Skoda Octavia Berlina (2017) | Impresiones del interior

17/04/2018 |Enrique Calle (@QuiqueCalle)

El Škoda Octavia es amplio para sus dimensiones exteriores y, sobre todo, tiene un maletero muy grande. Si se elige con carrocería de cinco puertas tiene 590 litros de capacidad (imagen), más que cualquier otro turismo de menos de 4,85 metros; listado comparativo ordenado por tamaño. Hay un gancho grande y aparentemente resistente en uno de sus laterales (imagen) que viene muy bien para colgar bolsas de la compra e incluso mochilas. A este gancho de grandes dimensiones se añaden otros de menor tamaño, además de una toma de corriente de 12 V, argollas para sujetar redes y un cajón lateral sin tapa para depositar objetos menudos (imagen). También puede haber unos mandos para abatir los respaldos de los asientos posteriores (imagen).

El portón del Octavia berlina es muy grande y abre en un ángulo muy amplio. Sin embargo, quien vaya a transportar objetos muy voluminosos tendrá que valorar la posibilidad de adquirir la variante con carrocería familiar (Combi), cuya principal ventaja es que se pueden transportar objetos de mayor altura, además de algo más de capacidad y practicidad. El Octavia Combi tiene 610 litros hasta la cortinilla que lo cubre (imagen), con lo que sólo está superado por el Volkswagen Passat entre los familiares de menos de 4,85 metros de longitud (listado comparativo). Este maletero está muy bien acondicionado para utilizarlo con comodidad. Hay ganchos pequeños, en este caso escamoteables (imagen), una linterna extraíble (imagen), unos mandos más accesibles para abatir los asientos posteriores, cajones en sus laterales (uno con tapa y otro sin tapa), cintas para fijar elementos de poco peso, además de argollas para fijar la carga y una toma de corriente (imagen e imagen de detalles).



Adicionalmente, tanto en el maletero del Octavia berlina como Combi es posible montar un conjunto de redes para llevar la carga bien organizada y sujeta (imagen e imagen). Además, hay una moqueta reversible (por una cara es de goma).

Škoda ha aprovechado la actualización del Octavia 2017 para mejorar el interior con elementos opcionales como calefacción para el volante (sólo para el equipamiento L&K), llaves que almacenan las preferencias del usuario, dos puertos USB para las plazas traseras, que se suman a la toma de corriente de 230V ya disponible anteriormente (imagen).

En el interior del Škoda Octavia de cinco puertas (que es al que nos referimos desde aquí, pues es el que hemos probado en profundidad) no falta espacio para cuatro ocupantes de hasta unos 1,85 metros. Hay mucha distancia al techo y una buena cantidad de espacio para las piernas para su longitud exterior. Por ejemplo, el espacio que hay para las piernas en las plazas posteriores es de 73 centímetros, por 71 del Ford Mondeo, 80 del Volkswagen Passat y 75 del Opel Insignia. Lo menos favorable de las mediciones del interior es la anchura entre puertas; el Octavia, como otros modelos de Škoda (incluido el Superb) es relativamente estrecho. Por ello, tanto el Volkswagen Passat, como el Ford Mondeo o el Opel Insignia ofrecen unos pocos centímetros adicionales en esta cota. 

Las dos plazas laterales posteriores tienen fijaciones ISOFIX para sillitas (imagen); el asiento del acompañante del conductor también puede tener una. Para evitar la insolación excesiva, se pueden montar cristales tintados y cortinilla en la luna posterior. El acceso a estas plazas es cómodo por el ángulo en que abre la puerta y por el sitio que queda en la base para pasar los pies.

Los asientos básicos son cómodos si bien no sujetan mucho el cuerpo. De serie no tienen regulación lumbar ni de altura, opción que conviene tener en cuenta porque no es muy costosa y ayuda a conseguir una postura más adecuada. Opcionalente hay unos deportivos, que también conviene tener en cuenta porque sujetan mejor y no suponen un gran desembolso.

La visibilidad hacia delante es buena porque se calcula con facilidad dónde empieza la carrocería. Hacia atrás se intuye mucho peor dónde acaba la carrocería, aunque tampoco cuesta en exceso hacerse a sus dimensiones. Me parece muy recomendable optar por los sensores de aparcamiento posteriores (que son opcionales en algunas versiones y de serie en otras) o, mejor, la cámara trasera de aparcamiento (que no estaba disponible el Octavia 2013).

El interior, que ya es práctico de por sí, se puede dotar con numerosos elementos opcionales. Entre otras muchas cosas, puede tener un cajón bajo el asiento del acompañante (imagen), una papelera en la puerta del conductor, un compartimiento para el teléfono (imagen) o un soporte para teléfonos móviles (imagen).

Los diferentes mandos de la consola están bien ordenados y tienen un diseño sencillo para lo normal hoy en día. Algunas fabricantes apuestan por interiores muy abigarrados de mandos, botones y ruletas, con un orden que responde más bien a criterios estéticos que de practicidad. Es el caso contrario al de este Škoda, que parece diseñado para que el conductor se sienta cómodo a sus mandos en poco tiempo. 

Me parece que todo se encuentra con facilidad y no hay que distraerse más de lo necesario en dar con esta o aquella función. Eso no significa que el Octavia esté obsoleto, en absoluto. Una muestra de ello es que nuestra unidad de pruebas tenía la pantalla táctil más costosa (denominada comercialmente Columbus, imagen) que tiene un manejo muy bueno y permite acceder a numerosas funciones del vehículo, así como a servicios a través de internet.