En los primeros metros hay que acostumbrarse al tacto del pedal del freno. Tiene un recorrido largo y se hunde con facilidad, por lo que es difícil ajustar con precisión la frenada para hacer una conducción suave. Con la experiencia ganas pericia, pero nunca termina de resultar completamente satisfactorio.
Mientras te vas haciendo al freno, las ayudas a la conducción —como la alerta por exceso de velocidad o el abandono involuntario de carril— se encargan de montar su propio concierto de pitidos. Son tantos y tan diversos que no sabes qué quieren comunicarte. Tienes dos opciones: primera, ignorarlos como si fuera un ruido de fondo más; segunda, desconectarlos. En este último caso se abren otras dos posibilidades. Hacerlo en marcha (probablemente con algún susto porque como he comentado en las impresiones del interior, la estructuración de menús es mejorable) o en parado (no siempre es fácil encontrar un lugar apropiado donde parar; y además es un fastidio hacerlo solo para esto).
Salvados estos escollos —y el hecho de que se va sentado muy alto con respecto al piso; seguro que hay gente a la que le gusta esta posición— la conducción del Jaecoo 8 resulta agradable.
Su sistema propulsor responde con contundencia cuando se le solicita —normal cuando dispones de 428 caballos— y funciona con suavidad. No puedo hablar de consumos porque la conducción que realizamos fue desordenada y, además, el ordenador de viaje complica hacer comentarios al respecto pues solo tiene en consideración los últimos 50 km.
Es destacable el buen aislamiento acústico del habitáculo, aunque también es reseñable que este es mejor en las plazas delanteras que en las traseras. Puede que esto se deba, en parte, a que las ventanillas delanteras son laminadas y las traseras, no.
En lo que respecta a la suspensión, mi primera impresión fue un tanto decepcionante porque el Jaecoo 8 no rodaba con toda la finura que, al menos yo, espero de un vehículo de esta categoría y precio. Daba igual el modo de dureza seleccionado para los amortiguadores. Luego me percaté de que esa unidad llevaba unos neumáticos BFGoodrich Trail-Terrain T/A, un tipo de goma pensado para circular por zonas no asfaltadas. No es tan agresivo como un All-Terrain, pero no es ideal para asfalto.
Cambié posteriormente a otra unidad de Jaecoo 8 con ruedas de asfalto y de verano: Continental EcoContact 7. La diferencia fue sustancial. Desaparecieron las pequeñas vibraciones que había sentido antes y el confort de marcha mejoró notablemente. Y aun cuando el Jaecoo 8 dista de ser una referencia por suavidad y calidad de rodadura, con el neumático acertado es un buen coche para viajar y pasar mucho tiempo en su interior.
Llegado a este punto, es importante aclarar que los Jaecoo 8 salen de fábrica con los neumáticos Continental. Los BFGoodrich fue una decisión de la organización de la presentación a prensa de este vehículo para facilitar un tramo de conducción todoterreno que había preparado, que corría el riesgo de organizarse bajo lluvia. Al final ese día hizo calor y completamos el recorrido off-road sin el más mínimo problema. No fue un recorrido exigente, pero una buena excusa para activar los modos de conducción todoterreno y hacer uso de funciones como la ayuda al descenso de pendientes, que funciona correctamente.

