Rolls-Royce Spectre (2027) | Información general

hace 1 hora |Pablo David González (@PD_Gonzalez)

El Rolls-Royce Spectre Series II es una puesta al día técnica del Spectre, principalmente de la parte que concierne a la batería. El Spectre es un vehículo cupé de dos puertas y cuatro plazas que pasará a la historia de la marca como su primer modelo eléctrico de producción (fue lanzado a finales de 2023; más información).

Hay dos versiones: Spectre (601 CV) y Spectre Black Badge (680 CV). Ambas tienen exactamente los mismos dos motores —uno delantero de 258 CV y otro posterior de 489 CV— y la misma batería de 112,4 kWh útiles. El Black Badge es más potente porque dispone de un inversor capaz de transferir más energía desde la batería hacia los motores. Para ello hay que activar lo que Rolls-Royce llama, de manera un tanto pomposa, «Infinity Mode» (modo infinito).

Más allá del incremento de potencia con respecto al Spectre anterior, que tenía 585 CV, la gran novedad del Spectre 2027 es la incorporación de una batería con la tecnología de sexta generación de BMW. Esto implica, entre otras cosas, que las celdas pasan de ser prismáticas (quinta generación) a cilíndricas, con una mayor densidad de potencia y energía y un sistema de refrigeración más eficaz.

Gracias a este cambio, la batería tiene 10 kWh extra de capacidad (en el Spectre anterior era de 102 kWh) y la autonomía homologada sube de 530 kilómetros a 628 km en el Spectre normal y a 629 km en el Black Badge. No obstante, la arquitectura eléctrica se mantiene en la categoría de los 400 voltios, razón por la cual la potencia pico de recarga con corriente continua no supera los 195 kW (10-80 % en 20 minutos).

El Spectre de 601 CV acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos (igual que el Spectre I de 585 CV). El Spectre Black Badge requiere un poco menos, 4,3 segundos.

Las dimensiones de la carrocería cambian ligeramente con respecto al Spectre I. El Spectre II mide 5490 mm de longitud (15 mm más), 2015 mm de anchura (2 mm menos) y 1585 mm de altura (12 mm más). La distancia entre ejes es la misma (3210 mm) y la masa en orden de marcha es mayor (2925 kilogramos, 35 kg más).

Rolls-Royce ha aprovechado la ocasión para renovar su oferta de personalización, con nuevos colores de carrocería y tapicerías, llantas, molduras decorativas de exterior e interior y ornamentos varios en el salpicadero. En cualquier caso, la mayor parte de los compradores de Rolls-Royce suelen configurar sus vehículos con combinaciones fuera de catálogo.

El chasis no cambia, la suspensión sigue siendo de tipo adaptativa y predictiva (una cámara lee los baches de la carretera y los amortiguadores modifican su dureza para absorberlos de la manera más suave posible) y tiene un sistema de barras estabilizadoras que se pueden acoplar y desacoplar automáticamente. Además, dispone de dirección en las ruedas posteriores con el fin de reducir el diámetro de giro a baja velocidad y aumentar la estabilidad a alta velocidad.