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Por qué las matrículas españolas no llevan vocales

Matrícula

Las matrículas son un elemento más del parque automovilístico y de las carreteras, pero no se suele prestar mucha atención a su diseño. Al fijarse con detenimiento, se puede detectar que en las matrículas españolas no aparecen vocales. Y no se debe a una casualidad ni a una cuestión estética, sino que es el resultado de un sistema pensado para facilitar la identificación de los vehículos y evitar problemas administrativos o interpretativos.

Desde la implantación del actual modelo alfanumérico en el año 2000, con cuatro cifras seguidas de tres letras, se establecieron restricciones claras sobre qué caracteres podían utilizarse. El objetivo era construir un código eficiente, legible y libre de ambigüedades, algo fundamental para los controles de tráfico, los sistemas automáticos de lectura de matrículas y la gestión administrativa.

Evitar confusiones y ofensas

La razón principal por la que las matrículas españolas no llevan vocales es evitar que se formen palabras con connotaciones obscenas, negativas o inapropiadas. Sin esta limitación podrían generarse combinaciones como «ANO», «FEO» o similares, algo que la administración quiso prevenir desde el diseño del sistema.  

La medida también impide que aparezcan siglas conocidas, o incluso nombres propios, lo que podría provocar interpretaciones no deseadas, vinculaciones o dar pie a reclamaciones de los conductores. 

Pero otro de los motivos es el de reducir los errores de lectura. Algunas letras pueden confundirse fácilmente con números o con otros caracteres. La «O», por ejemplo, es prácticamente indistinguible del cero a cierta distancia o en condiciones de poca visibilidad. Eliminar las vocales ayuda a mejorar la legibilidad tanto para los agentes como para los sistemas de reconocimiento a través de cámaras y radares. 

La identificación correcta de un vehículo es un elemento clave de la seguridad vial y de la gestión del tráfico. A través de la matrícula se puede conocer el titular del vehículo, comprobar si el coche tiene seguro o ITV en vigor y registrar las sanciones.

Imagen de la DGT

Más letras prohibidas

El sistema español no solo excluye las cinco vocales desde que se implantó el sistema actual de matrículas. También deja fuera combinaciones como CH y LL, aunque formen parte del abecedario tradicional, además de la Ñ y la Q. Las razones vuelven a ser prácticas, ya que la Ñ puede confundirse con la N, mientras que la Q se parece mucho al número 0 y a la propia O, lo que puede dar lugar a error.

En total, son nueve las letras o combinaciones vetadas en las matrículas españolas. Gracias a esta selección se mantiene un patrón homogéneo que facilita la lectura rápida, algo especialmente relevante en entornos como autopistas o controles automatizados.

El diseño también responde a una cuestión de capacidad. Las cuatro cifras permiten hasta 10.000 combinaciones distintas, del 0000 al 9999, lo que, combinado con las letras disponibles, ofrece margen suficiente para décadas sin necesidad de modificar el sistema. 

¿Existen todavía matrículas con vocales?

A pesar de la norma, es posible cruzarse con coches que sí las llevan. En la mayoría de los casos se trata de vehículos matriculados en el extranjero, donde cada país establece sus propias reglas.  

También pueden verse en automóviles antiguos. Antes de septiembre de 2000, España utilizaba un formato diferente que sí permitía vocales, por lo que esos vehículos mantienen su placa original salvo que se rematriculen.  

Este cambio respondió, además, al intento de armonizar el modelo español con el del resto de la Unión Europea, apostando por un sistema más neutral que no diese información sobre la provincia de origen y que simplificara la gestión.

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