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Madrid – Llanes en un día con BMW i3. Los coches eléctricos también son para viajar. De otra forma.

Un rallye en los alrededores de la Villa de Llanes (Monumental y marinera, que mi amigo Guti me aconseja bien en la utilización de los adjetivos) es una excusa para disfrutar. Los rallyes son siempre parte de un viaje y los viajes son sinónimo de libertad y descubrimiento. Viajes por carretera, con paisajes, a una marcha lenta, con paradas para conocer bares y restaurantes, incluso monumentos, museos y ciudades. Los viajes en coche me parecen los mejores viajes posibles. En avión, por ejemplo, pierden toda la magia. Si cambiaran los carteles del aeropuerto y pusieran Moscú en lugar de Atlanta, nos podrían engañar a cualquiera.

Nuestro viaje a Llanes, a la cercana y lejana Llanes, era para participar en un rallye con coches eléctricos. No me quedaba alternativa. Me fui a Llanes en coche eléctrico desde Madrid. Me lancé a la carretera, a las 10 de la mañana con el 80% de la batería de #i3. Ni siquiera con la batería llena, pero eso fue por despiste. La noche anterior enchufé el coche en casa, que estaba al 80%, pero se me olvidó pasar la tarjeta para iniciar la carga, con lo que enchufé pero no lo cargué.

Da igual. Con el 80% llego sobrado a Galapagar, donde hay un punto de carga rápida de Ibil. En ese punto, tardo 40 minutos en cargar hasta el 95%. Con carga rápida se llega rápido al 80%, en mi caso 10 minutos. En cambio, pasar del 80 al 95% requiere media hora más de carga no tan rápida.

A la salida de Madrid el coche indica 147 km de autonomía, pero con esta carga hubiera podido hacer 180 kilómetros aproximadamente. Aun así, es un riesgo excesivo intentar llegar a Valladolid con el Puerto de los Leones por en medio. Por este motivo, decido hacer una primera parada, no prevista, en Galapagar.

Cargar hasta el 80% es muy rápido. En Galapagar no tardo más de 10 minutos.

 

Aquí cargando a 43 kW de potencia. Si se puediera mantener todo el rato esta potencia de carga, en 45 minutos se cargaría el 1005 de la batería del BMW i3. El problema es que esta potencia sólo se puede mantener hasta que llega al 80% de carga de la batería.

 

Resumen de la carga rápida. En 10 minutos se ha cargado un 20 por ciento de la batería. Pero hemos llegado al 80% y el cargador se detiene.

La carga semi-rápida funciona a unos 11,5 kW de potencia. Con esta potencia, en media hora se carga un 15% de la batería del BMW i3.

Los puntos de carga en ruta todavía no están bien situados en España. Un punto en Galapagar, tan cerca de Madrid, quizá tenga poco sentido, porque de Madrid, en teoría al menos, todo el mundo sale con las baterías llenas y además en Madrid hay puntos de carga rápida. A mi juicio, los puntos de carga rápida para viajes tendrían que estar situados a unos 100 – 150 km unos de otros.

De Madrid a Llanes eso no ocurre. Los puntos  de carga rápida están situados en Galapagar (a menos de 50 km de Madrid). Luego en Valladolid, que está a unos 150 km de Galapagar. Buena distancia, pero ligeramente lejos de Madrid, aunque esos 200 kilómetros se pueden recorrer con muchos coches, aunque ya es necesario ir con cuidado (no llevar calefacción por ejemplo y no pasar de 110 km/h pueden ser medidas necesarias).

Yo no paro en Valladolid. Desde Galapagar me voy hasta Palencia, más o menos como si hubiera ido desde Madrid hasta Valladolid.

270 kilómetros recorridos desde Madrid a Palencia. Desde el punto de carga en Galapagar he hecho alrededor de 200 km y todavía queda más de un cuarto de batería.

En 25 minutos tengo cargado el 80% de la batería. Para un 15% restante, necesito media hora más.

En Palencia, en otro punto de Ibil, necesito una hora para llenar hasta el 95%. En esta ocasión, 25minutos hasta el 80% y otros 30 minutos para llegar hasta el 95%.

Al ritmo que he ido entre Galapagar y Palencia me dice que con el 95% de la batería tengo una autonomía de 278 kilómetros. Podría intentar llegar hasta Llanes y seguro que llegaría, pero no me arriesgo.

Desde Palencia hasta Llanes hay 240 kilómetros, podría arriesgar, pero no arriesgo. El principal motivo para no arriesgar es que nunca se sabe si el punto de carga de destino funcionará correctamente. Es imprescindible llevar siempre un margen de autonomía, por los imprevistos. Al igual que con la gasolina cuando circulas por la noche y no sabes qué estaciones estarán abiertas y cerradas.

Salgo de Palencia por Husillos y en el paso a nivel por el que pasa un tren lleno de coches que parece venir de una de las factorías de Renault en Palencia o en Valladolid , me quedan 86 kilómetros hasta el punto de carga de Aguilar de Campoo. Son las cinco y llegaré más o menos a las seis. 

Desde Palencia a Aguilar de Campoo voy por la N-611y por la A-67, que se entrecruzan. El tráfico es nulo en las dos carreteras este martes por la tarde y el paisaje muy bello en algunos tramos.

Me paro otra hora en Aguilar de Campoo, en un punto de «carga callejera» de Fenie Energía que carga a 7,4 kW. En otra hora cargo un cuarto de la batería y ya me lanzo hasta Llanes.

Para activar este punto de carga basta con estar registrado y utilizar una aplicación en el teléfono móvil. Los niños que se acercan me dicen que sólo han visto cargar a otro coche en los dos o tres meses que lleva instalado el poste.

LLego a Llanes con media batería del coche cargada. Seguro que hubiera llegado desde Palencia.

Ha sido un viaje largo. Viajar con eléctrico implica viajar de otra manera. Lo ideal sería organizarlo para que las cargas coincidieran con las comidas o con visitas culturales. Si hubiera habido un punto de carga en Fromista hubiera aprovechado para ver románico, por ejemplo. En cambio, en Aguilar de Campoo, lo que hice fue buscar una peluquería para cortarme el pelo mientras el coche cargaba.

Llanes. Aparcamiento del hotel Miramar.

Ocho horas de conducir para recorrer 510 kilómetros, algunos más de los habituales porque hay que desviarse a buscar los puntos de carga. Mucha carretera estrecha y lenta, porque me gusta y porque para alcanzar 200 km de autonomía tampoco se puede ir rápido. Más tres horas de carga de las baterías. En total, once horas de viaje. Si hubiera salido de casa con el coche al 100% de carga me podía haber ahorrado una parada de una hora, no más.

No son viajes para hacer con niños. Eso seguro. Pero con coche eléctrico, con tiempo por delante y una infraestructura de carga mejor, se podrán realizar viajes largos, con paradas prolongadas que nos ayudarán a conocer ciudades y rincones inexplorados. Los eléctricos no son para viajar de Madrid a Llanes en 4,5 horas. Para eso ya tenemos otro tipo de coches que van muy bien. Pero con un eléctrico también se puede viajar. Y cuando mejore la infraestructura, se podrá viajar mejor. Por ejemplo, ahora, llegar a Coruña desde Madrid en un día no parece viable. Pero… habrá que intentarlo cuando toque, que será en septiembre 🙂

Habrá que intentarlo, pero de momento con prudencia. Cuando voy al aparcamiento de Llanes a enchufar el coche, sobre las doce de la noche, resulta que da error y no carga. Es un cargador de Fenie Energía idéntico al que he utilizado satisfactoriamente hace unas horas en Aguilar de Campoo. Pregunto en el hotel si me pueden facilitar un enchufe, para tenerlo cargando toda la noche, pero no hay ninguno cerca de la zona del aparcamiento. No me queda más remedio que ir hasta Gijón a la mañana siguiente en busca de un punto de carga. De Llanes a Gijón hay 90 kilómetros. Suerte que paré una hora a cargar en Aguilar de Campoo. De lo contrario, mi margen sería muy pequeño.

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