entre puertas y 98 cm de altura hasta el techo, que son cinco, dos y un centimetros más que en el modelo al que reemplaza. Con estos datos, el CX-5 pasa de ser un coche discreto en este sentido a ser uno de los más amplios de entre sus alternativas, como se puede apreciar en este listado.
Lo que no cambia es el ajuste en inclinación de los respaldos (solo tiene dos posiciones y con poca diferencia entre ambas), las tres porciones en las que están divididos (40:20:40) y las atenciones hacia los pasajeros: dos puntos de luz, salidas de aire entre los dos asientos delanteros (pero sin posibilidad de ajustar la velocidad del ventilador o la temperatura) y dos tomas USB de tipo C (ahora junto a las salidas de aire, antes en el reposabrazos central). Sigue sin tener una banqueta con ajuste longitudinal, una solución que sí está presente en algunos de sus rivales (el Renault Austral o el Volkswagen Tiguan, por ejemplo). Los anclajes Isofix, eso sí, ahora son mucho más fáciles de localizar porque van cubiertos con unas tapas de plástico, en lugar de estar «escondidos» entre el tapizado.
Según Mazda, el maletero tiene 61 litros más de capacidad que el modelo anterior (583 frente a 522), pero según nuestras mediciones, el espacio principal es prácticamente idéntico (misma anchura, un cm menos de altura y cuatro más de profundidad). Probablemente la diferencia se halle bajo el piso, en el doble fondo (que está compatimentado). Sea como fuere, es un maletero con los accesorios habituales (ganchos, perchas, una toma de 12V y revisteros tras los asientos delanteros) y con formas bien aprovechables, pero ahora la cortinilla cubreequipaje es convencional, de tipo carrete y con accionamiento manual. La que llevaban las anteriores generaciones del CX-5 me parece más práctica porque, al estar sujeta a la cara interna del portón, no es necesario manipularla para colocar objetos en el espacio de carga (imagen).
Ahora bien, Mazda ha resuelto tres de los problemas que tenían los modelos previos en este apartado: la iluminación corre a cargo de un plafón que está situado en la pared lateral derecha (antes en la cara interna del portón), el sistema de apertura y cierre automatizados del portón tiene función manos libres (eso si, solo con el acabado Homura, el más caro) y junto al botón que activa el automatismo del mismo, hay otro que sirve para hacerlo y, además, cerrar el coche.
Frente a sus alternativas, el maletero del CX-5 se encuentra en una posición mucho más competitiva que antes. No es de los más amplios (los Dacia Bigster y Hyundai Tucson lo son más aún), pero ahora está por encima de la media. Listado de SUV de entre 4,5 y 4,7 metros de longitud ordenados por volumen de maletero.
Acabados y otros detalles
El CX-5 2026 tiene un interior con materiales de aspecto agradable y que encajan bastante bien entre sí (las distintas piezas no ceden con facilidad al moverlas con las manos ni se escuchan ruidos por desajustes). Además son varias las combinaciones de colores y materiales disponibles, por lo que puede tener un aspecto sencillo y sobrio si se opta por la tela oscura de los niveles más sencillos u otro más llamativo si se elige el tapizado beige de los niveles más costosos.
Con todo, la sensación de calidad percibida es inferior a la del modelo anterior. Hay detalles que están peor resueltos o en los que se emplean materiales de menor calidad, como por ejemplo en la parte superior de las puertas y la instrumentación (ahora de plástico duro, antes blando), los parasoles y el guarnecido de los pilares A (ahora de plástico, antes tapizados), los huecos portaobjetos de las puertas (ahora «desnudos», antes con el fondo de goma) o la guantera (ahora sin tapizar, antes tapizada).
Sigue siendo un coche bien resuelto en este sentido, pero ahora no sobresale frente a la media de sus rivales como sí lo hacía el modelo anterior.