Audi A6 (2025) - Una berlina con motor Diesel ¡qué extravagancia! | Impresiones del interior
El Audi A6 no es para quienes tengan aversión a las pantallas. Tampoco lo son sus alternativas directas, el BMW Serie 5 y el Mercedes-Benz Clase E… ni prácticamente ningún coche moderno. Dejando esa fobia a un lado, el A6 tiene un interior con elementos propios de un vehículo de su categoría y otros no tanto.
Prácticamente todo lo que la mano alcanza tiene un tacto sólido y fiable. Muchos de los mandos de control están integrados en la pantalla, algo que no me parece mal si esta cuenta con menús intuitivos, funciona con fluidez y queda cerca de la mano; como es el caso del A6. Los botones del climatizador, por ejemplo, están siempre visibles, tienen un tamaño correcto y cambiar la temperatura o la fuerza de soplado no supone un riesgo extraordinario para la seguridad.
Para lo que no es necesario tocar la pantalla es para abrir y cerrar las salidas de aire; tampoco para orientarlas a donde nos plazca. Estos ajustes se realizan a la manera tradicional con una ruleta y una pestaña (imagen). Esto es algo que personalmente agradezco mucho, pues el ajuste electrónico a través de la pantalla central —como en un BMW iX3 y un Tesla Model 3—, me parece una incomodidad injustificable. En el Serie 5 y el Clase E también es manual.
El mando de la transmisión es pequeño, cómodo de manejar y tiene un tacto sólido (imagen), aunque la solución de Mercedes-Benz de una palanca tras el volante me parece incluso mejor. Esto es algo que también hace Audi en otros modelos de su gama, como en el Q3 (imagen).
No me gusta la agrupación de los mandos táctiles que hay en el panel de la puerta del conductor (imagen). Son molestos a la hora de asir la puerta para cerrarla y en alguna ocasión mientras iba conduciendo he pulsado sin querer el botón de las luces buscando a tientas el botón del elevalunas. No es algo tan grave como para descartar la compra del coche. Es más, a mi compañero Alfonso Herrero le parece una buena idea.
Hay mucho plástico negro en la consola central y Audi no ofrece una alternativa de un material más sofisticado y elegante con el que reemplazarlo (en un Clase E se puede elegir por ejemplo madera o imitación de fibra de carbono). Tampoco hay forma de deshacerse del grueso y antiestético marco negro de las pantallas. Esto es especialmente llamativo en el caso de la instrumentación, en la que la relación entre la superficie de pantalla activa y marco debe estar en torno a un 60/40.
Las pantallas en sí son muy buenas. Luminosas, de alta resolución, con gráficos modernos y bien definidos y un procesador por detrás moviendo los menús con fluidez. Como ya he comentado más arriba, la navegación es intuitiva, lo que no quita para que haya que superar un periodo de adaptación para familiarizarse con todas las opciones disponibles y memorizar las que vayamos a utilizar con mayor frecuencia. El sistema de reconocimiento de comandos vocales funciona bien y es práctico para, por ejemplo, introducir destinos en el navegador sin desviar la mirada de la carretera.
La pantalla del acompañante es, bajo mi punto de vista, una bobada. Lo que he observado en este coche y en otros con una pantalla en esa posición es que quien va de acompañante no la hace ni caso. Llama la atención el primer minuto, pero cuando hay que ver un vídeo o realizar una búsqueda, se echá mano del teléfono móvil. Es un elemento totalmente prescindible por el que, sin embargo, probablemente termines pagando. El problema está en que la alternativa a la pantalla no es un salpicadero elegantemente tapizado con algún material como tela o cuero, sino el mismo módulo romboide de la pantalla, pero rematado con una cubierta de plástico negro. Grotesco.
El volante es redondo en el acabado Advanced y achatado por arriba y abajo en los demás. Yo he probado este último y no me ha supuesto ningún problema a la hora de conducir y maniobrar. Es más, me ha gustado. Con independencia de su forma, tiene ajuste en profundidad y altura, que puede ser manual o eléctrico.
Los asientos de serie («asientos deportivos») son cómodos y dan un buen soporte al cuerpo. En opción hay unos denominados «asientos deportivos plus» y «asientos de contorno individual». Los primeros tienen un aspecto más deportivo, con el reposacabezas integrado con el respaldo y unos apoyos laterales más acentuados. Los segundos disponen de ajuste neumático de los laterales. Los de serie no incluyen función de masaje, mientras que los opcionales sí.
El acceso a las plazas posteriores es sencillo porque las puertas son grandes y dejan un espacio de paso amplio. Eso sí, hay que doblar el tronco más que en un SUV para evitar golpearse la cabeza con el techo, pero tampoco requiere de una agilidad especial. El hueco para las piernas es generoso, 74,5 centímetros entre respaldos, es decir, lo mismo que un Mercedes-Benz Clase E y solo un centímetro y medio menos que un BMW Serie 5. Para contextualizar esta medida, basta decir que alguien de 1,86 metros puede viajar detrás de otra persona de la misma estatura sin problemas. Además, es posible meter las puntas de los pies por debajo del asiento delantero.
Falla en anchura entre puertas. Con 138 centímetros queda lejos de los 144 cm del Serie 5 y 146 cm del Clase E, por lo que no es el mejor para llevar a tres adultos detrás. La altura hasta el techo, 94 cm, es mejor que la del BMW y el Mercedes-Benz y es suficiente para que esa persona de 1,86 metros se pueda acomodar sin tener que encoger el cuello.
Como el climatizador de cuatro zonas forma parte del equipamiento de serie, la consola central cuenta con mandos para regular la temperatura, el caudal de aire y la zona de salida (desde la pantalla central delantera se puede manejar el climatizador de la zona posterior e incluso bloquearlo). Hay salidas de aire orientables tanto en la propia consola como en cada uno de los pilares y dos tomas USB de tipo C.
El maletero tiene un volumen de 452 litros (354 en las versiones híbridas). Es más pequeño que el del Serie 5 (520 l) y el Clase E (540 l). No obstante, primero, no es un maletero en absoluto pequeño (más bien lo contrario) y, segundo, de acuerdo con nuestras mediciones, no hay tanta diferencia con su competencia como los datos oficiales sugieren. En su parte menos profunda, el A6 tiene 115 cm, frente a los 114 del Serie 5 y los 110 cm del Clase E. La anchura mínima del A6 también es la mejor. Nada menos que 104 cm contra los 80 del Serie 5 y los 101 del Clase C. En altura (48 cm), no gana, pero se queda a solo dos centímetros del Serie 5 (50 cm) y supera al Clase E (40 cm).
El fondo del espacio de carga es fijo, excepto una pequeña solapa plegable bajo la cual se encuentra un kit de reparación de pinchazos y una pequeña bolsa de herramientas. No tiene rueda de repuesto y no está disponible tampoco en opción. En la parte superior hay unos ganchos abatibles que vienen bien para sujetar bolsas de la compra u otros objetos que no queramos que se muevan durante la marcha. El accionamiento eléctrico para la tapa es una opción que incluye además la función manos libres (es decir, abrir y cerrar dicha tapa con un gesto de pie por debajo del parachoques).