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Stellantis cambia de rumbo: 110 modelos y cuatro marcas prioritarias hasta 2030

FaSTLAne-2030

Stellantis ha presentado FaSTLAne 2030, un plan estratégico a cinco años que afecta a su futura gama de vehículos. Aunque incluye objetivos económicos e industriales, lo más relevante desde el punto de vista del producto es que el grupo quiere concentrar mejor sus recursos y acelerar el lanzamiento de nuevos modelos.

Stellantis lanzará 110 modelos nuevos y renovados hasta 2030.

El plan prevé más de 60 vehículos nuevos y 50 renovaciones importantes antes de 2030. Entre ellos habrá 29 eléctricos de batería, 15 híbridos enchufables o eléctricos de autonomía extendida, 24 híbridos y 39 modelos con motor de combustión o hibridación ligera.

Como está ocurriendo con muchas marcas, es una estrategia multienergía, no una apuesta exclusiva por el coche eléctrico. Algo aún más lógico en el caso de Stellantis dada la variedad de mercados en las que se comercializan las distintas marcas del grupo.

Las cuatro marcas principales del grupo.

Una de las decisiones más importantes es precisamente la nueva jerarquía de marcas. Ya no va a existir una relación de igualdad entre todas: Stellantis considera que Fiat, Jeep, Peugeot y Ram son sus cuatro marcas globales con mayor escala y potencial de rentabilidad. Estas, junto con Pro One, la división de vehículos comerciales, recibirán el 70 % de las inversiones destinadas a marcas y productos. Es decir, serán las primeras en utilizar las nuevas plataformas, motores y tecnologías del grupo.

Citroën, Opel, Alfa Romeo, Dodge y Chrysler quedan definidas como marcas regionales. No desaparecen, pero tendrán un papel más ligado a los mercados donde son fuertes. DS y Lancia tendrán una posición todavía más específica: serán gestionadas por Citroën y Fiat, respectivamente, y se desarrollarán como marcas especializadas. Maserati tendrá una hoja de ruta aparte, con dos nuevos modelos del segmento E previstos dentro de su futuro plan de producto.

Esta reorganización parece razonable si el objetivo es evitar que demasiadas marcas compitan entre sí con coches muy parecidos. Stellantis tiene una cartera muy amplia y, en Europa, esa situación ya se aprecia en modelos que comparten plataforma, motores y parte de la tecnología, pero que se venden con enfoques comerciales distintos. El reto una vez más será conseguir que cada marca conserve una personalidad clara.

Menos plataformas, más ahorro y ¿coches más baratos?

El otro punto clave es la nueva inversión en plataformas globales. Stellantis destinará una parte importante de sus recursos a arquitecturas comunes, sistemas de propulsión y tecnologías de software. Para 2030, la compañía quiere que la mitad de su volumen mundial se fabrique sobre tres plataformas globales, entre ellas la recientemente anunciada STLA One.

Desde el punto de vista del comprador, esto puede tener dos efectos. El positivo es que más coches del grupo podrán acceder antes a tecnología común, nuevos sistemas eléctricos, híbridos o de combustión eficiente y soluciones de software compartidas. El negativo es que, si la diferenciación entre marcas no está bien trabajada, algunos modelos pueden parecer demasiado próximos entre sí (algo que ya está ocurriendo).

Tecnologías de escala: ADAS, electrónica y ergonomía.

La tecnología también tendrá un papel importante. Stellantis anuncia la llegada en 2027 de STLA AutoDrive, STLA Brain y STLA SmartCockpit. Son, respectivamente, un sistema escalable de conducción automatizada, una arquitectura de software y computación y un entorno de interacción para el habitáculo. Según el plan, en 2030 el 35 % del volumen anual mundial tendrá al menos una de estas tecnologías, y en 2035 esa proporción superará el 70 %.

En Europa, una de las novedades más relevantes será el llamado E-car, una nueva generación de eléctricos urbanos fabricados en Europa, comenzando por la planta de Pomigliano d’Arco, en Italia. Uno de ellos será el nuevo Citroën 2 CV.

Stellantis, España y las marcas chinas.

También son relevantes los planes industriales relacionados con Leapmotor y Dongfeng. Stellantis contempla compartir capacidad en las plantas de Zaragoza y Madrid con Leapmotor (más información), y en Rennes con Dongfeng, dentro de acuerdos orientados a fabricar vehículos de estas marcas chinas en Europa.

Y precisamente por la presión de las marcas chinas, Stellantis se ha puesto otro objetivo industrial: reducir el tiempo de desarrollo de los vehículos: de los aproximadamente 40 meses actuales a 24 meses. Si lo consigue, podrá responder con más rapidez a los cambios del mercado que están imponiendo las marcas chinas.

Habrá que  ver cómo afecta esto al producto y a los usuarios. Respecto a esto, Stellantis dice haber mejorado de forma significativa la calidad durante el último año y se marca como objetivo estar entre los mejores fabricantes de cada región a lo largo del plan FaSTLAne 2030.

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