BMW Z4 (2003) | Impresiones de conducción

21/10/2002 |Víctor M. Fernández

En la presentación internacional del Z4 sólo he tenido ocasión de probar la versión 3.0i (no había versiones 2.5i). Pocos kilómetros me han hecho falta para darme cuenta de que su estabilidad es muy superior a la del Z3 al que sustituye. Principalmente porque su aplomo es mayor y, sobre todo, porque sus reacciones son más predecibles y fáciles de controlar.

A mi parecer, el Z3 pecaba de tener unas suspensiones excesivamente suaves, sobre todo en el eje trasero, lo que hacía que, en una conducción exigente, se hundiese de atrás al acelerar fuerte y se acentuase su tendencia sobreviradora. El Z4 va más duro de suspensiones y ha perdido algo de confort, pero merece más la pena lo que ha ganado en estabilidad y seguridad activa que lo que ha perdido en comodidad.

El incremento de la rigidez torsional de la carrocería creo que ha sido otro factor decisivo en su mayor estabilidad. Pisa muy bien sobre el asfalto y las reacciones son muy nobles. Al límite es muy ligeramente subvirador (algo típico en los tracción trasera para hacerlos más fácil de conducir), pero el guiado del eje delantero sigue resultando extraordinariamente fiel a las indicaciones de una dirección rápida y con buen tacto. El eje trasero se aguanta mucho, incluso levantando el pie del acelerador en pleno apoyo, y sólo comienza a sobrevirar cuando forzamos mucho la marcha o lo provocamos (en ese momento el control de estabilidad entra en funcionamiento y evita el deslizamiento de las ruedas traseras, a no ser que lo desconectemos).


Con el Control Dinámico de Tracción activado (DTC), el conductor tiene opción de realizar una conducción de estilo deportivo con la seguridad de contar con las ayudas electrónicas en caso de necesidad. Creo que para un conductor de nivel medio, es suficiente conectar este sistema para disfrutar de una conducción más rápida y sólo los conductores más experimentados sabrán sacarle un mayor partido desconectando por completo el control de tracción y estabilidad. En tal caso, me ha parecido que transmite fielmente al conductor sus reacciones, ayudado por su equilibrado reparto de pesos.

Del motor 3.0i de 231 CV sólo puedo decir que me parece sobresaliente. Tiene una capacidad de aceleración excelente y empuja con mucha fuerza desde bajo régimen hasta pasar la zona roja del cuenta vueltas a 6.500 rpm. El cambio de seis marchas ayuda a sacar un mejor partido, a pesar de que la sexta tiene un desarrollo un poco largo. El manejo es muy rápido y preciso. Destacar el agradable sonido de su motor de seis cilindros (que se escucha apreciablemente en el interior) y el petardeo que se produce en el escape cuando después de acelerar soltamos el pie del acelerador, algo que a algunos conductores les hará rememorar «gloriosos» tiempos pasados.

También he tenido ocasión de probar el Z4 3.0i con la suspensión deportiva M Technik. Es menos flexible, algo menos confortable y todavía más estable en curva. Al ir más bajo (15 mm) y más duro, se nota menos el movimiento de la carrocería, y el paso por curva es aún superior. A esto contribuía también de forma notable los neumáticos opcionales más anchos que llevaba, con perfil más bajo (Bridgestone Potenza RE050A 225/40 R18 88 W delante y 255/35 R18 90 W detrás). De serie lleva 225/45 R17 91 W en las cuatro ruedas. Todos ellos son «run flat» antipinchazo (código RFT).

Este modelo llevaba el sistema «FDC» que se conecta mediante el botón «Sport» situado junto a la palanca de cambios y acentúa el tacto deportivo al volante. La dirección eléctrica endurece algo más su asistencia, pero no es más directa (tiene 3,1 vueltas en volante y un buen radio de giro) y la respuesta del acelerador es más rápida (aunque tampoco corre más). En cualquier caso, la respuesta del acelerador no me ha parecido tan contundente en el Z4 como lo es en el M3, M5 o Z8 cuando se activa este mismo sistema.

Con la capota puesta se aprecian en el interior algunos ruidos aerodinámicos que son mejorables. No es un coche silencioso, pero tampoco es demasiado molesto el ruido. Con el mando eléctrico, la capota se abre en sólo 8 segundos y se cierra en 10 s. La operación no puede ser más sencilla, sólo hay que apretar un botón, el resto es todo automático. Como el Z4 que he probado no llevaba derivabrisas trasero, las turbulencias generadas en el interior con el techo quitado empezaban a ser molestas a no demasiada velocidad.