Glosario | Recarga inalámbrica

La recarga inductiva o recarga inalámbrica utiliza un campo electromagnético para transferir energía sin un elemento físico que haga puente entre la parte que suministra la energía eléctrica y la que la almacena.

En el automóvil, actualmente se emplea esta tecnología para cargar pequeñas baterías —las de los teléfonos móviles o algunos mandos a distancia del coche— y se está comenzando a utilizar para la recarga de las baterías en coches híbridos enchufables y eléctricos.

Básicamente, las estaciones de este tipo están compuestas por una bobina primaria (ubicada en el suelo o sobre él) que genera un campo magnético. Este induce una corriente en la bobina secundaria (situada en la parte inferior del vehículo) que carga la batería. Ambas partes no tienen porqué estar en contacto.

La unidad primaria puede ir integrada en el suelo o ser un elemento portátil. Este último es el caso de los sistemas de BMW o Audi.

Desventajas:

  • Una de las mayores desventajas de la recarga inalámbrica de baterías son las pérdidas de energía, si la comparamos con la recarga conductiva. Parte se producen cuando las dos bobinas no están perfectamente enfrentadas. Para solventarlo puede ser necesario implementar sistemas de ayuda al aparcamiento.
  • Requiere apantallar correctamente la cara interior de la carrocería del coche para que en su interior no exceda el campo magnético permitido por la normativa aplicable. No hay ningún riesgo para terceros, porque el campo magnético sólo se genera cuando el vehículo se coloca sobre la plataforma.
  • Añade peso al vehículo.

Ventajas:

  • Funciona en una gran gama de entornos adversos, incluyendo temperaturas extremas, sumergido en agua o cubierta de hielo y nieve.
  • En el caso de que la unidad primaria vaya encastrada en el suelo, no produce ningún impacto visual negativo en el paisaje urbano al estar todos los dispositivos y cables ocultos.
  • Es un sistema seguro frente al sabotaje.
  • El potencial de la recarga inalámbrica es grande. Por ejemplo, hay proyectos que estudian su instalación en semáforos, lo que permitiría aumentar la autonomía de los vehículos eléctricos en la ciudad y reducir el tamaño de sus baterías. Otros proyectos trabajan en la posibilidad de que la recarga eléctrica por inducción se produzca con el coche en movimiento («carriles de recarga»).
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