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Por qué el testigo de reserva no avisa siempre al mismo nivel de combustible 

Cualquier conductor que preste atención a las indicaciones del cuadro de instrumentos habrá visto que el testigo de reserva no siempre se enciende cuando la aguja o la escala digital alcanza exactamente la misma posición métrica. En unos trayectos salta con una autonomía estimada de, por ejemplo, 90 kilómetros, mientras que en otros lo hace cuando apenas restan 50 o 60 kilómetros. En ocasiones, tras estacionar en una pendiente pronunciada o tras incorporarse a una vía rápida, el aviso aparece, se apaga temporalmente o fluctúa de forma repentina.

Aforador físico

En los vehículos de concepción clásica, el encendido del testigo de reserva era un sistema electromecánico. Un flotador unido a un brazo desplazaba un contacto sobre una resistencia variable para indicar el nivel de combustible. El testigo de reserva podía activarse mediante un contacto asociado al aforador o mediante un sensor específico, como un termistor situado en la parte baja del depósito.

En muchos automóviles actuales se sigue utilizando un aforador con flotador, pero su señal ya no tiene por qué trasladarse directamente al indicador del cuadro. Intervienen otros dos factores complementarios:

Imagen de Freepik

La autonomía indicada puede variar de forma notable cuando aparece la reserva. Con una misma cantidad de combustible disponible, el ordenador puede mostrar una distancia restante mayor después de un periodo de bajo consumo que tras una conducción de elevada demanda energética.

Depósitos y lecturas en pendiente

La arquitectura física de las plataformas actuales le da una complejidad técnica adicional a la medición del nivel:

  1. Depósitos divididos: Para dejar paso al túnel de la transmisión en vehículos de tracción trasera y total, o para esquivar los módulos de escape y las suspensiones multibrazo, muchos depósitos presentan una forma de silla de montar, divididos en dos cavidades inferiores unidas por un puente superior. Esta configuración puede requerir emplear dos aforadores independientes (uno en cada lóbulo) y una bomba de trasvase tipo Venturi. La centralita procesa ambas señales en paralelo, y si el coche permanece inclinado o el combustible no se equilibra con rapidez, la lectura combinada puede sufrir una demora hasta recalcular la cantidad de combustible disponible.
  2. Inclinación prolongada de la calzada: Al ascender o descender rampas prolongadas de aparcamiento o circular por puertos de montaña con niveles bajos de combustible, el volumen se desplaza hacia un extremo del tanque. Si el flotador queda sumergido o en el aire de forma prolongada, el sistema de amortiguación electrónica asume que el nivel ha variado de forma estable, lo que puede provocar avisos tempranos o la desactivación momentánea del testigo al volver a rodar sobre plano horizontal.

Por tanto, pequeñas variaciones en la indicación del combustible no implican necesariamente un fallo del aforador. La geometría del depósito, el movimiento del combustible y el filtrado electrónico de la señal pueden modificar temporalmente la lectura. La autonomía indicada, además, varía en función del consumo reciente, aunque esto no significa que el testigo de reserva se active necesariamente en función de los kilómetros que quedan por recorrer.

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