Honda Prelude (2026) - Regresa el cupé de Honda, 25 años después y en formato híbrido | Impresiones de conducción

Con esta generación del Prelude, Honda ha hecho un coche con el que se puede disfrutar al volante tanto a un ritmo relajado como a uno rápido. Los 184 CV de potencia máxima pueden resultar escasos para quien busque un modelo de grandes prestaciones, pero son suficientes para pasárselo bien en una carretera de curvas.

Para el Prelude, Honda ha partido de una base de eficacia conocida por sus cualidades dinámicas: la plataforma del Civic. Y con ella, ha hecho una puesta a punto muy polivalente, gracias a unos amortiguadores de dureza variable. Estos permiten disponer de un coche cómodo para un uso tranquilo, y firme, pero lejos de ser radical por su dureza, cuando se trata de que sujete lo mejor posible la carrocería.

Foto de - honda prelude 2026

La prueba de conducción que realizamos durante la presentación ha sido sobre firme mojado. Cuando probemos el coche con detenimiento podremos precisar mejor sus límites, pero mis primeras sensaciones son que el Prelude es uno de esos coches que se pueden dirigir con gran precisión.

Honda también ha tomado el sistema impulsor del Civic, un conjunto híbrido en el que el motor eléctrico suele ser el encargado de mover las ruedas, dejando al motor de combustión la tarea de generar electricidad (aunque no siempre es así, ya que en determinados momentos también mueve las ruedas).

No da unas prestaciones extraordinarias: un BMW Serie 2 220i, con la misma potencia y peso, acelera mejor hasta 100 km/h  saliendo desde parado (ficha comparativa), pero que el sistema principal de impulsión sea el motor eléctrico permite disponer de una respuesta sin retrasos al acelerar.  

Hay cuatro configuraciones de conducción —Comfort, GT, Sport e Individual— que varían la respuesta del acelerador, el sonido del motor, el nivel de asistencia de la dirección y la dureza de la suspensión.

Foto de - honda prelude 2026

Función S+ Shift

En el Civic, el sistema híbrido está bien afinado para que su respuesta no empañe el disfrute al volante, pero no ofrece las mismas sensaciones que los coches con cambio de marchas porque el ruido del motor no está relacionado de la misma manera con los cambios de velocidad. En el Prelude, Honda le ha dado una vuelta de tuerca implementando una función S+ Shift. Al activarla, el conjunto simula el funcionamiento como si estuviera engranado a una caja de cambios de ocho relaciones (dicha caja no existe, el Prelude no tiene distintas relaciones). 

Honda, o Toyota, ya habían hecho cosas parecidas intentando disimular el funcionamiento lineal del motor de combustión, pero en ningún caso logrando lo que consigue la función S+ Shift: al subir marchas, simula exactamente los cambios de régimen e incluso esa sensación breve de interrupción de aceleración; al reducirlas, incrementa la retención e imita sonoramente la maniobra de punta-tacón. Esos «saltos de marcha» pueden producirse automática o manualmente mediante las levas del volante. En total, se dispone de ocho relaciones artificiales. Cuando la función S+ está desactivada, las levas se pueden seguir utilizando, pero para variar la retención que produce la regeneración eléctrica, en siete niveles. Uno de ellos elimina cualquier tipo de frenado, permitiendo que el Prelude avance por su inercia. Esto resulta útil para reducir el consumo, por ejemplo, al viajar.