BAIC amplía su gama en España con el X75, un SUV de 4,75 metros de longitud y cinco plazas que se sitúa como el segundo modelo de la marca en España, junto con el X55. Se puede adquirir por 34 995 euros, un precio que lo sitúa en un término medio frente a sus alternativas, entre las que están los DFSK 600, KGM Torres (y Torres Actyon), EBRO S800, EVO 7, Škoda Kodiaq o Volkswagen Tayron (listado completo de alternativas).
El BAIC X75 utiliza un motor de gasolina de 1,5 litros, sobrealimentado y 177 CV. Está asociado a un cambio automático de doble embrague con siete relaciones. No hay ningún tipo de hibridación, por lo que le corresponde la etiqueta medioambiental C (sí habrá hibridación más adelante).

He conducido el BAIC X75 mayormente por autovía y me ha parecido un SUV cómodo, que tiene buen tacto y cuyo motor permite mantener un ritmo de viaje elevado con relativa facilidad, aunque la orografía no acompañe. El cambio de marchas cumple bien su función, ya que es rápido y suave al mismo tiempo. Existe la posibilidad de seleccionar marchas de forma manual, para lo cual es necesario llevar la palanca selectora que hay entre los asientos al modo de conducción S (Sport), ya que detrás del volante no hay levas.
El consumo de gasolina del motor es algo elevado en relación al de los SUV híbridos, aunque no tanto si lo comparamos con el de las alternativas que tampoco tienen hibridación. En autovía a velocidad legal el gasto promedio difícilmente bajará de 8,5 l/100 km y es fácil llegar a unos 9,5 o superar este dato si se conduce con algo más de agilidad. Por el momento desconocemos lo que puede consumir en entornos urbanos.
La atmósfera que se vive en el interior es la que cabe esperar en un SUV de esta categoría; se viaja correctamente aislado del ruido (aunque el interior de un Škoda Kodiaq está mejor aislado), de las irregularidades de la carretera y, además, la cantidad de espacio a disposición es generosa. La mejor cota del interior es el espacio longitudinal (para las piernas) en las plazas posteriores (una de las mejores entre los SUV de tamaño parecido a este BAIC). Además, el piso en esta segunda fila de asientos es completamente plano por lo que un hipotético tercer ocupante podrá posar los pies cómodamente. No obstante, la anchura entre puertas es escasa (como en casi todos los vehículos de esta categoría) para tres adultos.
En el salpicadero hay tres pantallas: una para la instrumentación y otra central táctil para el sistema multimedia, ambas de 12,3. La tercera está situada en la consola central (flotante) desde la que se controlan funciones como la climatización del habitáculo y los asientos: la ventilación, calefacción y las regulaciones de banqueta y respaldo.
Me ha dado la impresión de que estas pantallas tienen tendencia a ser el origen de reflejos (a pesar de que tienen un acabado superficial mate), dependiendo de cómo incida la luz solar sobre ellas. También se suelen notar mucho las marcas que dejan los dedos al pulsar sobre los distintos iconos. No he tenido el tiempo suficiente para navegar por los distintos menús de las pantallas, ni para investigar sus posibilidades, pero mi impresión ese que el manejo del sistema multimedia el BAIC X75 es similar al de otros coches chinos comparables. Hay traducciones mal hechas al español, no todo resulta inuitivo y, en general, el aspecto de los menús no es vistoso. No obstante, supongo que después de unos días de uso uno se habituará a utilizar las funciones más habituales de forma rápida y sin perder de vista la carretera más de lo necesario. La pantalla de la instrumentación se maneja desde los botones físicos del volante, y es posible controlar funciones de sonido, navegación, teléfono o asistentes a la conducción. Para vincular el teléfono al sistema multimedia dispone de Apple CarPlay, pero no Android Auto; en su lugar hay CarbitLink.
La presentación del interior es aparente a primera vez: el diseño es agradable, hay superficies blandas y los paños de las puertas están recubiertos del mismo cuero sintético de las puertas. Si se mira con un poco más de detemiento salen a relucir algunos detalles que denotan una calidad inferior a la de otros modelos equivalentes, como puede ser el Ebro s800. 
El equipamiento de serie incluye elementos habituales en este segmento, como asientos con tapicería de cuero, calefacción, ventilación y función de masaje, climatizador de dos zonas, cargador inalámbrico para teléfonos móviles (está en una posición de acceso complicado; justo por debajo de la consola central flotante), portón de apertura y cierre automáticos y un techo de cristal practicable de 1,3 metros cuadrados. En las unidades que he visto, los cristales laterles parecían no tener ningún tipo de tintado, por lo que, en ocasiones, la cantidad de luz en el interior puede ser muy alta.
Los asistentes a la conducción no son abundantes. Además de los obligatorios, tiene elementos como el control de velocidad adaptativo con mantenimiento de carril, sistema de aparcamiento semiautomático o control de descenso de pendientes, pero no tiene otros como cámara de visión periférica o aviso de vehículos en el ángulo muerto.