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Cómo se elige en qué lado va la boca del depósito en un coche

Para la mayoría de los conductores, la ubicación de la tapa del depósito de combustible es un detalle secundario al que solo se presta atención durante los primeros repostajes con un vehículo nuevo o de alquiler. Sin embargo, la decisión de colocar la boca de llenado en el lateral derecho o en el izquierdo de la carrocería no responde al azar ni a preferencias puramente estéticas de los diseñadores. Detrás de esta disposición existen normativas de seguridad internacionales, criterios de distribución de componentes en el chasis y condicionantes ergonómicos vinculados al mercado de origen del automóvil.

Aunque soluciones sencillas como la flecha indicadora junto al pictograma del surtidor en el cuadro de instrumentos resuelven la duda del usuario de forma inmediata, la fijación del depósito de combustible es uno de los primeros parámetros estructurales que se definen al proyectar la arquitectura de un chasis.

Normativas de seguridad vial

El factor prioritario que determina la posición de la boca de llenado es la seguridad activa y pasiva del vehículo. Normalmente, aunque no es una regla como tal, por prevención de riesgos térmicos, la tapa del depósito debe situarse en el lado opuesto al tramo final de la línea de escape. El silenciador exterior y el tubo de escape son los componentes que alcanzan las temperaturas más elevadas en los bajos del coche tras un uso continuado. Al ubicar la carga de combustible en el extremo transversal opuesto, los ingenieros mitigan el riesgo de que hipotéticas salpicaduras, vapores inflamables o goteos de carburante entren en contacto directo con el metal incandescente del escape durante la operación de repostaje.

El segundo criterio de seguridad está estrechamente vinculado a la ergonomía del conductor en caso de emergencia en carretera. Si un vehículo se queda sin combustible en plena vía pública, el conductor se verá obligado a rellenar el depósito de forma manual mediante una garrafa. Colocar la boca de llenado en el lateral derecho (el lado del acompañante en los países con circulación por la derecha, como España) garantiza que el usuario realice la operación de forma más segura, manteniéndose alejado del flujo del tráfico continuo. Por esta razón, algunos fabricantes europeos y americanos priorizan el lado derecho para sus vehículos de turismo.

Imagen de Freepik

Unificar plataformas

La geografía industrial de las marcas juega un papel fundamental en la disposición del depósito. En países con conducción por la izquierda, como Japón o el Reino Unido, la lógica ergonómica se invierte. El conductor se sitúa a la derecha del habitáculo y, en caso de emergencia, el lado seguro de la calzada es el izquierdo. Por este motivo, marcas tradicionales de origen japonés como Toyota, Nissan o Subaru han ubicado históricamente la tapa del combustible en la aleta trasera izquierda de sus modelos. Al bajarse del coche en la estación de servicio, el conductor evita dar la vuelta completa al vehículo, agilizando el proceso de pago y repostaje.

No obstante, la globalización de la industria del automóvil ha difuminado parcialmente estas fronteras geográficas debido a la implantación de plataformas modulares compartidas. El desarrollo de un chasis moderno exige inversiones multimillonarias y las marcas optimizan costes utilizando la misma estructura base para modelos que se venderán tanto en mercados con volante a la izquierda como a la derecha. Modificar la estampación de la carrocería, el tendido de las líneas de combustible y el anclaje del propio tanque plástico (generalmente fabricado en polietileno de alta densidad para adaptarse al hueco bajo los asientos traseros) para cada mercado resultaría inviable desde el punto de vista económico. Por ello, el fabricante fija la posición del depósito en base a su mercado principal y mantiene esa misma configuración técnica a nivel mundial, obligando a los usuarios de ciertas regiones a adaptarse a una distribución optimizada originalmente para el hemisferio opuesto.

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